Torres eléctricas Omicrono
España teme un nuevo apagón: se ha desconectado la electricidad a la industria 7 veces en solo 10 semanas
Aunque Red Eléctrica asegura que el suministro no está en peligro, ha tenido que activar varias veces un plan de emergencia.
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El sistema eléctrico español vuelve a atravesar un momento delicado en su intento de equilibrar la oferta y la demanda, viéndose obligado a cortar el grifo a los grandes consumidores para garantizar que no ocurra un nuevo apagón.
Esta semana, el operador Red Eléctrica ha tenido que recurrir de nuevo al Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), un plan que en su día nació como un mecanismo diseñado para emergencias o momentos extremadamente puntuales pero que se ha convertido en una rutina.
Como detallan en El Periódico de la Energía, ya son 7 las desconexiones activadas en las últimas 10 semanas, una cifra que preocupa, especialmente teniendo en cuenta que el SRAD no se llegó a activar ni una sola vez a lo largo de 2025 pese a que fue el año en el que ocurrió el gran apagón.
El SARD funciona solicitando una paralización de actividad de la industria para obtener un mayor margen de maniobra y así evitar que la demanda eléctrica supere a la producción; se activa en momentos en los que se detecta una falta de recursos para aumentar la generación o reducir la demanda.
La industria asume voluntariamente el apagado, a cambio de una retribución por la energía que no han podido consumir para continuar con la producción.
En el segundo semestre, los voluntarios perciben 42,62 euros por MW asignado y hora de disponibilidad, a lo que se suma una retribución de 196,91 euros por MWh equivalente al precio de la regulación terciaria correspondiente, como explican en El Economista.
En el caso concreto del pasado lunes 28 de septiembre, el operador puso en marcha el SARD para paralizar la actividad de un bloque industrial equivalente a 943 MW de potencia durante un periodo aproximado de 2 horas.
En total, se dejaron de consumir 1.634 GWh, lo que supone el volumen de energía más elevado que se ha solicitado a las fábricas en lo que va de año; y la mirada está en la energía eólica.
Red Eléctrica aseguró que el suministro del país no está en peligro, y que el motivo tras la activación del SARD se encuentra en una serie de factores que han provocado serios desajustes entre las predicciones de producción eólica y lo que se termina generando.
En otras palabras, el viento no sopló tanto aquel día como se esperaba, con los mercados asignando el día anterior casi 9 GW de energía procedentes de la eólica, una cifra que descendió a los 6,8 GW en la revisión final; pero ni siquiera esa cifra se alcanzó en la realidad, registrando apenas 4,5 GW en la hora en la que se activó el SARD.
A esta caída repentina en los aerogeneradores se le han sumado otros incidentes puntuales en fuentes térmicas, además de imprevistos en centrales nucleares como ocurrió a principios de septiembre con la parada no programada del reactor de Ascó I debido a la reparación de una válvula de seguridad.
Cuando las alternativas como la interconexión con Francia están saturadas o fallan otras vías de suministro, España se encuentra con la única opción de apagar su industria. Pese a todo, Red Eléctrica asegura que la continuidad del suministro para los hogares no ha corrido peligro.