Un gato en brazos de su dueño.

Un gato en brazos de su dueño. E. E.

Ciencia

Emiliano Linardi, experto: "La persona favorita de los gatos es siempre la que respeta sus límites y les aporta seguridad"

El carácter del gato, su edad al llegar a casa y hasta la forma de marcar con feromonas influyen en sus vínculos.

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J. Rodríguez
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Los gatos suelen elegir como persona favorita a quien respeta sus límites, no los persigue y les transmite seguridad, más allá de quién les dé más comida o atención.

Las primeras experiencias influyen: en los cachorros, quien aporta calor y alimento puede convertirse en una figura de referencia similar a una «mamá humana».

El carácter del felino también cuenta: los gatos jóvenes e inquietos pueden conectar con personas dinámicas, mientras los adultos tranquilos tienden a preferir perfiles pausados.

Frotarse, recibir a alguien con mimos, amasar, ronronear o elegir dormir a su lado son señales de afinidad y de que el gato lo incluye en su círculo cercano.

Los gatos pueden convivir con varias personas y, aun así, mostrar una conexión especialmente estrecha con uno de los miembros del hogar. Esta elección responde a diferentes factores sociales y ambientales.

Emiliano Linardi, comunicador especializado en felinos, explica que estos animales no necesariamente prefieren a quien les proporciona más comida o intenta pasar más tiempo con ellos.

"Generalmente eligen a quien respeta sus límites y le transmite seguridad", señala. Según Linardi, esta circunstancia explica por qué algunos gatos parecen ignorar precisamente a la persona que más esfuerzos hace para llamar su atención.

El veterinario Manuel Manzano también analiza esta particular relación entre felinos y humanos y apunta que los gatos establecen con las personas un vínculo diferente al de otras mascotas domésticas.

"A diferencia del perro, el gato nos considera como un igual, no tiene esa relación de sumisión", explica el especialista. Según Manzano, el felino percibe al humano como un animal semejante dentro de su entorno.

El elegido del gato

Esta forma de relacionarse también puede estar condicionada por las primeras experiencias del animal. La edad y la etapa de desarrollo en la que llega al hogar influyen en los vínculos afectivos que establece posteriormente.

"No es lo mismo un gato adulto que un gatito recién nacido o de pocos meses que llega de nuevo a casa", apunta Manzano. Las primeras experiencias pueden marcar especialmente su relación con los humanos.

Cuando un cachorro llega al hogar, la persona que le proporciona calor y alimento puede convertirse en una figura especialmente relevante. El especialista explica que el animal puede asimilarla con su mamá humana.

También influye el carácter del propio gato. Los animales jóvenes y más inquietos pueden establecer una mayor conexión con personas dinámicas, mientras que los felinos adultos y tranquilos pueden preferir individuos más pausados.

Sin embargo, respetar el espacio personal parece desempeñar un papel especialmente importante. "Al gato, por lo general, no le gusta que el humano sea especialmente sobón", afirma el veterinario.

De esta manera, una persona que mantiene cierta distancia y evita perseguir constantemente al animal puede terminar convirtiéndose en su referente. La atención excesiva, por tanto, no garantiza una mayor cercanía.

Cuando el vínculo ya está establecido, los gatos disponen de diferentes formas de demostrar su afinidad. Entre ellas aparecen comportamientos relacionados con el contacto físico y el marcado mediante señales olfativas.

"Te recibe siempre que llegas a casa con mimos, se frota sobre ti", explica Manzano. El gato también puede acercar su rostro al humano, utilizando las glándulas de esa zona para impregnarlo con su olor.

Este comportamiento tiene una función social: mediante las feromonas, el animal marca a la persona y muestra que forma parte de su círculo más cercano, según explica el especialista.

El amasado con las patas delanteras constituye otra señal asociada al vínculo, al igual que el ronroneo cuando aparece la persona elegida. Incluso puede buscar mantener el contacto cuando existen puertas de por medio.

La elección también puede hacerse especialmente visible durante las horas de descanso. El gato decide voluntariamente con quién compartir la cama, mostrando así una preferencia que puede mantenerse dentro de la convivencia familiar.