El secretario autonómico del PPCyL, Francisco Vázquez, el presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, la directora de campaña y consejera de Familia en funciones, Isabel Blanco, y el consejero de Economía y Hacienda en funciones, Carlos Fernández Carriedo, a su llegada a la reunión con Vox, el pasado miércoles en las Cortes

El secretario autonómico del PPCyL, Francisco Vázquez, el presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, la directora de campaña y consejera de Familia en funciones, Isabel Blanco, y el consejero de Economía y Hacienda en funciones, Carlos Fernández Carriedo, a su llegada a la reunión con Vox, el pasado miércoles en las Cortes Rubén Cacho ICAL

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El lento pulso entre PP y Vox en Castilla y León: unas negociaciones largas, difíciles y con la sombra de Andalucía

La primera semana de contactos para formar Gobierno ha mostrado la distancia entre las posiciones de Mañueco y Pollán mientras en Extremadura y Aragón el desbloqueo comienza a favorecer avances en los pactos.

Más información: Arrancan las negociaciones en Castilla y León: Vox plantea a Mañueco entrar en el gobierno, pero él prefiere acuerdos puntuales

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La primera semana de negociaciones para formar el nuevo Gobierno autonómico en Castilla y León ha dejado un balance claro: las posiciones entre PP y Vox continúan alejadas.

El pasado miércoles se celebró la reunión inicial entre Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Pollán, que duró poco más de una hora y se desarrolló en un ambiente cordial. Ambos coincidieron en la voluntad de construir un proyecto juntos, pero las diferencias de fondo siguen intactas.

Mañueco mantiene su apuesta por un Gobierno del PP en solitario respaldado por un acuerdo parlamentario estable, mientras Pollán reitera el interés de Vox en formar parte del Ejecutivo con un acuerdo programático sólido y garantías de cumplimiento.

Ninguna de las partes entró en el reparto de cargos ni en medidas concretas.

Mañueco ha repetido desde la noche del 15 de marzo su preferencia por evitar socios que puedan generar "bloqueos", recordando la experiencia de la pasada legislatura, cuando Vox salió del Ejecutivo de forma abrupta en julio de 2024 por orden de Santiago Abascal.

Pollán, por su lado, ha señalado que el pacto de 2022 ya no sirve como referencia y que priorizan las políticas antes de hablar de sillones, aunque han dejado claro que quieren participar en el Gobierno.

Unas negociaciones largas y complejas

Tener un acuerdo cerrado antes del 14 de abril, fecha de constitución de las nuevas Cortes, parece altamente complicado, y todo apunta a que las negociaciones serán un proceso largo y complejo. Todo ello, marcado por la desconfianza mutua y la memoria de la ruptura anterior.

Al día siguiente, el pasado jueves, Mañueco completó la ronda de contactos con el resto de partidos que obtuvieron representación parlamentaria en las Cortes el pasado 15 de marzo: Soria ¡Ya!, Por Ávila, UPL y el PSOE.

Los encuentros fueron protocolarios y descritos como cordiales por el PP, pero el PSOE los calificó de "cortina de humo" y aseguró que el pacto entre PP y Vox está siendo negociado realmente en Madrid entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.

Desde Soria ¡Ya! expresaron disposición a hablar de la Mesa de las Cortes, pero advirtieron que su apoyo exigirá compromisos concretos y no será gratis.

La primera y la segunda sesión de investidura, previsiblemente previstas para principios de mayo, coincidirán de lleno con el arranque y el desarrollo de la campaña de las elecciones autonómicas andaluzas del 17 de mayo.

Esta superposición temporal añade una capa adicional de complejidad y presión política a las conversaciones en Castilla y León.

Reunión entre Pollán y Mañueco, el pasado miércoles en las Cortes

Reunión entre Pollán y Mañueco, el pasado miércoles en las Cortes Rubén Cacho ICAL

Los avances en Extremadura y Aragón

La situación en Castilla y León contrasta con el ritmo de las negociaciones en las otras dos comunidades donde PP necesita a Vox, Extremadura y Aragón, donde los contactos llevan meses produciéndose y han dado un impulso determinante tras los resultados del pasado 15 de marzo.

En Extremadura, el mismo miércoles, los equipos de María Guardiola y Vox mantuvieron una reunión de más de tres horas en Mérida, con presencia de dirigentes nacionales.

Salieron con un principio de acuerdo programático avanzado en decenas de medidas: bajadas de impuestos, vivienda accesible, regadíos en Tierra de Barros, reducción de la ecotasa nuclear, seguridad y prioridad a los españoles en la Sanidad.

Aunque todavía no se ha abordado el reparto de consejerías, ambas formaciones destacaron sintonía y avances "medida a medida". El escenario más probable es un Gobierno de coalición que podría cerrarse después de Semana Santa.

En Aragón, la negociación también ha entrado en una fase más madura y discreta.

Tras conseguir la Presidencia de las Cortes con el voto en blanco de Vox, el popular Jorge Azcón busca un acuerdo global que garantice estabilidad para toda la legislatura, con énfasis en medidas concretas y presupuestos.

El enfoque está en el programa y en evitar el ruido de los sillones, con horizonte posible después de Semana Santa y antes de la festividad de San Jorge, el próximo 23 de abril.

Se trata de tres comunidades autónomas con el mismo problema aritmético, ya que en todas ellas el PP ganó pero sin obtener mayoría absoluta, pero con ritmos muy diferentes.

En Extremadura y Aragón ya se negocia el contenido del pacto mientras que en Castilla y León, donde las elecciones tuvieron lugar hace menos de dos semanas, la conversación sigue en la fase de primeras tomas de contacto y se vislumbra un camino dilatado en el tiempo.

El factor de Andalucía

El calendario añade una presión extra que trasciende lo autonómico. Las Cortes de Castilla y León se constituyen el 14 de abril. A partir de ahí comienza el plazo para proponer candidato a la investidura, con el pleno previsible a principios de mayo.

Se trata de una fecha que coincidirá con el arranque de la campaña de las elecciones andaluzas convocadas por Juanma Moreno para el domingo 17 de mayo.

Esta coincidencia temporal con la campaña andaluza, cuya precampaña ya estará en marcha durante las primeras sesiones de investidura, complica aún más el escenario en Castilla y León.

Cualquier imagen de lentitud, bloqueo o tensión prolongada podría ser utilizada por los rivales políticos para erosionar la narrativa de estabilidad que Moreno busca proyectar en Andalucía.

El presidente andaluz ha elegido esa fecha con intención clara: buscar revalidar su mayoría absoluta y presentar su gestión como ejemplo de estabilidad sin depender de pactos complicados.

Las encuestas le dan ventaja, pero sabe que cualquier imagen de bloqueo o lentitud en las otras autonomías puede salpicar su campaña.

Vox, por su parte, aspira a cerrar los acuerdos autonómicos en abril para volcarse en mayo y movilizar el voto contra las "políticas socialdemócratas" de Moreno.

Desde Madrid, Feijóo coordina con los barones para que los pactos lleguen cuanto antes y no interfieran en Andalucía, mientras Abascal mantiene su exigencia de coaliciones y medidas no negociables en las tres comunidades.

El pulso entre PP y Vox en Castilla y León, Extremadura y Aragón se convierte así en un termómetro nacional.

La primera semana de negociaciones en la Comunidad ha servido, sobre todo, para constatar que el muro entre las dos formaciones en Castilla y León sigue en pie y que las negociaciones se perfilan como especialmente largas y complejas.

Mañueco quiere evitar riesgos y gobernar con apoyos puntuales. Pollán exige garantías y participación directa. Mientras tanto, Extremadura ya huele a acuerdo y Aragón avanza en silencio. El 14 de abril está cerca y el 17 de mayo la influencia andaluza asoma en el horizonte.

Lo que ocurra en las próximas semanas no es solo un asunto de Castilla y León: es parte del equilibrio que la derecha española tendrá que encontrar para afrontar con fuerza las elecciones generales de 2027. De momento, las distancias persisten y el reloj sigue corriendo.