Uno de los buques de Algérie Ferries que hace la ruta Alicante-Orán.

Uno de los buques de Algérie Ferries que hace la ruta Alicante-Orán.

Alicante ciudad

Alicante, la puerta de entrada de Argelia a Europa, se consolida como frontera sur con el Magreb

El Puerto de Alicante ha ganado la batalla logística y de circulación de pasajeros por sus históricos vínculos con Orán y la apertura de nuevas rutas marítimas.

Más información: La regularización del Gobierno desata la fiebre por los "papeles" en los argelinos: el consulado de Alicante con colas día y noche

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Ni Marsella ni Génova. Alicante se ha convertido en los últimos tiempos en la frontera sur de la UE más importante con Argelia. Las relaciones de la capital alicantina con la capital de Orán se remontan a más de 500 años debido a la corta distancia de apenas 150 millas náuticas que separan ambas costas. Unas relaciones que han culminado actualmente con la victoria en la batalla logística del Mediterráneo entre ambas comunidades.

Desde el Renacimiento, Alicante funcionó como la gran lanzadera de suministros y tropas para la Orán española (1509-1792), creando un flujo constante de milicias, clérigos y comerciantes que hermanó ambas ciudades bajo la corona de los Austrias. Más tarde esta conexión histórica se transformó en una ruta inversa durante el siglo XIX y principios del XX, cuando miles de alicantinos, en su mayoría agricultores, emigraron a Argelia huyendo de la pobreza. Esta relación íntima entre las dos orillas de ambos continentes se cerró de forma dramática en el verano de 1962 con la llegada masiva de los pieds-noirs; miles de exiliados que desembarcaron en el Puerto de Alicante a bordo de buques como el mítico Victoria.

Hoy el flujo es económico y social. La opción de Alicante para los argelinos es barata y ágil que los puertos franceses e italianos, más especializada y menos saturada que otros grandes puertos españoles como Almería o Valencia. Algo que se ve en la Operación Paso del Estrecho cada año: para un argelino residente en Lyon o Bruselas, la ruta Alicante-Orán es la más eficiente por su frecuencia y por la rapidez del despacho aduanero comparado con puertos franceses, que suelen estar más saturados.

En el tablero de ajedrez que es el transporte marítimo del Mediterráneo, el Puerto de Alicante ha dado el órdago definitivo este 2026. Lo que hace apenas cinco años era una ruta intermitente y tensionada por la diplomacia, hoy es una autopista de mercancías y pasajeros que ha desplazado a Valencia y Almería como las opciones preferidas por el mercado argelino.

Este éxito logístico y económico, sin embargo, también tiene otras derivadas. Durante este invierno el Consulado de Argelia en Alicante se ha convertido en el epicentro de una crisis administrativa sin precedentes, marcada por escenas de tensión y colapsos diarios en la calle Pintor Velázquez. El anuncio del proceso de regularización extraordinaria del Gobierno español desató una "fiebre por los papeles" que desbordó por completo las capacidades de la delegación argelina, única referencia para los ciudadanos de la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia, parte de Castilla-La Mancha y algunas zonas de Andalucía.

Algunos vecinos y empresarios se quejan además que en los días de salida (lunes y viernes), las inmediaciones del Puerto y las avenidas de acceso sufren atascos considerables debido a las largas colas de furgonetas cargadas al límite. Asimismo se han reportado otro tipo de "daños colaterales" un aumento de vehículos "patera" (furgonetas viejas o en mal estado) abandonadas en descampados.

Dos rutas

Alicante no solo opera una línea; gestiona dos ecosistemas económicos diferenciados que cubren todo el territorio argelino. Por un lado Alicante-Orán y de otro Alicante-Bejaia (Bugía).

Alicante-Orán es la joya de la corona y la conexión más corta (aprox. 13-15 horas). Orán, el corazón comercial del oeste argelino, recibe el flujo constante de furgonetas cargadas de repuestos y bienes de consumo comprados en los polígonos industriales de la provincia.

Alicante-Bejaia, inaugurada en el verano de 2025, esta ruta hacia el este es el gran salto estratégico. Conecta directamente con la región de Cabilia, evitando a miles de viajeros europeos el tortuoso cruce por carretera desde Argel. Es una travesía de unas 18 horas que ha abierto un mercado virgen

La gran apuesta en 2026 respecto al pasado ha sido la diversificación de navieras, lo que ha traído mayor puntualidad y competencia de precios.

Diversidad de navieras

Madar Maritime Company (MMC) es la empresa estatal argelina, que se ha implicado en la ruta con Alicante gracias a que ha fletando el buque Romantika. Este gigante de 193 metros de eslora tiene capacidad para 2.500 pasajeros y, lo más importante, 1.000 metros lineales de carga. Es el responsable de que el tráfico de camiones y remolques (Ro-Ro) haya crecido exponencialmente.

Por su parte, Nouris Elbahr Ferries, como naviera privada, ha entrado con fuerza utilizando buques como el Cracovia, compitiendo cara a cara con la histórica Algérie Ferries. Su presencia ha garantizado que, por primera vez, existan salidas casi diarias durante la temporada alta (mayo-septiembre).

La empresa española Baleària mantiene su cuota de mercado con un enfoque en la calidad de servicio y la rapidez de los trámites para el pasaje europeo.

La ruta más natural

En el pulso entre Alicante y Valencia el primero ha ganado por tres factores críticos que sus competidores no han podido igualar. Por un lado la agilidad de despacho. Mientras que en Valencia los camiones de exportación sufren esperas debido al colosal tráfico de contenedores internacionales, Alicante ofrece una operativa dedicada y mucho más rápida para el tráfico Ro-Ro (vehículos con carga).

De otro, por la ubicación y especialización. Alicante es el puerto "natural" para Orán. La distancia es la más eficiente, lo que reduce el consumo de combustible para las navieras y permite tarifas más competitivas que desde puertos más alejados como Almería.

El impacto en tráfico de vehículos arroja cifras abrumadoras. El aumento del 58% en vehículos (casi 70,000 unidades en el último año) se debe a que Alicante ha sabido adaptar sus muelles para la inspección y carga de furgonetas, el verdadero motor de la pequeña exportación argelina.

Lo mismo que en pasajeros. El Puerto de Alicante cerró marzo de 2026 con un impulso que la Autoridad Portuaria califica de histórico: un incremento cercano al 108% en los meses punta comparado con el inicio de la década.

En contenedores el aumento ha sido del 46%, señal de que las empresas alicantinas ya no solo envían furgonetas, sino que están utilizando el ferry para exportar maquinaria y bienes industriales a gran escala.

El impacto económico indirecto se estima en decenas de millones de euros. Los días de salida del ferry, el entorno del puerto se convierte en un ecosistema internacional donde el comercio local hace su particular "agosto" semanal.

No es solo movimiento de personas, el auge de Alicante se explica por el carácter circular de la economía que genera. Cada vehículo que embarca hacia Orán o Bejaia representa una compra masiva en el tejido comercial de la provincia, desde repuestos industriales en los polígonos de Elche hasta tecnología y textil en la capital.