El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Europa Press

Sociedad

España necesita trabajadores de la construcción: faltan 700.000 albañiles y pagan sueldos de hasta 28.000 € al año

España vive un déficit de albañiles marcado por la falta de relevo generacional, donde algo más del 55% de los trabajadores tiene más de 45 años.

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Las claves

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España enfrenta un déficit de cerca de 700.000 albañiles, lo que amenaza proyectos clave y encarece la vivienda.

Más del 55% de los trabajadores de la construcción supera los 45 años, y la incorporación de jóvenes es insuficiente para el relevo generacional.

El sueldo base en la construcción ronda los 20.300 euros anuales, pudiendo superar los 28.000 euros en categorías más cualificadas.

El sector intenta atraer mano de obra mediante mejores salarios, incorporación de mujeres y apuesta por la construcción industrializada, pero el desajuste persiste.

El sector de la construcción en España atraviesa una paradoja difícil de ignorar: nunca ha habido tantos trabajadores afiliados y, sin embargo, nunca han faltado tantos.

Las estimaciones apuntan a un déficit cercano a los 700.000 albañiles, una brecha que amenaza con frenar proyectos clave y tensionar aún más el mercado de la vivienda.

El problema no es nuevo, pero se ha intensificado en los últimos años.

Según un informe de BBVA Research, la construcción es el sector donde más han crecido las vacantes sin cubrir, hasta el punto de que se han cuadriplicado desde 2016.

Hoy, la falta de trabajadores es ya el principal factor que limita la actividad, especialmente en la edificación residencial, por encima de otros condicionantes como la financiación o los materiales.

Una de las causas estructurales es el envejecimiento de la plantilla. Más del 55% de los trabajadores del sector supera los 45 años, y en oficios clave como la albañilería el porcentaje es aún mayor.

Al mismo tiempo, la incorporación de jóvenes sigue siendo insuficiente, lo que lastra el relevo generacional. La inmigración ha empezado a aliviar parcialmente esta tendencia, pero no compensa el ritmo de salida de profesionales veteranos.

A esta situación se suma un factor coyuntural decisivo: los fondos europeos Next Generation.

El año 2026 marca un punto crítico para ejecutar proyectos vinculados al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, especialmente en ámbitos como la rehabilitación energética y la vivienda asequible.

Esta presión adicional ha disparado la demanda de mano de obra en un momento en el que la oferta es claramente insuficiente.

El desajuste tiene consecuencias directas. Los costes de construcción han aumentado un 5,4% a comienzos de 2026 debido, en parte, a la escasez de personal.

A ello se añade el impacto de factores externos, como el encarecimiento de materias primas derivado de tensiones geopolíticas, que ha elevado los precios entre un 9% y un 12%.

El resultado es un encarecimiento generalizado que termina trasladándose al precio final de la vivienda.

En paralelo, el sector intenta ganar atractivo a través de los salarios. En 2026, el sueldo base más bajo en la construcción ronda los 20.300 euros anuales, claramente por encima del Salario Mínimo Interprofesional, fijado en 17.094 euros.

En categorías más cualificadas, como oficiales de primera, las retribuciones pueden superar los 28.000 euros anuales, especialmente si se suman complementos como transporte, antigüedad o pagas extra.

Esta ventaja salarial se presenta como uno de los principales argumentos para atraer trabajadores desde otros sectores.

Sin embargo, el problema no es solo económico. También influyen factores como la dureza del trabajo, la falta de formación especializada y una percepción social que durante años ha restado atractivo a estos oficios.

Para revertir esta tendencia, el sector explora nuevas vías. Una de ellas es la incorporación de la mujer, que gana peso de forma sostenida.

En 2025 se alcanzó un récord de 166.833 mujeres afiliadas, el 11,5% del total, con un crecimiento superior al de los hombres.

Otra palanca es la construcción industrializada, que traslada parte del trabajo a fábricas y permite reducir los tiempos de obra hasta en un 60%, ofreciendo entornos laborales más estables.

Pese a estos avances, el desequilibrio persiste. Con más de 1,4 millones de afiliados, la construcción sigue siendo un motor económico, pero su capacidad para responder a la demanda está comprometida.

La falta de mano de obra no es solo un problema sectorial: es, cada vez más, un factor clave para entender por qué la vivienda sigue encareciéndose en España.