Guillermo Rodríguez y un potaje de garbanzos.

Guillermo Rodríguez y un potaje de garbanzos.

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Guillermo Rodríguez, chef: "Los garbanzos de bote mejoran con 250 g de bacalao y 80 g de espinacas"

El cocinero propone esta receta de cuchara típica en Semana Santa.

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Zaragoza
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Muchos cuentan los días que quedan para la Semana Santa.

Procesiones, tambores, bombos, capirotes, incienso... y gastronomía. Estas fechas llegan también con platos tradicionales como las torrijas o el potaje de vigilia.

Guillermo Rodríguez ha compartido una receta de potaje con garbanzos de bote buenísima para la festividad que se acerca.

El chef defiende que "se puede cocinar poco y disfrutar mucho", pues este potaje de garbanzos está listo en 20 minutos.

Rodríguez comienza por la base de cualquier buen guiso: el sofrito. "Aquí no hay atajos en el sabor, aunque sí en el tiempo", comenta, mientras insiste en la importancia de pochar bien la cebolla, el pimiento y el ajo hasta que estén blandos y ligeramente dorados.

El bacalao, protagonista indiscutible del potaje de vigilia, se incorpora en un momento muy concreto. "Me gusta usar migas ya desaladas porque son cómodas y funcionan de maravilla", explica el cocinero.

Además, añade laurel, pues "es una especia muy amiga del bacalao, le da ese aroma de cocina de siempre que todos reconocemos".

Para Rodríguez, otro de los secretos está en aprovechar cada elemento del guiso. "El líquido de los garbanzos de bote, la aquafaba, es oro puro", señala.

Al añadir los garbanzos cocidos y ese caldo lleno de sabor, el potaje gana cuerpo sin necesidad de largas cocciones. "Es cocina inteligente: menos tiempo, pero máximo rendimiento", resume.

Sin embargo, el momento más especial llega con su truco final, ese que, en sus palabras, "hace que el potaje parezca de abuela".

Se trata de un majado de ajo crudo con sal, ligado con un poco de caldo. "Es un gesto muy pequeño, pero transforma completamente el plato, le da profundidad y ese toque casero tan reconocible", explica con entusiasmo.

El remate, con huevo duro picado y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, termina de redondear el plato. "La cocina tradicional no está reñida con la rapidez", concluye Rodríguez.

Receta paso a paso

Ingredientes

  • 400 gr. Garbanzos cocidos
  • 250 gr. Migas de bacalao desalado
  • 1 Huevo (L)
  • 1 Cucharada Salsa Tomate
  • 80 gr. Hojas Espinacas
  • 1 Cebolla mediana
  • 1/3 Pimiento Rojo
  • 1/2 Pimiento verde
  • 1 y 1/2 Diente de Ajo
  • 1 Cucharadita Pimentón Dulce
  • 1 Hoja de Laurel
  • 750 ml. Agua
  • 3 Cucharadas Aceite de Oliva

Paso 1

Sofrito base: Pica cebolla, pimientos y ajo. Sofríelos en una olla con aceite de oliva y una pizca de sal durante unos 5 minutos, hasta que estén blandos y ligeramente dorados.

Paso 2

Añadir sabor: Incorpora pimentón (dulce o picante) y una cucharada de tomate. Remueve brevemente para integrar los sabores sin que el pimentón se queme.

Paso 3

Caldo y bacalao: Vierte agua y añade las migas de bacalao desalado. Deja hervir unos 5 minutos para que el caldo coja todo el sabor.

Paso 4

Aromatizar: Agrega una hoja de laurel (con un pequeño corte) y retira la espuma que se forme en la superficie.

Paso 5

Garbanzos y espinacas: Añade los garbanzos cocidos con su líquido (aquafaba) y deja hervir 5 minutos. Incorpora después un puñado de espinacas y cocina brevemente.

Paso 6

Toque final “de abuela”: Haz un majado con ajo crudo y sal, mézclalo con un poco de caldo y devuélvelo a la olla. Termina con huevo duro picado, ajusta de sal y listo para servir.