Ilustración sobre la enfermedad mental.

Ilustración sobre la enfermedad mental. Gtres.

Salud Trastornos mentales

La ansiedad y la depresión no son dos únicos trastornos, sino cinco diferentes

Una persona puede ser más melancólica, y retraerse, mientras que otra sufriría peor la anhedonia, o incapacidad de sentir placer. 

Roberto Méndez Azucena Martín

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Cuando se manifiestan, la ansiedad y la depresión suelen convivir habitualmente en un mismo individuo. Pueden aparecer por separado, pero la realidad es que la mayoría de ellos son "trastornos mixtos": una mezcla de síntomas en mayor o menor intensidad. El llamado "Síndrome ansiedad-depresión" es uno de los diagnósticos más comunes hoy en día en cuanto a problemas mentales se refiere.

Sin embargo, es posible que no se haya vislumbrado correctamente esta mezcla y que no se trate de solo dos trastornos entremezclados, sino hasta cinco diferentes en base a la predominancia de síntomas ansiosos o depresivos, según un reciente trabajo a cargo de la Universidad de Stanford.

Deconstruir el binomio ansiedad / depresión

Estas cinco categorías, según la reciente investigación publicada en JAMA Psychiatry, serían tensión, excitación ansiosa, ansiedad general, anhedonia (incapacidad para sentir placer) y melancolía. Según los investigadores, poder refinar el diagnóstico de forma más específica daría lugar a mejores opciones de tratamiento, los cuales serían más específicos de una u otra dolencia.

Actualmente, la ansiedad y la depresión constituyen la primera causa de discapacidad y pérdida de productividad a nivel mundial. Solo uno de cada tres pacientes logra mejorar con el tratamiento. De hecho, los estudios más recientes sugieren que la depresión podría ser un tipo de enfermedad inflamatoria y no un trastorno mental como tal, ya que en algunos individuos los fármacos usados contra enfermedades como la artritis reumatoide han logrado mejorar también sus síntomas.

A nivel teórico, el DSM V, el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de los Trastornos Mentales, cataloga dentro de los diagnósticos de ansiedad y depresión multitud de síntomas que se solapan entre ellos, una situación que hace complicado identificar marcadores biológicos con el fin de obtener mejores tratamientos. De hecho, como recuerdan los investigadores en su trabajo, actualmente se suelen recetar tratamientos similares para ambas entidades, por lo que poder refinar su diagnóstico puede mejorar mucho la situación.

Un diagnóstico mucho más preciso

Para llegar a esta nueva división de subtipos de ansiedad y depresión, los investigadores recogieron y procesaron datos de 420 individuos diagnosticados con el trastorno. Se sometieron a una serie de pruebas donde se incluyó un mapeo cerebral, un informe completo de sus síntomas y pruebas de diagnóstico psiquiátrico. Se midió como funcionaban los participantes en su vida cotidiana, cómo construían relaciones sociales y, en general, cual era su perspectiva de vida.

Por otro lado, se realizó el mismo proceso con una muestra independiente de otros 381 individuos. Y, usando este nuevo enfoque con cinco subtipos de diagnóstico, los investigadores también fueron capaces de identificar dichos subtipos de forma igual de efectiva que en el primer grupo.

Según los hallazgos de este trabajo, el 13% de los participantes recibirían el diagnóstico de excitación ansiosa, el 9% sufrirían ansiedad general, el 7% anhedonia, el 9% melancolía, y el 19% tensión. Finalmente, las descripciones específicas que dan los investigadores para cada uno de estos subtipos son las siguientes:

  1. Tensión: Subtipo caracterizado por la irritabilidad e hipersensibilidad, con tendencia a sentir abrumación. La ansiedad provoca que el sistema nervioso este hipersensible.
  2. Excitación ansiosa: El funcionamiento cognitivo se ve perjudicado, dando lugar a fallos en la capacidad de concentración y el control de pensamiento. Entre sus síntomas se incluyen palpitaciones, sudoración y sensación de tensión. Además, también existen fallos de memoria puntual debido a la ansiedad.
  3. Melancolía: Se caracteriza por problemas en el funcionamiento social, donde la restricción en las interacciones sociales causa angustia.
  4. Anhedonia: El síntoma característico es la incapacidad para sentir placer, por lo que se trata de un tipo de depresión muy a menudo inadvertida. En este caso las personas suelen tener un funcionamiento cotidiano aceptable, pero asociando un elevado grado de angustia. A nivel cerebral existe un exceso de actividad, que llega a un punto donde se vuelve insensible, según los investigadores.
  5. Ansiedad generalizada: Este subtipo aúna las características primarias de la ansiedad como tal, como la preocupación y la excitación tipo estrés.

Los beneficios del retraimiento social

Aunque la soledad aparece como un síntoma de estos trastornos, en especial en sus aspectos melancólicos, no siempre debe considerarse como significativa de un problema mental. Puede, de hecho, ser un rasgo positivo de carácter. Así lo confirma otro estudio publicado recientemente en Personality and Individual Differences, en el que se hace una distinción entre los tres tipos existentes de retraimiento social y sus consecuencias psicológicas.

En el ámbito de la psicología se distinguen tres tipos de retraimiento social, según si las personas se aíslan por inseguridad, por desagrado a interactuar con otras personas o por simple placer personal. Respectivamente se conocen como timidez, evitación e insociabilidad, y no afectan al individuo por igual.

Según Julia Bowker, autora principal del estudio y profesora de psicología en la Universidad de Buffalo, las personas pertenecientes al tercer grupo no tienen por qué salir perjudicados. Se llegó a esta conclusión después de realizar encuestas a 295 personas sobre su motivación para estar solos. Todos ellos eran adultos jóvenes, con una media de edad de aproximadamente diecinueve años. Las preguntas medían la creatividad, la sensibilidad a la ansiedad, la predisposición a la depresión, la agresión y la anhedonia social.

Las personas enmarcadas en los grupos de timidez y evitación demostraron no ser apenas creativos. En sus momentos de soledad, además, predominaban los pensamientos negativos. Sin embargo, los insociables demostraron ser muy creativos. Además, y pese a lo que su denominación da pie a imaginar, también podían ser felices tanto en solitario como junto a otras personas, al contrario que los miembros de los otros dos grupos.