Imagen de Jesús.

Imagen de Jesús. Redes sociales

Ciencia

Jesús es el hombre más longevo de toda España y tiene 111 años: "Tiene la costumbre de tomar tres vinos y comer a las dos"

Vivir más allá de los 100 años es realmente complejo, pero superar los 110 años es algo extraordinario, como podría decirse del caso de Jesús Redondo.

Más información: Los meteorólogos coinciden: España puede pasar de 40 ºC a temperaturas frías en cuestión de horas a finales del verano

Publicada
Las claves

Las claves

Jesús Redondo Bermejo, nacido en Cáceres, es el hombre más longevo de España con 111 años, reconocido oficialmente en junio de 2026.

A lo largo de su vida, Jesús ha mantenido rutinas estrictas: comer siempre a las dos, leer más de 1.000 libros y tomar moderadamente tres vinos diarios.

Su longevidad se atribuye a una vida sin excesos, disciplina, actividad física, alimentación equilibrada y una constancia en los hábitos.

Expertos señalan que no existe un único secreto para la longevidad, sino una combinación de factores genéticos, entorno saludable y hábitos mantenidos durante décadas.

Jesús Redondo Bermejo ha visto pasar más de un siglo de historia frente a él. Nació en Cañaveral, Cáceres, y a sus 111 años es actualmente el hombre vivo conocido más longevo de España, tras ser reconocido por el Gerontology Research Group al confirmar su cumpleaños el pasado 2 de junio de 2026.

Empezó a trabajar con apenas 19 años en la administración local y dedicó más de cuatro décadas al Ayuntamiento. Pero, cuando se le pregunta por su vida, hay otras cifras de las que también se siente orgulloso: "He leído más de 1.000 libros", según afirma.

Jesús, aparte de poseer una envidiable genética, también cumple algunos de los ingredientes habituales de los centenarios: actividad, disciplina, moderación y rutinas mantenidas durante décadas.

Su familia ha explicado en más de una ocasión que su mejor secreto es llevar a cabo una "vida sin excesos": Comía poco, paseaba por el campo, cuidaba de su huerto y acostumbraba a regresar a casa para comer puntualmente a las dos.

Una vida sin excesos

Y, aunque en algunos medios han llegado a decir que "ni bebía ni fumaba", la realidad es que Jesús sí que bebía: vino, con moderación.

Como corrobora su propio hijo, su padre siempre ha sido muy metódico: "En el pueblo salía a 'tomar a las 11', como decimos allí a salir a tomar una caña... su costumbre era tomarse tres vinos y cuando se los había tomado, se iba. Comer a las dos en casa era para él sagrado".

Precisamente en este punto cabe detenerse y distinguir entre una historia personal y una recomendación médica al uso: beber vino sí cuenta como beber alcohol, aunque no son pocos los que confunden este concepto.

El "alcohol" implica consumo de cualquier bebida alcohólica y no solo aquellas con gran contenido en el mismo, como las bebidas espirituosas. Asimismo, cabe aportar otra aclaración.

En el caso de Jesús, haber llegado a los 111 años bebiendo vino no implica que lo haya logrado gracias al consumo de vino. Durante décadas se popularizó la idea de que una pequeña cantidad de vino tinto podía proteger el corazón.

Sin embargo, gran parte de la evidencia disponible al respecto procede de estudios observacionales donde es difícil separar otros factores tales como tipo de dieta, nivel socioeconómico o enfermedades previas.

La evidencia disponible actualmente es menos complaciente. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que el alcohol es una sustancia carcinógena y que no existe una cantidad de consumo completamente segura; incluso consumos bajos aumentarían el riesgo.

Incluso una revisión publicada durante el pasado año 2024 tampoco fue capaz de atribuir efecto protector causal alguno por parte del consumo de alcohol. En definitiva, nadie debería empezar a beber vino "porque es saludable".

Por otro lado, tenemos la parte disciplinada de Jesús: come cada día prácticamente a la misma hora. Recordemos, en este aspecto, que la crononutrición sugiere que sí existe interacción entre los horarios de comidas y el ritmo circadiano.

En este caso, no existe ninguna propiedad especial por comer exactamente a las dos de la tarde, pero sí hay indicios de que mantener unos horarios relativamente estables evita desplazar gran parte de la ingesta hacia la noche y favorecen la salud metabólica.

De hecho, un estudio publicado en Nature Communications donde participaron más de 100.000 adultos sugirió que retrasar las primeras y últimas comidas del día se asociaría con un mayor riesgo cardiovascular; por su parte, comer y cenar antes sería beneficioso para la salud.

Asimismo, otro trabajo más reciente, publicado también en Nature Communications, realizó un seguimiento de casi 3.000 personas mayores y observó que los horarios de comida más tardíos se relacionaban con un peor estado de salud y mayor riesgo de mortalidad.

Sin embargo, ambos estudios son observacionales y no permitirían demostrar una relación causal. La clave estaría en la constancia. Finalmente, Jesús conserva una asombrosa lucidez.

No padece enfermedades crónicas importantes y aún a día de hoy sigue leyendo, aunque este último aspecto tampoco explicaría totalmente su larga vida.

De hecho, la longevidad extrema parece ser más bien una suma de diversos factores: genética, suerte, entorno, actividad física, alimentación, relaciones sociales y hábitos mantenidos durante toda una vida.

Como podemos observar, el mayor aprendizaje de Jesús no parece ser encontrar un único "secreto" para superar el siglo de vida, sino todo lo contrario.

En su caso, se trata de más de un siglo de pequeñas rutinas compatibles con una vida saludable, sin excesos, con moderación y también con una gran dosis de fortuna biológica.