Una persona con máscara y gafas espera el eclipse de Sol en Madrid este miércoles.

Una persona con máscara y gafas espera el eclipse de Sol en Madrid este miércoles. Sergio Pérez EFE

Sociedad

Daniela quedó ciega por mirar un eclipse solar: “Fue una cosa de segundos que me repercutió para siempre”

La joven pecó de exceso de confianza y miró unos segundos un eclipse solar por la ventana y acabó quemándose la retina.

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Las claves

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Daniela Ponce perdió parcialmente la visión tras mirar un eclipse solar sin protección en 2010 en Chile, cuando era niña.

La exposición al sol durante el eclipse fue de apenas un segundo, suficiente para causarle una quemadura en la retina y secuelas permanentes.

Mirar un eclipse sin protección puede provocar retinopatía solar, una lesión irreversible que destruye los fotorreceptores de la retina.

Los síntomas de daño ocular pueden aparecer horas después e incluyen manchas oscuras, visión borrosa y mayor sensibilidad a la luz.

A medida que se acercaba el 12 de agosto además de la expectación de vivir un evento que llevaba sin ocurrir en España más de un siglo, otra sensación que se respiraba era la de la angustia.

Los días anteriores la mayoría de la información giraba en torno a las terribles lesiones que podría provocar el hecho de mirar aunque sea unos segundos el eclipse solar total sin las gafas de protección. Así, una parte de la población pensaba que se quedaría ciega y la otra tachaba esta información de 'bulo'.

Con esto, Daniela Ponce, en una entrevista en Y Ahora Sonsoles, decidió dirigirse a esta última parte de la población contando su propia experiencia habiendo perdido parcialmente la visión por asomarse a la ventana en un eclipse solar en 2010 en Chile.

"Me quedó un punto negro"

El 11 de julio de 2010 hubo en Chile un eclipse solar total. La totalidad del mismo se pudo ver en la Isla de Pascua (Rapa Nui), ya que, en el resto del país la nubosidad no permitió verlo claramente. Ese mismo día, además, era la final de la Copa del Mundo de Sudáfrica.

Aquel día de julio marcó un antes y un después en la vida de Ponce que tan solo era una niña en el momento y estaba viendo la final del Mundial cuando se asomó por la ventana "para ver qué pasaba", al recordar que ese día iba a ocurrir un eclipse total y no sabía qué ocurría en este fenómeno.

"Miré por la ventana y estaba nublado, se corrió la nube y me llegó el rayo de sol como de película, fue algo inmediato", recordó la joven chilena que acotó que en el momento "me dolió", incluso recuerda quedarse con la mano tapando el ojo y que "me quedó un punto negro al medio".

Frente a este testimonio surge la duda: ¿Cuánto tiempo miró al sol Daniela como para perder parcialmente la visión? La joven chilena se sinceró y explicó que "fue inmediato, fue cosa de un segundo porque sale toda la luz del sol por un espacio menor, entonces fue inmediato".

La joven chilena recordó que incluso "sentí la quemadura" y con tristeza admitió que ese segundo de mirar por la ventana "me repercutió para toda la vida".

Lo cierto es que aquel potente rayo de luz solar le había quemado la retina y destruyó una parte de los fotorreceptores de la misma que son los encargados de captar la luz.

¿Por qué ver un eclipse causa ceguera?

En primer lugar es preciso entender que mirar un eclipse sin contar con la protección adecuada puede provocar una lesión ocular conocida como retinopatía solar.

Tanto la Academia Americana de Oftalmología, la NASA y la Sociedad Española de Oftalmología advierten que este es un daño que puede ocurrir en cuestión de segundos y dejar secuelas permanentes, como es el caso de Daniela Ponce, o causar ceguera central.

Daniela Ponce en el programa 'Y Ahora Sonsoles'.

Daniela Ponce en el programa 'Y Ahora Sonsoles'. Antena 3

El motivo por el que ver un eclipse sin protección causa estos daños es porque la córnea y el cristalino del ojo actúan como una lupa que concentra la intensa radiación ultravioleta e infrarroja directamente sobre la mácula, la parte más sensible de la retina.

Así, esta radiación destruye los fotorreceptores por daño térmico y fotoquímico, un proceso especialmente peligroso porque la retina carece de receptores de dolor, con lo cual es difícil sentir la quemadura mientras ocurre, y porque la penumbra del eclipse hace que la pupila se dilate, permitiendo la entrada de mayor cantidad de radiación nociva.

¿Cómo sé si me hice daño?

El daño por retinopatía no se manifiesta inmediatamente, lo habitual es que los síntomas aparezcan entre 4 y 12 horas después. Estos síntomas pueden ser la aparición de un punto ciego, una mancha oscura, gris o borrosa en el centro del campo de visión.

Otros síntomas son la visión borrosa o reducida; una distorsión de imágenes como que las líneas rectas se vean onduladas, curvadas o deformadas; que los colores se vean apagados, alterados o que sea complicado distinguirlos y una mayor sensibilidad a la luz o un dolor ocular o molestia en la zona posterior del ojo.

En el caso de detectar estos síntomas se recomienda acudir lo antes posible a un oftalmólogo o al servicio de urgencias oftalmológicas.