Josep Plana.

Josep Plana. Cedida.

Sociedad

Josep Plana, organizador de bodas: "Al año recibimos más de 100 solicitudes, y solo cogemos una pequeña parte"

El CEO y fundador de La Puta Suegra, organizadora de bodas, ha lanzado recientemente un libro para ayudar a las parejas a tomar mejores decisiones.

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Las claves

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La agencia de bodas La Puta Suegra, fundada por Josep Plana, recibe más de 100 solicitudes al año y solo acepta una pequeña parte para mantener la calidad y el enfoque personalizado.

Josep Plana publica la 'Guía de supervivencia nupcial', un libro que ofrece un método práctico para ayudar a las parejas a organizar una boda significativa, lejos de clichés y presiones externas.

Plana destaca que el mayor reto es lograr que cada boda sea personal y refleje la esencia de la pareja, evitando organizar el evento para satisfacer expectativas ajenas.

El sector de las bodas ha evolucionado hacia celebraciones más cuidadas y personales, centradas en invertir recursos en lo que realmente aporta valor a los novios.

Hay pocas decisiones que generen tantas expectativas ajenas como organizar una boda. La familia, los amigos, las tradiciones, las modas o incluso las redes sociales acaban influyendo en un proceso que, en teoría, debería girar únicamente en torno a la pareja.

Precisamente de esa presión nace el nombre de La Puta Suegra, la agencia de eventos que en poco más de una década ha conseguido hacerse un hueco entre las firmas más reconocidas del sector y que ahora da el salto al mundo editorial con Guía de supervivencia nupcial, un manual con el que pretende ayudar a las parejas a construir celebraciones con sentido, lejos de los clichés y las imposiciones.

En conversación con EL ESPAÑOL, Josep Plana, fundador y CEO de La Puta Suegra, reflexiona sobre cómo ha cambiado la forma de entender las bodas, los desafíos de liderar una de las agencias más reconocidas del sector y el método que ahora comparte por primera vez en un libro.

Josep Plana.

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"La Puta Suegra era una expresión que utilizábamos para nombrar todo aquello que aparece alrededor de una boda y empieza a condicionar las decisiones casi sin que la pareja se dé cuenta", comienza explicando Plana a este medio.

A su juicio, era la mejor manera de poner nombre a una realidad que prácticamente todas las parejas experimentan cuando empiezan a organizar su enlace: "De repente, todo el mundo tiene una opinión sobre cómo debería ser".

"Vimos que los mismos conflictos se repetían una y otra vez"

Josep Plana, CEO de La Puta Suegra

Más de diez años después, reconoce que su manera de dirigir la empresa ha evolucionado tanto como lo han hecho las bodas en los últimos años. Mantiene intacta la curiosidad y la necesidad de cuestionarlo todo, aunque admite que el liderazgo ha cambiado profundamente.

Si antes intentaba controlar cada detalle, ahora tiene claro que los proyectos solo crecen cuando existe un equipo sólido, confianza y un estándar compartido. "He aprendido a escuchar más, a delegar mejor y a entender que no todo tiene que depender de una sola persona", resume.

Ese aprendizaje es, además, el que ha querido trasladar en su Guía de supervivencia nupcial. Después de años acompañando a cientos de parejas, Plana observó que los conflictos se repetían una y otra vez: el presupuesto, la presión familiar, las expectativas o las dudas constantes sobre qué hacer para satisfacer a los demás.

El libro, explica, no nace como un catálogo de bodas espectaculares ni como un ejercicio de inspiración estética, sino como una herramienta práctica para ayudar a tomar mejores decisiones y disfrutar del proceso.

Josep Plana.

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Lejos de revelar intimidades de clientes o grandes secretos de la profesión, el fundador de La Puta Suegra asegura que el lector encontrará algo mucho más valioso: el método con el que la agencia aborda cada proyecto.

"Más que enseñar a hacer una boda espectacular, el libro enseña a hacer una boda que tenga sentido para quienes la celebran", explica.

Esa idea atraviesa cada una de las páginas de la guía y se resume en la que, para Plana, es la regla de oro de cualquier enlace: "No organizarla para los demás".

Considera que ese es el origen de buena parte de los problemas que aparecen durante los preparativos. "Una boda puede ser muy bonita, muy grande o muy comentada, pero si los novios no se reconocen en ella, algo esencial se ha perdido", añade.

"El reto no es hacer algo grande, sino conseguir que siga sintiéndose personal"

Josep Plana, CEO de La Puta Suegra

Asimismo, Josep ha compartido que la evolución del sector también ha cambiado el perfil de los clientes. Aunque hoy las parejas manejan un volumen de información y referencias infinitamente superior al de hace una década, Plana cree que el cambio no pasa únicamente por un mayor presupuesto.

En su opinión, existe una preocupación creciente por invertir con criterio y destinar los recursos a aquello que realmente aporta valor. El resultado son celebraciones más personales, más cuidadas y menos condicionadas por las tendencias.

Esa filosofía ha acompañado a la agencia incluso en algunos de sus trabajos más conocidos, como la boda de Pilar Rubio y Sergio Ramos. Aunque la repercusión mediática convirtió aquel evento en uno de los más comentados del país, internamente lo vivieron, asegura, como cualquier otro proyecto: con la responsabilidad de responder a las necesidades de una pareja concreta.

"Cuando una boda tiene tanta exposición, el reto no es hacer algo grande. El reto es conseguir que siga sintiéndose personal", asegura.

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A lo largo de estos años también han afrontado desafíos que parecían imposibles: celebraciones en condiciones meteorológicas extremas, producciones a más de 3.000 metros de altura o la transformación completa de espacios históricos y naturales.

Sin embargo, Plana resta importancia a la espectacularidad. Lo verdaderamente estimulante, explica, no es la extravagancia, sino encontrar la manera de convertir en realidad una idea que, inicialmente, parecía inviable.

Asimismo, tal y como apunta el CEO de La Puta Suegra, pese a recibir varios cientos de solicitudes cada año, la compañía solo acepta una pequeña parte de los proyectos que llegan a la agencia.

No responde a una estrategia de exclusividad, insiste, sino a una cuestión de implicación: "Nuestro crecimiento nunca ha consistido en hacer más bodas, sino en hacer mejor las que decidimos asumir".