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Imagen del pronóstico de España. Freepik

Ciencia

Roberto Brasero, meteorólogo: "Las primeras nevadas han llegado a los Pirineos, pero la próxima semana vuelve el veranillo"

Del frío a los 34 ºC: España pasa de las primeras nevadas al regreso del veranillo en pocos días.

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Las primeras nevadas del otoño llegaron a los Pirineos el pasado 8 de octubre a partir de los 2.000 metros de altitud.

El meteorólogo Roberto Brasero advirtió de que tras el episodio de frío llegaría un "veranillo" con temperaturas anormalmente altas para la época.

Los termómetros han vuelto a subir alcanzando máximas de hasta 34 ºC en el sur de España y rozando los 30 ºC en el norte.

Se espera que el ambiente cálido se mantenga hasta el viernes, cuando las temperaturas volverán a descender de cara al fin de semana.

El otoño ha enseñado durante unos días su cara más fría en España. Las temperaturas bajaron con fuerza en buena parte del norte y las primeras nevadas de la temporada llegaron el 8 de octubre a las cotas altas de los Pirineos, donde la nieve llegó a cuajar por encima de unos 2.000 metros. Sin embargo, el cambio no iba a durar demasiado. El meteorólogo Roberto Brasero ya advertía entonces de que, después de ese episodio, las temperaturas volverían a subir: “El veranillo ese que no hemos tenido, se vuelve para la semana que viene”.

La nieve apareció en puntos del Pirineo aragonés como Astún, donde en la cima de La Raca se registraron -1,7 ºC. El ibón de Truchas y la zona de Ibones, situados alrededor de los 2.150 metros, amanecieron con una ligera capa blanca. AEMET había situado entonces la cota aproximadamente entre 1.800 y 2.000 metros.

Brasero describía aquel contraste como una imagen casi invernal en plena primera mitad de octubre. “Las primeras nevadas han llegado hoy a las cotas altas del Pirineo”, explicaba el 8 de octubre, mientras en otros puntos del país todavía se superaban ampliamente los 30 ºC.

La situación estaba provocada por la entrada de una masa de aire más frío, acompañada por viento del norte y un descenso acusado de las temperaturas, especialmente durante las madrugadas.

Del frío a máximas de hasta 34 ºC

La previsión de Brasero terminó cumpliéndose pocos días después. El lunes 12 de octubre, las temperaturas volvieron a alcanzar valores prácticamente veraniegos en algunas zonas. Málaga y Sevilla superaban ya los 30 ºC a primeras horas de la tarde, mientras que otras ciudades del sur y del Mediterráneo se acercaban también a ese umbral.

Para este martes 13, Brasero pronostica todavía algo más de calor en buena parte de España. Las máximas pueden alcanzar 34 ºC en Sevilla, 32 ºC en Córdoba y Badajoz, 30 ºC en Murcia y alrededor de 27 ºC en Madrid, Valladolid o Logroño. El contraste con apenas unos días antes resulta especialmente llamativo.

En el Pirineo navarro, por ejemplo, AEMET prevé este martes un ambiente mucho más templado y estable, sin precipitaciones y con máximas que pueden alcanzar 24 ºC en Isaba, a 820 metros de altitud.

El propio Brasero habla ahora directamente de una “semana cálida”. El miércoles se espera incluso un nuevo ascenso térmico en el norte, con temperaturas que podrían acercarse a los 30 ºC en Bilbao o San Sebastián.

Este tipo de episodio es lo que popularmente suele denominarse “veranillo”: varios días de temperaturas anormalmente altas para la época después de un periodo más fresco.

No se trata de una categoría meteorológica oficial ni implica que vuelva literalmente el verano. Es simplemente una forma de describir un intervalo de estabilidad y temperaturas elevadas en pleno otoño.

En este caso, además, el episodio llega después de un septiembre extraordinariamente cálido. Brasero ya señalaba a finales de ese mes que España había mantenido valores muy elevados durante semanas y que septiembre podía terminar con una anomalía térmica cercana o superior a 3 ºC respecto a la media mensual.

Las primeras nevadas tampoco significan que la temporada de nieve haya comenzado definitivamente.

En octubre es relativamente habitual que una entrada fría consiga blanquear temporalmente las cumbres de los Pirineos y que, pocos días después, una subida de temperaturas haga desaparecer buena parte de esa nieve. Para que se consolide un manto duradero hacen falta sucesivos episodios fríos y temperaturas suficientemente bajas durante periodos más largos.

De hecho, la previsión actual apunta de nuevo a otro cambio.

Brasero espera que el ambiente cálido continúe durante buena parte de la semana, pero señala que a partir del viernes las temperaturas volverán a descender, especialmente durante el fin de semana, cuando podrían regresar algunas lluvias y valores más propios de mediados de octubre.

Eso significa que el “veranillo” tampoco será necesariamente prolongado.

La secuencia de estas semanas resume bien la variabilidad típica del otoño: en cuestión de días España puede pasar de máximas cercanas a 30 ºC a una entrada de aire frío capaz de dejar nieve en alta montaña y, poco después, recuperar de nuevo temperaturas casi estivales.

Las imágenes blancas de los Pirineos del pasado 8 de octubre fueron, por tanto, un primer aviso del invierno, no su llegada definitiva. Apenas unos días después, los termómetros han vuelto a subir con fuerza y, como anticipaba Brasero, el otoño ha dado paso temporalmente a otro episodio con sabor a verano.