Imagen frontal del Valle de los Caídos.
La semana pasada, con la visita de León XIV a España, se volvió a poner el foco de la noticia en el Valle de los Caídos. Los medios de comunicación, en su gran mayoría, hablan de cerrar la basílica al considerarla "el mausoleo que Franco se quiso construir para ser enterrado allí". La realidad es que Franco nunca quiso construirse ningún mausoleo ni tampoco ser enterrado allí, sino en el cementerio de El Pardo junto a su esposa.
Curiosamente, cuando el Gobierno de España pasa por apuros políticos motivados por su presunta corrupción, el tema del Valle de los Caídos vuelve a ocupar espacio en las escaletas de los programas de televisión, artículos de opinión y editoriales radiofónicos.
En este artículo trataré de describir brevemente la historia de la construcción del Valle de los Caídos, basándome en el libro Los presos del Valle de los Caídos, del autor Alberto Bárcena Pérez, quien, tras una ardua investigación, decidió escribirlo.
En primer lugar, el autor explica al principio del libro que, al finalizar la Guerra Civil española en el año 1939, Franco y el general Moscardó visitaron la Sierra de Guadarrama para ver la finca de Cuelgamuros con la idea de erigir allí un monumento en honor a los caídos a lo largo de la contienda en ambos bandos.
El primer problema al que el régimen tuvo que hacer frente fue que aquella propiedad pertenecía a la familia Villapadierna, una de las perjudicadas por la masacre de Paracuellos, siendo asesinados dos de los tres hermanos propietarios. En cualquier caso, los descendientes o allegados recibieron como justiprecio la cantidad, nada simbólica, de 600.000 pesetas.
Por otro lado, hubo que buscar las fuentes de financiación para la edificación del monumento. Las tres partidas que hicieron posible la financiación fueron las siguientes:
1. Cuota de ingresos de la lotería del 5 de mayo (la principal fuente de financiación).
2. Donativos privados.
3. Arrendamiento de terrenos pertenecientes a la finca.
Lo siguiente que se necesitaba eran trabajadores —no esclavos—, para lo que se pensó que la mejor idea era contar con la colaboración de presos cuyas condenas no tenían nada que ver con delitos graves.
Al acabar la guerra, las cárceles tenían problemas de espacio, entre otros motivos, porque muchos estaban presos por cuestiones políticas. Para ello, se pensó en la creación de un sistema de redención de penas al que pudieran inscribirse para redimir de dos a seis días de condena por cada día trabajado en el Valle de los Caídos.
A la hora de establecer los diferentes niveles salariales de los trabajadores se tuvo en cuenta la carga y dificultad del puesto de trabajo, además de la carga familiar de cada recluso; llegándose a pasar de percibir dos pesetas diarias a seis si la mujer dependía de la manutención del marido, y una peseta extra por cada hijo menor de quince años.
Con el paso del tiempo, se produjeron avalanchas de solicitudes. En 1941, y según cifras publicadas en su libro por el historiador Alberto Bárcena, 18.427 personas solicitaron la redención de pena a través del sistema generado. Muchos presos acabaron desarrollando su vida personal en torno al Valle, trasladando a sus familias a una casa que se les proporcionaba dentro del recinto.
El balance fue positivo: numerosos presos acudieron a trabajar allí porque sabían que iban a estar en mejores condiciones que en el sector privado. Contaban con seguros de accidentes de trabajo, cartillas de ahorro e hijos escolarizados en las mejores condiciones. Cuando el preso no podía acudir a su puesto de trabajo por haber sufrido un accidente laboral, su pena se redimía igualmente y el salario lo seguía percibiendo.
En el libro se recogen diferentes testimonios de hijos y mujeres de presos que trabajaron allí, y todos agradecen que, gracias a aquel sistema, pudieron vivir en buenas condiciones y desarrollar sus proyectos de vida.
En definitiva, lejos de las mentiras sobre el Valle de los Caídos, la verdad parece ir abriéndose paso entre quienes se interesan por saber, y no por desconocer voluntariamente, la historia de nuestro país.