Emiratos Árabes cambia las normas: científicos ponen fin a los terremotos con un revolucionario dispositivo
Emiratos Árabes cambia las normas: científicos ponen fin a los terremotos con un revolucionario dispositivo
El profesor Moussa Leblouba ha patentado un dispositivo "árbol mecánico" para absorber energía sísmica sin necesidad de electricidad.
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Aunque el país se encuentra cerca de zonas sísmicas activas, en los Emiratos Árabes Unidos los temblores que se registran dentro de su territorio suelen ser de baja intensidad.
Ocasionalmente ocurren terremotos menores, es cierto, pero por norma general la mayoría de los movimientos que se captan y afectan al territorio son réplicas de terremotos ocurridos en el sur de Irán.
Sin ir más lejos, en enero de este mismo año se registró un sismo leve de magnitud 2,2 al sur de Musandam que fue percibido por los residentes pero no causó daños. No obstante, desde el país no se toman a la ligera este tipo de movimientos y científicos han dado con la llave para acabar con el problema de los terremotos.
El profesor Moussa Leblouba de la Universidad de Sharjah ha patentado un "árbol mecánico" para absorber energía sísmica sin necesidad de electricidad, todo a través de un dispositivo que utiliza la fricción de bolas de acero dentro de un cilindro que muestra una enorme tasa de absorción.
¿Adiós a los terremotos?
La lucha contra los terremotos
La finalidad de este dispositivo disipador de energía pasivo es proteger edificios e infraestructuras críticas contra terremotos que puedan poner en peligro la seguridad ciudadana, por lo que puede que Emiratos Árabes tenga en sus manos la herramienta definitiva para frenar ese tipo de fenómenos, cada vez más presentes en la Tierra.
Esta tecnología versátil, diseñada para edificios y puentes, muestra una tasa de absorción de energía del 14% en pruebas, ofreciendo una alternativa duradera y de bajo coste a los amortiguadores de fluidos tradicionales, por lo que, además de ser más eficiente, también es un recurso más económico.
Los amortiguadores actuales suelen usar líquidos como aceite que pueden tener fugas o degradarse con el tiempo, y este sistema usa esferas de acero en su lugar, lo que lo hace prácticamente infinito y sin necesidad de mantenimiento, facilitando así el trabajo a cientos de profesionales.
Al no depender de sensores ni electricidad, el dispositivo siempre está preparado para la llegada de cualquier terremoto que pueda sacudir el lugar, un avance muy importante porque, normalmente, si hay un sismo y se corta la luz, el sistema funciona sin problemas gracias a que responde directamente a la física, y no necesita corriente eléctrica.
No obstante, hay un problema, es que instalar este dispositivo en edificios es caro y no todos los países pueden acceder a él. A pesar de que no elimina como tal los riesgos que puede provocar un terremoto, sí los disminuye de manera radical. Es un gran avance en resiliencia urbana y una herramienta de "defensa" impecable.