El crucero MV Hondius.

El crucero MV Hondius. Reuters

Ciencia

Tras la pista de todos los pasajeros del MV Hondius: la endiablada búsqueda para frenar al letal hantavirus

Se estima que el crucero partió de Ushuaia con cerca de 150 personas a bordo, pero algunas han desembarcado a lo largo de su travesía.

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Las claves

Las claves

Un brote de hantavirus surgió en el crucero MV Hondius, que zarpó de Ushuaia con 114 pasajeros el 1 de abril.

El virus probablemente fue contraído durante una excursión en el sur de Argentina, donde el ratón colilargo es endémico.

Hasta el momento, se han confirmado cinco casos de hantavirus y tres muertes, con varios pasajeros en cuarentena o bajo vigilancia médica.

La transmisión entre personas es rara, pero se han registrado contagios cercanos, como el caso de una azafata hospitalizada tras atender a una pasajera infectada.

Pasajeros que desembarcan, que mueren a bordo, que son evacuados o que siguen la ruta hasta su destino. Seguir la estela de los ocupantes MV Hondius, el crucero donde ha estallado el brote de hantavirus, está siendo una tarea muy complicada y, a la vez, una prioridad de salud pública.

Sabemos que el barco zarpó de Ushuaia, en el sur de Argentina, con 114 pasajeros a bordo además de la tripulación, el pasado 1 de abril. Los habitantes de la nave no lo sabían entonces, pero el virus también viajaba con ellos.

Lo más probable, según los expertos, es que los primeros afectados lo contrajeran en una excursión por la zona sur de Argentina, donde el ratón colilargo es endémico. Este pequeño mamífero es el principal reservorio del hantavirus del Nuevo Mundo variante de los Andes.

"La forma más común de contraer el virus es en zonas donde hay infestaciones de ratones con la enfermedad y se inhalan partículas contaminadas con heces, orina o saliva de estos mamíferos", señala Raúl Rivas, catedrático de Microbiología en la Universidad de Salamanca.

"El paciente más frecuente es una persona que trabaja en el medio rural que ha barrido en un sótano o un desván lleno de ratones. Respira el polvo que sube al barrer. Es poco frecuente, pero puedes contagiarte por una mordedura también", continúa.

Por desgracia, esta versión del hantavirus produce afectaciones cardiopulmonares, tiene un 40% de letalidad y, sobre todo, es la única variante en la que se han observado casos en los que los seres humanos nos la transmitimos entre nosotros.

La primera muerte se produjo a bordo el día 11 de abril. Se trata de un hombre de Países Bajos, de 70 años y que había empezado a encontrarse mal en los días anteriores. Su cadáver permanecerá en el barco hasta la llegada a la isla de Santa Elena el 24 de abril.

Pero antes, el MV Hondius recibe a seis nuevos pasajeros en la isla de Tristán de Acuña. Oceanwide Expeditions, la empresa organizadora del crucero, cuenta entonces a 120 pasajeros, no cuenta a la tripulación, aunque sí reconoce al fallecido.

En la isla desembarca su esposa, acompañando sus restos, y manifestando los primeros síntomas de la misma enfermedad que mató a su marido. Su plan es volver a Países Bajos tomando un avión que saldrá de Johannesburgo, en Sudáfrica.

Junto a ellos, bajan en Santa Elena 28 pasajeros más que terminan aquí su travesía en el MV Hondius. Es decir, el barco pierde el 24 de abril tres decenas de pasajeros.

En cuanto a los pasajeros que desembarcan en Santa Elena hay que tener en cuenta a tres grupos. El primero, lo forma la viuda del primer fallecido, que en Johannesburgo pretende tomar un vuelo a Países Bajos, pero su estado es tan grave que abandona el avión antes del despegue.

Aumentan las muertes

La mujer muere el 26 de abril, sólo dos días después de su marido, también en Sudáfrica. Este jueves, la azafata que atendió a la mujer en el avión ha ingresado en el Hospital Universitario de Ámsterdam con síntomas leves compatibles con el hantavirus.

El caso no ha sido confirmado, pero sería el primero que ocurre fuera del crucero MV Hondius. "No sabemos qué pasó con la azafata, pero por los medios sabemos que la paciente con la que entró en contacto tenía síntomas clarísimos y evidentes", dice Rivas.

"La mujer se encontraba ya muy mal, tenía muchos síntomas, y es normal que las azafatas se acerquen. Se puede contar como un caso de contacto estrecho, no sabemos cuánto se acercó. El virus no está haciendo nada que nos sorprenda", explica Salvador Peiró, epidemiólogo e investigador en Medicina Preventiva y Salud Pública de Fisabio.

El siguiente pasajero que bajó en Santa Elena que hay que destacar es un ciudadano suizo, que este miércoles se confirmó que padecía hantavirus y estaba siendo tratado en un hospital de Zúrich. Llegó a su país, supuestamente, desde Sudáfrica.

Y, por último, los otros 27 pasajeros del MV Hondius que bajaron en Santa Elena, con los que la empresa propietaria del crucero se ha puesto en contacto este jueves. Son de múltiples nacionalidades y volvieron a sus países después del desembarco.

"Es lógico localizar a todas estas personas, por lo menos para que sean conscientes. Que se hagan una autovigilancia y, si en algún momento tienen un poco de fiebre, dolores musculares o cefalea, que vayan al médico inmediatamente, lo notifiquen", advierte Rivas.

Pero ¡ojo!, estos dos expertos recuerdan que sólo las personas con síntomas contagian y que, de por sí, el hantavirus es un virus que se transmite muy mal entre personas. Por eso, ambos expertos señalan que estos pasajeros representan un riesgo bajo.

"El riesgo es muy bajo. Entre los pasajeros sobre los que han perdido el control tendrán que buscar quiénes han tenido un contacto estrecho con infectados. Pero ir por la calle, pasear por Santa Elena, no es un problema", señala Peiró. La isla ha decidido aislar a un grupo de habitantes que entró en contacto con los pasajeros.

El crucero MV Hondius sigue entonces su travesía y en los siguientes días dos pasajeros más manifiestan síntomas: un británico de 69 años y poco después una mujer alemana. El hombre británico fue evacuado desde la isla de Ascensión a Sudáfrica.

La mujer alemana no corre la misma suerte, sus síntomas empeoran y muere a bordo el día 2 de mayo. Es en este momento cuando el brote de hantavirus llega al conocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El crucero fondeó frente a las costas de Cabo Verde el pasado lunes y empiezan en ese momento las negociaciones para hacer frente a este brote. Finalmente, el miércoles se evacúa a tres pasajeros afectados por el hantavirus que viajan a Países Bajos.

Uno de ellos, es el médico del barco. "Me imagino que el médico del barco atendió al primer hombre pensando que tenía una gripe, te acercas sin protección y es muy posible que te tosa en la cara", explica Peiró y añade que hay quien pasa la infección con síntomas muy leves y la confunde con un catarro.

Cinco casos confirmados

En el barco, que va rumbo al puerto de Granadilla de Abona en Tenerife, ya no contiene pasajeros sintomáticos, pero igualmente tendrán que ser examinados y guardar una cuarentena. Los 14 españoles a bordo la harán en el Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid. Sanidad calcula que en el barco quedan 147 personas entre pasajeros y tripulación.

"Por lo que sabemos a día de hoy las personas asintomáticas no representan ningún riesgo", explica Rivas. "No es necesario poner a todo el mundo en cuarentena, pero a los que van en el barco sí que es prudente darles la oportunidad de que estén muy vigilados".

El experto se refiere a que si bien en el período de incubación las personas tampoco pueden contagiar, este tiempo puede abarcar hasta ocho semanas. Y si aparecen síntomas en ese tiempo, lo mejor es actuar lo más rápidamente posible.

El hantavirus no tiene un tratamiento específico, pero "si entre las 24 y las 48 horas de la aparición de los síntomas hay tratamiento de soporte —oxigenación del paciente, igual con ventilación mecánica—, las posibilidades de sobrevivir aumentan", explica Rivas.

Por su parte, Peiró considera que esta "no es una situación especialmente compleja, tienes 150 personas y ocho casos que tengo la impresión de que, por idioma, tenían más relación entre ellos. Es probable que esto se vaya a acabar pronto".

Se refiere a que los afectados son, principalmente, de Países Bajos, Alemania y Suiza y el experto expone que han podido acercarse en el barco por compartir el alemán como lengua. "Si los españoles comían al otro lado del comedor, me parece muy difícil que se hayan contagiado", sigue.

Admite que lo novedoso que tiene este brote es que se haya producido en un barco, muy diferente al entorno rural en el que suele aparecer. "Los que no han tenido contacto y están sanos no tienen por qué estar en un hospital, tienes que vigilarlos a ver si tienen síntomas", dice.

"Meterlos en hospitales con instalaciones de alto nivel, pues vale. Vamos a llevar a las personas sanas como si estuvieran enfermas, vale. Si lo quieren hacer para tranquilizar a todo el mundo pues me parece bien", explica Peiró.

Actualmente, la OMS ha confirmado cinco casos de hantavirus de entre los nueve sospechosos en este brote entre los que se cuentan los tres muertos, los cuatro evacuados, el paciente que llegó a Suiza y la azafata hospitalizada.