El filósofo y pedagogo José Antonio Marina. Foto: Carlos Ruiz

El filósofo y pedagogo José Antonio Marina. Foto: Carlos Ruiz

Ciencia

José Antonio Marina, 86 años, filósofo: "Sólo se alcanza la felicidad en una sociedad pacífica, justa y segura"

El pensador explica cómo nuestra biología primitiva necesita del lenguaje y la cultura para alcanzar el equilibrio necesario para transformar los impulsos.

Más información:Antonio Damasio (81 años), neurólogo: "La felicidad no es una experiencia individual, sino un logro compartido"

Publicada

Las claves

José Antonio Marina sostiene que la felicidad solo se alcanza en sociedades pacíficas, justas y seguras, alejadas de placeres momentáneos.

El filósofo destaca que la plenitud depende del bienestar físico, relaciones afectuosas y el sentimiento de utilidad, imposibles sin un marco social adecuado.

Marina identifica la pobreza, ignorancia, fanatismo, miedo y odio como los principales obstáculos para el bienestar colectivo y la convivencia.

Propone orientar la vida hacia metas que fortalezcan la comunidad, considerando la ética y la justicia como bases esenciales para una felicidad duradera.

A sus 86 años, José Antonio Marina se define como un ingeniero de la inteligencia humana. Tras décadas de estudio, el filósofo toledano sostiene una tesis radical: el ser humano solo alcanza la plenitud dentro de una sociedad pacífica y justa.

En una conversación con Men's Health, Marina advierte que la dicha no es un chispazo emocional efímero. "La felicidad no es un placer momentáneo", subraya el pensador, crítico con una cultura contemporánea que tiende a confundir el bienestar con la euforia pasajera.

Para el pensador, la plenitud surge al armonizar tres grandes deseos: bienestar físico, relaciones afectuosas y sentimiento de utilidad. Si estos pilares fallan, el individuo queda atrapado en una carrera interminable tras satisfacciones que resultan siempre insuficientes, efímeras y vacías.

Esta búsqueda individual es imposible de ejecutar en el vacío social. Marina argumenta que nuestros proyectos personales suelen entrar en conflicto, por lo que resulta imprescindible un marco común que coordine nuestras aspiraciones y proteja las libertades fundamentales de todos.

Sin seguridad jurídica y sin igualdad ante la ley, la confianza colectiva se erosiona rápidamente. Para el autor, la felicidad pública es la base necesaria sobre la que cada persona puede desarrollar su talento con mayor libertad, seguridad y garantías reales.

En una charla en el I Congreso Mentes Brillantes, Marina explicó que nacemos con un cerebro del pleistoceno, similar al de hace 200.000 años. Sin embargo, en un periodo brevísimo de una década, el niño asimila lo que la especie humana tardó decenas de miles de años en formar éticamente.

Este milagro se produce gracias a la evolución cultural, que actúa sobre nuestra genética. La sociedad nos ofrece una versión abreviada de la sabiduría acumulada, permitiéndonos modular sentimientos y comportamientos que, de forma aislada, serían ingobernables para el individuo solo.

Su tesis resulta especialmente vital en la España actual, marcada por fuertes tensiones. El filósofo insiste en que la ética no es un adorno, sino la infraestructura invisible que sostiene la convivencia diaria y la prosperidad de cualquier nación moderna.

Marina identifica cinco grandes obstáculos que bloquean este avance: pobreza, ignorancia, fanatismo, miedo y odio. Si una comunidad logra reducir estos factores, la inteligencia colectiva encuentra caminos más directos hacia el bienestar compartido por todos los estratos de la sociedad.

Sociedad y cultura

Lejos del hedonismo superficial, Marina propone una vida orientada por el propósito social. La felicidad es un deseo continuo que nos empuja a mejorar nuestras condiciones y las de los demás, dejando un legado ético que trascienda nuestra propia biografía.

Esa mirada exige superar el egoísmo y apostar por metas que fortalezcan la comunidad. Construir una sociedad justa es la única garantía de que la alegría surja como una consecuencia natural de vivir en libertad, con seguridad y respeto mutuo.

La historia de la humanidad, con sus aciertos y errores, no ha sido más que un intento persistente por encontrar este equilibrio. Para Marina, el éxito de nuestra especie se medirá por nuestra capacidad de diseñar entornos donde la justicia sea ley.