Juzgado Mercantil número 1 de Alicante.

Juzgado Mercantil número 1 de Alicante.

Alicante

Un Juzgado perdona una deuda de 137.870 euros a un padre endeudado por los gastos del cuidado de su hija con discapacidad

Un error fiscal y una demanda desestimada por presunta negligencia médica agravaron su situación económica. La sentencia aplica la Ley de Segunda Oportunidad.

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El Juzgado Mercantil número 1 de Alicante ha concedido la exoneración de una deuda de 137.870 euros a un vecino de la provincia que se encontraba en situación de insolvencia tras años de dificultades económicas derivadas del cuidado de su hija, gravemente afectada por malformaciones congénitas.

La resolución judicial pone fin a un proceso que se prolongó durante más de una década y alivia por completo la carga económica de esta familia, que había llegado al límite del endeudamiento.

Según explica el despacho Bergadà Abogados, encargado de tramitar el caso, el hombre solicitó en su momento varios créditos y préstamos personales para afrontar los gastos médicos y de adaptación del hogar a las necesidades de su hija.

Sin embargo, un error en la aplicación de las deducciones del IRPF y el resultado desfavorable de un procedimiento judicial por presunta negligencia médica agravaron todavía más una economía doméstica ya frágil.

“Su historia refleja con claridad cómo el cuidado de una persona totalmente dependiente puede desestabilizar por completo la economía de una familia”, señala Marta Bergadà, abogada y socia fundadora del bufete.

“Sin apoyo externo, los préstamos que empiezan como una ayuda temporal se transforman fácilmente en un ciclo de deuda del que es muy difícil salir”.

Gastos del cuidado de su hija

La situación comenzó en 2007, cuando nació su hija con graves malformaciones congénitas que requerían atención constante y especializada.

Para poder ocuparse de su cuidado, el hombre redujo drásticamente su actividad laboral, perdiendo una parte importante de sus ingresos. Ante la falta de recursos, recurrió al crédito para hacer frente tanto a los gastos del día a día como a los relacionados con la vivienda, adaptada a las necesidades de la menor.

“Por el bien de la niña compramos un piso más adecuado, pero la crisis inmobiliaria nos golpeó con fuerza”, recuerda. Esa decisión, unida al incremento de los gastos sanitarios y personales, condujo a una espiral de endeudamiento que se volvió insostenible con el paso de los años.

Un juicio por negligencia

La familia decidió acudir a los tribunales para reclamar por una posible negligencia médica durante el embarazo. Esperaban que una eventual indemnización les permitiera saldar deudas y financiar los tratamientos de su hija.

Sin embargo, la sentencia fue desfavorable y los padres fueron condenados a pagar más de 98.000 euros en costas judiciales, cifra que, con intereses y recargos, llegó a rozar los 150.000 euros. A todo ello se añadieron otras deudas de consumo y una pendiente con Hacienda.

La Agencia Tributaria le reclamó una cantidad derivada de un error en la aplicación de las deducciones del IRPF: se le había aplicado el 100% por tener una hija con discapacidad, cuando solo correspondía el 50%.

“Ese fallo administrativo y la sentencia adversa terminaron de hundir una economía ya muy vulnerable”, explica Bergadà.

Con su nómina embargada y sometido a una constante presión de las empresas de cobro, el hombre llegó al límite. “Era una angustia diaria. Había un sufrimiento enorme por todas partes”, relata.

La Ley de Segunda Oportunidad

En 2023 conoció la Ley de la Segunda Oportunidad a través de una noticia sobre otro caso gestionado por el mismo despacho.

En ese momento no se atrevió a iniciar el procedimiento, pero dos años después decidió dar el paso. “Leí que si el caso no prosperaba devolvían los honorarios, y eso me dio confianza”, explica. El bufete comprobó que se trataba de un deudor de buena fe y promovió la solicitud ante el juzgado.

Finalmente, el Juzgado Mercantil nº 1 de Alicante dictó sentencia exonerando la totalidad de la deuda, lo que le permitió volver a empezar. “Cuando me comunicaron que estaba libre de todo, no me lo creía. Lloré de alivio. Sentí que, después de tantos años, podía mirar al futuro con esperanza”, confiesa.

La abogada destaca que este caso “demuestra el valor social de la Ley de Segunda Oportunidad, pensada para ofrecer una salida real a personas atrapadas en deudas imposibles, especialmente cuando estas derivan de circunstancias vitales extremas, como el cuidado de un menor con discapacidad”.

Para Bergadà, “estas resoluciones ayudan a que muchas familias puedan recuperar su estabilidad y su dignidad”.