Científicos han despertado una superbacteria de 5.000 años hallada en la Cueva de Hielo de Scărișoara, Rumanía, capaz de resistir hasta 10 antibióticos modernos.
La bacteria Psychrobacter SC65A.3 posee mecanismos genéticos avanzados para reparar su ADN y adaptarse al frío, lo que la hace extremadamente resistente a fármacos.
Su genoma contiene más de cien genes de defensa contra antibióticos, y produce compuestos antimicrobianos que pueden inhibir patógenos peligrosos actuales.
El hallazgo es relevante para la investigación en astrobiología, biotecnología y medicina, pero advierte sobre los riesgos de liberar microbios resistentes debido al deshielo por el cambio climático.
Científicos encuentran en la Cueva de Hielo de Scărișoara en Rumanía una "superbacteria" capaz de resistir hasta 10 antibióticos modernos. El microorganismo, dormido en el hielo durante 5.000 años, apunta a ser clave para descubrir cómo combatir a estas peligrosas bacterias mediante una minuciosa investigación.
El estudio de la bautizada como Psychrobacter SC65A.3, publicado recientemente en Frontiers in Microbiology, es uno de los más impactantes de los últimos tiempos: a pesar de no haber estado nunca en contacto con fármacos producidos por humanos, la bacteria puede hacer frente a un inesperado número de fármacos, como vancomicina y rifampicina.
Este hallazgo es clave porque, a diferencia de otros microorganismos que entran en estado de latencia, esta bacteria demuestra tener capacidad metabólica activa incluso a temperaturas bajo cero, pudiendo crecer a temperaturas de hasta 15 °C.
La "superbacteria" hallada en el hielo hace frente a los fármacos modernos.
Un descubrimiento clave
Lo que más interesa a los científicos es suresiliencia genómica: posee mecanismos avanzados para reparar su ADN y membranas celulares adaptadas al frío extremo, siendo este uno de los factores por los que es tan resistente a los fármacos actuales.
Esto no solo ayuda a los expertos a comprender cómo sobrevive la vida en el planeta en condiciones límite, sino que se establece como modelo para laastrobiología y para aplicaciones enbiotecnología, como enzimas que funcionen en frío.
Su genoma alberga más de un centenar de genes vinculados a mecanismos de defensa contra antibióticos, lo que demuestra que estas bacterias con "superpoderes" evolucionaron de forma natural en el medio ambiente mucho antes de la medicina moderna, construyendo armas defensivas contra algo que aún desconocían.
Pero, ¿de dónde sale su fuerza? La bacteria produce compuestos antimicrobianos capaces de inhibir a patógenos actuales muy peligrosos del grupo ESKAPE y posee enzimas -véase lipasas- que son muy eficientes a esas bajas temperaturas en las que se mueve el microorganismo.
Lo parezca o no, puesto que lo primero es alarmarse por haber encontrado una bacteria tan peligrosa que puede mezclarse con otros organismos "agresivos" contra la humanidad, en realidad es oro puro para la industria.
Su descubrimiento puede ser vital: además de poder encontrar nuevos fármacos que hagan frente a las resistencias que propone esta bacteria, lo principal de la investigación, también se pueden encontrar otros usos positivos.
Como por ejemplo, para crear detergentes que laven en agua fría ahorrando energía o para procesos químicos que requieren temperaturas bajas para no degradar los productos.
No obstante, esto también tiene su parte negativa: el hallazgo es una advertencia. A medida que el cambio climático derrite el permafrost y los glaciares, microbios con estos genes de resistencia podrían ser liberados al entorno actual.
Los científicos recalcan que estudiarlos ahora es vital para anticiparnos a posibles amenazas sanitarias futuras y hay que extremar el riesgo para que no haya posibilidad de expansión o cruce.