Selu Marín, un carpintero de Sevilla que lo apostó todos sus ahorros en la profesión..
Un carpintero español: "Empecé mi negocio con menos de 2.000 € y no tenía ni para comer, pero tuve suerte con el boca a boca"
Tras ser despedido de una fábrica durante la pandemia, Selu Marín invirtió sus pocos ahorros en la carpintería.
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Hay momentos en la vida en los que uno tiene que tomar riesgos. Así fue el caso de Selu Marín, un carpintero de Sevilla que tras ser despedido durante la pandemia, invirtió todo lo que tenía para convertirse en carpintero.
"Empecé de autónomo con los poquísimos ahorros que tenía, eran menos de 2.000 euros", relata en un episodio de Sector Oficios Podcast. "No tenía clientes, tenía chapuzas; solo lo que tenía lo gastaba en herramientas sin tener ni para comer", admite.
Pero finalmente entró en acción uno de los impulsos más importantes de cualquier empresario: el boca a boca. "Subí muchas publicaciones en redes, la gente apostó por mí y la verdad es que he tenido muchísima suerte", explica Selu.
Los duros inicios de un autónomo
Los datos históricos de la Seguridad Social reflejan que aproximadamente la mitad de los trabajadores que se dan de alta como autónomos causan baja antes de superar su primer año o justo en esa frontera temporal.
Selu la superó gracias a documentar sus trabajos a través de redes sociales. Sus publicaciones, junto a las recomendaciones de sus clientes, le permitió salir adelante.
El origen del amor por la carpintería
El origen de su amor por este arte manual radica en su padre, que era oficial de la carpintería familiar. Sin embargo, su relación con él fue dura: "Me decían que no valía, que no servía para nada más que para lijar... Hoy soy carpintero".
"Aprendí el oficio con sangre, sudor y muchísimas lágrimas, porque lo amo", destaca. Sin embargo, Selu advierte que ser autónomo también implica calcular presupuestos, tributar impuestos y llevar las cuentas del negocio.
"Un amigo me dijo que soy un mal empresario, pero muy buen carpintero; y estoy orgulloso porque duermo perfectamente todas las noches", confiesa.
Y es que bajo su criterio, el dinero no es tan importante como el buen hacer. En esta línea, a menudo prefiere perder margen de beneficio para garantizar acabados perfectos o buenos materiales a sus clientes.
"El dinero no debe ser lo más importante"
"Yo no tengo reloj en casa de los clientes, cuando salgo de una obra, no dejo un cliente, dejo un amigo", asegura. Convencido de que "el dinero no debe ser lo más importante", su mayor recompensa ha sido sanar aquella vieja herida familiar y demostrar su valía.
"Lo que me ha hecho salir adelante ha sido la carpintería, yo no era el inútil que decían", concluye Selu.