100.000 años bajo el mar: el "guardián invisible" que protege las costas y la biodiversidad en España
100.000 años bajo el mar: el "guardián invisible" que protege las costas españolas y frena el cambio climático
La Posidonia oceanica, una planta marina endémica del Mediterráneo, se ha consolidado como el pilar fundamental de la salud marina.
Más información: Llega a España una planta invasora de origen tropical: puede romper el ecosistema y acabar con especies locales.
Las costas españolas llevan custodiadas, desde hace miles de años, por uno de los seres vivos más antiguos del planeta: la Posidonia oceanica, una planta marina endémica del Mediterráneo que ha logrado sobrevivir bajo las aguas a pesar de todos los cambios que ha experimentado.
Con un conocido núcleo en las Islas Baleares, donde se encuentra la mayor agrupación de la planta a través de una estructura de unos ocho kilómetros de largo y 100.000 años de antigüedad, esta especie se diferencia de otras algas gracias a sus raíces, tallos y flores, formando extensas praderas que actúan como auténticos "pulmones" bajo el agua.
Aunque no lo parezca, su papel es vital para el ecosistema: una sola hectárea de este hábitat es capaz de producir hasta 20 litros de oxígeno diarios, además de filtrar sedimentos para mantener la transparencia cristalina que caracteriza a las aguas de Formentera e Ibiza.
Gracias a su gran capacidad adaptativa y regenerativa, los expertos han catalogado a esta planta como un "fósil viviente", puesto que ha sobrevivido a glaciaciones y cambios climáticos históricos: estamos ante uno de los seres vivos más antiguos del mundo que ha visto pasar las diferentes eras de la historia.
La Posidonia oceánica protege las costas de España.
La Posidonia es vital
Más allá de lo que supone para los científicos, en lo que respecta al estudio del mundo antiguo, desde una perspectiva ambiental y económica la importancia de la Posidonia oceanica es incalculable para la protección del litoral español gracias a sus importantes características.
Las praderas que logra conformar la planta en las profundidades funcionan como una barrera natural que amortigua la fuerza del oleaje, evitando la erosión de las playas y la pérdida de arena durante los temporales, siendo una especie de escudo para las mareas.
Del mismo modo, también es un punto crítico para la biodiversidad al servir de refugio, zona de alimentación y guardería para más de 1.000 especies de animales y 400 de plantas, muchas de ellas con un alto valor comercial para la pesca local. Así que, grosso modo, podríamos decir que es realmente imprescindible.
En respuesta a la vulnerabilidad de este ecosistema, iniciativas como el Save Posidonia Project han surgido para concienciar sobre la urgencia de su conservación, y es que es realmente necesaria para conservar la biodiversidad de nuestras costas.
Además, dado que la planta es también un potente sumidero de carbono, capaz de capturar CO2 de forma más eficiente que las selvas tropicales, su preservación es hoy una prioridad en la lucha contra el cambio climático: lo tiene todo.
Proteger estas praderas no solo garantiza el futuro del turismo y la pesca, sino que asegura la estabilidad biológica de todo el mar Mediterráneo.