Imagen de una casa prefabricada.

Imagen de una casa prefabricada. iStock

Sociedad

Los arquitectos lo confirman: "Las casas prefabricadas tienen una longevidad garantizada, en 60 años va a seguir igual"

El arquitecto Antonio Guerra destacó la eficiencia de las casas prefabricadas y defendió su viabilidad como alternativa residencial en la actualidad.

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Las claves
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Las casas prefabricadas de hormigón ofrecen una longevidad garantizada, manteniendo su aspecto y prestaciones durante al menos 60 años, según arquitectos.

El uso de materiales como el hormigón y un diseño adaptable aseguran tanto la durabilidad estructural como la vigencia arquitectónica de estas viviendas.

Estos modelos permiten una personalización total para adaptarse a las necesidades y economía de cada propietario, sin limitarse a soluciones estándar.

Las casas prefabricadas destacan también por su eficiencia energética, alcanzando la máxima calificación y un control efectivo del coste energético.

Las casas prefabricadas se han consolidado como una alternativa a la construcción tradicional para quienes buscan reducir los tiempos de ejecución sin renunciar al diseño o a las prestaciones de una vivienda convencional.

El hormigón, la industrialización de los procesos y la posibilidad de adaptar cada proyecto a las necesidades de sus propietarios han impulsado este modelo.

Sin embargo, una de las principales dudas que todavía tienen muchos compradores está relacionado con su resistencia al paso del tiempo. ¿Puede una casa prefabricada mantener sus prestaciones y su aspecto durante décadas?

El paso del tiempo en una casa prefabricada

El arquitecto Antonio Guerra, CEO del estudio Alarife Arquitectos y colaborador desde hace siete años de la empresa especializada en viviendas prefabricadas de hormigón The Concrete Home, defiende que sí.

El profesional considera que una de las claves se encuentra en los materiales utilizados y en un diseño arquitectónico que no depende de modas pasajeras.

"Estamos usando unos materiales protagonizados por el papel arquitectónico, un hormigón que nos permite un lenguaje arquitectónico actual que está vigente desde los años 20, cuando arrancó el movimiento racionalista", señala.

Esta elección, según Guerra, permite que la vivienda conserve tanto sus características estructurales como su identidad arquitectónica con el paso de las décadas.

"Esto va a garantizar la longevidad estática y arquitectónica de la vivienda", asegura. "Dentro de 60 años este edificio va a seguir igual de vivo que está hoy".

Su argumento parte de la comparación con algunas viviendas construidas hace varias décadas cuyo diseño ha quedado más alejado de las tendencias actuales.

"Aquellas casas que se construyeron fuera de ese lenguaje, con ladrillo y una construcción más tradicional, hoy se ven un poco fuera del debate arquitectónico", afirma. Pero la industrialización no significa, según el arquitecto, que todas las cosas prefabricadas sean iguales.

El diseño puede adaptarse a las características de cada propietario y a sus necesidades.

"Somos capaces de personalizar el dueño o la familia que se quiere hacer una vivienda", apunta. "No estamos dándole un catálogo de soluciones preconcebidas, sino que nos ajustamos a todo tipo de situaciones familiares, tanto económicas como necesidades funcionales".

A esta personalización se suma la eficiencia energética. Guerra asegura que las viviendas desarrolladas por la compañía alcanzan la máxima calificación energética. "A nosotros nos vale una casa que no tenga las mayores prestaciones térmicas", explica. "Todas las hacemos con la letra A".

El coste de la energía también ocupa un papel relevante para los propietarios. "Hoy estamos hablando de euros, no estamos hablando de emisiones de CO2, porque el kilovatio hora es necesario controlarlo", sostiene.

Por último, Guerra destaca la especialización como otro factor determinante. "Tras una trayectoria de siete años vamos perfeccionando junto con los técnicos el sistema constructivo, con lo cual el éxito de la construcción está garantizado", concluye.