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    Aguacate.

    Del inicio del verano al del otoño -entre junio y octubre- es la fecha perfecta para consumir aguacate, la fruta de moda por su paradójico contenido nutricional: a pesar de estar cargados de grasas, son perfectamente aptos para una dieta saludable, porque las grasas que contiene son buenas y porque se trata de una fruta. 

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    Manzana.

    Al ser una fruta tan consumida, cualquiera podría pensar que la manzana es apta para todo el año y, en efecto, así es. Según explica en su guía la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en su punto óptimo de consumo su carne es firme y la piel sólo se arruga ligeramente al presionarla. Si se recoge muy verde, se puede acelerar la maduración con una temperatura de conservación mayor.

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    Melón.

    Es una de las frutas veraniegas casi por definición, ya que en esa época del año se consume tanto como postre como en las comidas -recuerden el famoso melón con jamón, un clásico entrante estival-. La OCU ofrece una fórmula para saber si el melón que nos vamos a comer está en su punto óptimo: "Si está maduro debe resultar pesado en relación a su tamaño. Huele bien, sin ser el olor demasiado intenso. Si huele un poco a medicamento es señal de que está pasado, y si al sacudirlo se escucha un chapoteo, también".

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    Ciruela.

    Las ciruelas también son unas frutas asociadas clásicamente al verano y, de hecho, es dicha estación su temporada ideal, en concreto entre los meses de junio y septiembre. Algunos consejos de la OCU para su consumo idóneo:"Se conservan bien en casa dos o tres días después de comprarlas. Si están muy verdes, se pueden dejar madurar unos días a temperatura ambiente. No serán más dulces, pero la pulpa ablandará".

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    Melocotón.

    Aunque también se considera una fruta estival, la temporada del melocotón comienza un poco antes que el verano, en mayo y se alarga hasta septiembre. Advertencia de la OCU:"Cuando está verde tiene aspecto lanoso y se puede dejar un par de días a temperatura ambiente. No aumentará su dulzor, pero mejorará su olor, sabor y gusto. El tono anaranjado significa que está listo para consumir". 

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    Pera.

    Aunque la temporada de la pera empieza también en verano -casi parecer ser la norma-, se alarga hasta bien entrado el otoño. De julio a noviembre se puede consumir este delicioso fruto en sus distintas variedades, sobre el que la OCU comenta: "Presentan mejor calidad cuando se cosechan ligeramente verdes. Pueden madurar manteniéndolas al menos una semana a más de 20 ºC. Para acelerar el proceso, se pueden juntar con otros frutos que también estén madurando".

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    Sandía.

    Junto con el melón, puede que la sandía sea la fruta más asociada al verano, lo que tiene su lógica. Su temportada oscila entre junio y agosto y es conocida por su frescor y sabor dulce. La OCU da algunos consejos para optimizar su consumo: "La mancha clara es parte de la corteza, no un síntoma de madurez. Se trata de la parte de la fruta que ha estado en contacto con el suelo durante su crecimiento. Para saber si está madura, se debe colocar la pieza junto al oído y apretarse un poco. La pulpa debe crujir".

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    Kiwi.

    Una fruta que tradicionalmente se podría considerar exótica se ha convertido en un compañero fiel de muchos españoles. El kiwi es una fruta otoñal y su temporada comienza en octubre y finaliza en marzo. Desde la OCU advierten:"Su maduración es muy lenta y para favorecerla el kiwi puede mezclarse con otros frutos en maduración durante una semana. Los frutos maduros se conservan en casa unos 6 o 7 días a 4 o 5 ºC".

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    Tomate.

    Calificado habitualmente como verdura -porque no se suele consumir de postre- el tomate es, sin embargo, una fruta. Se trata además de una de las que tiene una temporada más larga, que va de octubre a junio. La OCU ofrece algunos consejos para mejorar su consumo: si está verde no debe guardarse en la nevera. Para madurarlo se debe mantener a 20°C y protegido de la luz y de la humedad. 

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    Chirimoya.

    Si hay una fruta asociada al frío es la chirimoya, cuya temporada es de tres meses y va de octubre a diciembre. Está en su punto óptimo de consumo cuando la piel se pone tierna, pero no blanda. Luego se va ennegreciendo y cede a la presión del dedo, y la pulpa pasa de color blanco a marfil.

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    Platano.

    "El plátano es fenomenal", rezaba la conocidísima banda sonora de El libro de la selva de Disney. Y entre las virtudes que le hacen merecedor de ese adjetivo está su temporada, que dura todo el año. Dice la OCU: Si no está maduro la pulpa resulta dura, poco jugosa, insípida y muy áspera. Se puede acelerar la maduración juntándolo con peras y manzanas que estén madurando. En el frigorífico la piel se pone negra, aunque por dentro no se daña.

Gtres