Imagen de archivo de un trabajador con calor.

Imagen de archivo de un trabajador con calor. iStock

Sociedad

Lara Ferreiro, psicóloga: "No permitirse unas vacaciones en verano puede ser una fuente de malestar emocional"

La psicóloga analizó el efecto que tienen las vacaciones en los trabajadores durante este período veraniego.

Más información: En vigor: los trabajadores tienen derecho a un mínimo de 30 días naturales de vacaciones retribuidas al año en España

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Las claves

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Un 33,4% de los españoles no puede permitirse unas vacaciones fuera de casa al menos una semana al año, lo que afecta a más de 15,5 millones de personas.

La psicóloga Lara Ferreiro advierte que no tener vacaciones puede generar malestar emocional, fatiga mental acumulada y síntomas como irritabilidad o ansiedad.

La presión social y la comparación en redes aumentan la sensación de quedarse atrás y el fenómeno FOMO entre quienes no pueden descansar.

La falta de descanso puede reducir el rendimiento laboral hasta un 30% y provocar desmotivación, por lo que Ferreiro recomienda buscar alternativas como micro vacaciones.

Con la llegada del verano y las altas temperaturas, muchos trabajadores aprovechan esta época del año para disfrutar de sus vacaciones. Durante ese periodo de descanso, muchos optan por viajar, desconectar o realizar una escapada a la playa.

Sin embargo, no todos los españoles pueden disfrutar de unos días fuera de casa. Según Eurostat, un 33,4% de los españoles asegura no poder permitirse una escapada al menos una semana al año fuera de su residencia habitual. En términos absolutos, esta cifra representa a más de 15,5 millones de personas en todo el país.

Ante esta situación, la psicóloga y autora Lara Ferreiro explicó cómo la imposibilidad de disfrutar de unas vacaciones puede afectar al bienestar emocional de los trabajadores.

"No poder permitirse unas vacaciones en verano puede convertirse en una fuente de malestar emocional cuando la persona interpreta esa situación como una señal de fracaso económico, profesional o incluso personal", aseguró a EL ESPAÑOL.

Ferreiro fue clara al respecto: "El descanso no es un capricho, sino una necesidad biológica y mental".

Las vacaciones, necesarias para trabajar

A raíz de su advertencia, la psicóloga puso el foco en una realidad que afecta a millones de personas cada año.

En una sociedad donde viajar y desconectar durante el verano suele asociarse al bienestar y al éxito personal, continuar trabajando mientras otros muestran en redes sociales sus vacaciones y escapadas puede generar una sensación de "quedarse atrás".

Otro de los efectos que puede provocar la ausencia de descanso es la denominada 'fatiga mental acumulada'. "Las vacaciones permiten que el cerebro salga del estado de alerta constante en el que permanece durante meses", señala Ferreiro.

Por ello, tras una exposición continua al estrés laboral, las responsabilidades familiares y las preocupaciones diarias, no suele ser hasta la llegada de las vacaciones cuando el trabajador consigue desconectar plenamente.

"Cuando este descanso no llega, el organismo empieza a manifestar signos de agotamiento", indica. Esta situación puede traducirse en una mayor irritabilidad, dificultades para concentrarse, pérdida de creatividad o una menor capacidad para resolver problemas.

Además, una exposición prolongada al estrés puede aumentar la vulnerabilidad a desarrollar síntomas de ansiedad o bajo estado de ánimo.

Asimismo, la psicóloga advierte sobre el FOMO (Fear of Missing Out), conocido como el miedo a perderse experiencias. Se trata de un fenómeno relacionado con la ansiedad social que genera la necesidad de estar constantemente conectado y la preocupación por no participar en determinados planes o eventos.

"Esta exposición constante favorece la comparación social y puede generar una percepción distorsionada de la realidad, ya que tendemos a comparar nuestro día a día con los mejores momentos de los demás", explicaba Ferreiro.

La especialista también hace especial hincapié en la sensación de injusticia y desgaste emocional que puede aparecer entre aquellos trabajadores que no consiguen desconectar. "La persona puede sentir que trabaja tanto como los demás, pero que nunca obtiene la recompensa del descanso", señaló.

Ferreiro también destaca la desmotivación como una de las consecuencias de no disfrutar de un periodo de vacaciones. "Cuando esa pausa nunca llega, muchas personas empiezan a percibir que trabajan sin obtener una recompensa emocional", apuntó.

De hecho, la psicóloga sostiene que la falta prolongada de descanso puede afectar al rendimiento laboral y llegar a reducirlo "hasta un 30 %", según explicó. Por esta razón, Ferreiro recomienda cambiar la forma de entender el descanso y apostar por alternativas como las micro vacaciones o las vacaciones urbanas.

"El verdadero descanso consiste en reducir las exigencias, desconectar mentalmente y dedicar tiempo a actividades que generen bienestar", concluyó.