Berenjenas fritas

Berenjenas fritas NoirChocolate iStock

Aprende a cocinar

Los expertos coinciden: "Para que la berenjena no chupe aceite al freír, hiérvela 2 minutos en agua con sal"

El truco definitivo para hacer unas berenjenas fritas que queden cremosas por dentro, pero nada grasientas.

Más información: Nora, abuela cocinera: "Las berenjenas más buenas no se fríen, se cocinan con 3 huevos, 3 cebollas y un puñado de queso"

Publicada

0 votos

No tienes que complicarte la vida para comerte unas berenjenas riquísimas siempre que te apetezcan, tampoco debes temerle a todo el aceite que tienden a absorber cuando se fríen, porque eso tiene solución.

Además, si eres de los que todavía no le han encontrado la gracia a esta hortaliza, también es para ti esta receta, porque casi siempre, el odio a las verduras viene de no haber dado con la manera correcta de cocinarlas.

Si es que ¿a quién no le va a gustar una berenjena que, al morderla, parece una croqueta?

En el canal de YouTube Cocinar en Casa Cocinar Delicioso cuentan el truco que aprendieron con la receta de un amigo de Turquía, país con una gran presencia de este vegetal en su cocina. El resultado es una deliciosa berenjena que recuerda a un filete empanado con un rebozado crujiente y un interior irresistible.

El truco: cortar la berenjena en "flecos"

Lo más curioso de esta receta es la forma de cortarla. La berenjena se pela entera sin separar el tallo y se corta longitudinalmente en horizontal y en vertical para dejarla como si fuera una escoba.

En turco, a este corte se le conoce coloquialmente como püskül patlıcan, literalmente, "berenjena con flecos", por el aspecto que toma la pulpa una vez abierta.

Después, y este es el truco que no usamos en España, hay que hervir la berenjena un par de minutos. Ese hervor ayuda a rebajar el amargor natural de la hortaliza y evita que, al freírla, acabe empapada en aceite, que es lo que suele ocurrir con la berenjena cruda.

En Turquía esta preparación se llama patlıcan balığı, literalmente, "pez de berenjena". Aunque no lleva pescado, el nombre viene de que, rebozada y frita, su forma alargada recuerda a un filete de pescado rebozado.

Es típica de la cocina del mar Negro y del Egeo, regiones donde el pescado frito es habitual y donde otros muchos ingredientes también se rebozan y fríen "al estilo del pescado".

Receta de berenjenas turcas

Ingredientes

  • Berenjenas medianas, 3 ud
  • Huevos, 3 ud
  • Mostaza, 1 cucharada
  • Mayonesa, 1 cucharada
  • Harina de trigo, 2 cucharadas
  • Pan rallado, cantidad necesaria
  • Pimentón dulce, al gusto
  • Orégano seco, al gusto
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra, al gusto
  • Aceite de oliva, cantidad necesaria para freír
  • Salsa de tomate o salsa de yogur, para acompañar (opcional)

Paso 1

Empezamos limpiando las berenjenas sin retirar el tallo y las pelamos enteras con ayuda de un pelador de verduras. Hacemos cortes longitudinales en direcciones perpendiculares hasta conseguir que parezca una escoba.

Paso 2

Ponemos agua con sal a hervir y cocemos las berenjenas dos minutos con la olla tapada. Dejamos enfriar y reservamos.

Paso 3

En un plato hondo batimos los huevos con sal, pimienta, el pimentón dulce y la mayonesa y la mostaza, hasta tener una mezcla homogénea.

Paso 4

En otro plato hondo mezclamos el pan rallado, las dos cucharadas de harina, sal, pimienta y el orégano seco.

Paso 5

Con cuidado, abrimos los flecos de la berenjena como si fuera un abanico, la rebozamos en la mezcla de harina y pan rallado y, después, la pasamos por el huevo batido.

Paso 6

Freímos en aceite de oliva bien caliente hasta que las berenjenas queden doradas por ambos lados, y las dejamos reposar sobre una rejilla para retirar el exceso de aceite.

Paso 7

Opcionalmente, podemos acompañarlas con una salsa de yogur o una salsa de tomate casera.

Una hortaliza que no fue bien recibida en Europa

La berenjena tuvo su origen lejos del Mediterráneo. Los registros más antiguos sitúan su domesticación en el sudeste asiático, en la región de Assam, desde donde los comerciantes árabes la trajeron hasta el norte de África.

Desde ahí, llegó a Europa a través de al-Ándalus, en la Edad Media, y desde España se extendió al resto del Mediterráneo. La primera referencia escrita en castellano aparece en el Cancionero de Baena, del siglo XV.

Pero la historia de la berenjena en España no fue, como suele decirse, llegar y besar el santo, pues durante mucho tiempo se cultivó solo como planta ornamental.

La razón es que se pensaba que comerla provocaba fiebres, epilepsia o locura, un recelo que tenía más que ver con el desconocimiento de cómo cocinarla que con la propia hortaliza.

Como dato curioso, en italiano a la berenjena se la llama melanzana , que deriva de mela insana o "manzana loca", precisamente, por esa creencia de que causaban melancolía y locura.

En la cocina otomana, en cambio, se convirtió pronto en ingrediente básico, con cientos de recetas tradicionales, del imam bayıldı (berenjenas rellenas de verduras) al karnıyarık (berenjenas rellenas de carne).

La costumbre de rebozar y freír alimentos "a la manera del pescado" -de ahí patlıcan balığı o ekmek balığı, el "pan pescado" (que es la versión turca de nuestras torrijas)- es propia de las regiones costeras turcas, donde el pescado frito ha sido durante generaciones un plato cotidiano.