Arcadio González, presidente de la Federación de Autoescuelas de Castilla y León Cedida
Arcadio, dueño de autoescuela, asfixiado por el precio de la gasolina: "El gasto al mes ha subido un 40%"
El aumento del combustible provoca que "el año pueda darse por perdido" para las autoescuelas por lo que avisa: “Si sigue así, tendremos que subir precios a los alumnos”.
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El precio del combustible vuelve a poner contra las cuerdas a todo el mundo. Un particular lo está notando cada vez que tiene que llenar su depósito.
La escalada del conflicto en Oriente Próximo y la guerra en Irán se siente de lleno lejos del frente, también en el bolsillo de sectores vitales en Castilla y León que dependen directamente de la energía.
En España, el diésel se acerca de nuevo a los dos euros por litro, una cifra que preocupa especialmente a actividades profesionales que necesitan el vehículo a diario para trabajar, pese a las medidas del Gobierno.
Uno de esos sectores es el de las autoescuelas.
En Castilla y León, la subida del carburante está disparando los costes de funcionamiento de los centros de formación vial, que basan gran parte de su actividad en las clases prácticas.
Desde el centro Master Vial en Valladolid, su director Arcadio González, advierte de que el incremento del gasto en combustible puede poner en riesgo la rentabilidad de muchas autoescuelas si la situación se prolonga en el tiempo.
“Estamos preocupados, lógicamente”, explica. “Una subida en los combustibles afecta directamente a nuestros vehículos, que ahora mismo en su mayoría son diésel.
Además, el diésel incluso ha llegado a superar a la gasolina, lo que está provocando todavía más inquietud”.
Un aumento de costes de hasta el 40%
La subida del carburante no es menor. Según los cálculos que manejan las autoescuelas de la comunidad, el gasto mensual en combustible puede aumentar entre un 30% y un 40%, un incremento que prácticamente elimina el margen económico de muchos centros.
“Ese aumento prácticamente se come el beneficio que pudiéramos imputar al mes de marzo”, señala González.
Si la situación se prolonga, advierte, las autoescuelas tendrán pocas opciones: “Si esto se mantiene en el tiempo, al final tendremos que repercutir el coste en el cliente. No nos va a quedar otra”.
El problema es que las autoescuelas trabajan con precios muy ajustados y con un modelo de servicio que dificulta reaccionar rápido ante cambios de costes.
“Las tarifas que tenemos ya son muy ajustadas”, explica González a EL ESPAÑOL Castilla y León.
Además, las clases prácticas se contratan con antelación, lo que impide modificar el precio de forma inmediata para los alumnos que ya están en formación.
“Debido al formato de nuestro servicio, que es una prestación contractual, no podemos repercutir una subida instantáneamente en los clientes. Los alumnos actuales mantendrán el coste que tenían contratado y nosotros tendremos que asumir esa subida”.
Esto significa que las autoescuelas deben absorber durante semanas —o incluso meses— el impacto del aumento del combustible por culpa de la guerra en Irán.
Profesores que pasan el día al volante
La dependencia energética del sector es total. Las clases prácticas son la base del negocio y los profesores pasan buena parte de su jornada conduciendo.
“Una autoescuela vive principalmente de las clases prácticas”, explica González. “Los profesores de formación vial están prácticamente toda la jornada moviéndose con vehículos a motor, con lo cual están consumiendo combustible continuamente”.
Con precios cercanos a los dos euros por litro, el temor es evidente. “Ese precio nos genera cierta preocupación sobre cómo puede ir el año”.
A diferencia de otros sectores muy dependientes del combustible, las autoescuelas no reciben ayudas específicas.
Según explica González, solo cuentan con las mismas medidas que cualquier ciudadano.
“Actualmente las únicas ayudas que tenemos son las mismas que cualquier usuario particular. No tenemos ninguna compensación especial”.
Desde hace años, las organizaciones empresariales del sector piden a la Administración que se les considere un sector especialmente sensible a las subidas energéticas, algo que hasta ahora no se ha materializado.
“El problema es que muchas veces no nos consideran dentro del sector del transporte, porque estamos encasillados en la formación. Pero es una formación muy particular, que depende directamente del uso de vehículos”.
Un año que podría darse por perdido
Si los precios continúan en niveles altos durante varios meses, el impacto económico podría ser importante para las autoescuelas.
“Si esta situación se mantiene, el año prácticamente lo vamos a dar por perdido económicamente, a pérdida o sin beneficio”, advierte González.
El sector ya ha vivido situaciones similares en los últimos años, desde las tensiones energéticas tras el inicio de la guerra en Ucrania hasta los efectos económicos de la pandemia.
Ahora, las autoescuelas vuelven a mirar al mercado esperando que la subida sea temporal.
“Esperamos que sea algo excepcional y que podamos volver a la normalidad”, concluye. “Porque si no, inevitablemente tendremos que trasladar el coste a los futuros alumnos”.