Vasyl Davydko, con la bandera rojinegra del nacionalismo revolucionario ucraniano durante su infiltración en el Regimiento Inmortal de Madrid.
Absuelto el ucraniano que se disfrazó de ruso para infiltrarse en el Regimiento Inmortal de Madrid: "No hubo delito"
La denuncia fue presentada por tres mujeres vinculadas al ecosistema prorruso español.
Se hizo 18 días después de que Davydko denunciara haber sido agredido durante la marcha por un experiodista de RTVE.
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Provocar a los partidarios de Putin no es delito. La Justicia española ha absuelto a Vasyl Davydko, un ucraniano que la pasada primavera se infiltró completamente solo en una marcha organizada por el Kremlin y acabó sentado ante una juez por una denuncia presentada por tres mujeres rusas putinistas que le atribuían coacciones y otros incidentes ocurridos a lo largo del pasado mes de mayo.
Con la excusa de conmemorar la derrota del nazismo, los apparatchiki de Moscú organizan cada primavera por el centro de Madrid el denominado Regimiento Inmortal, una procesión que reúne a prorrusos españoles, asociaciones de compatriotas vinculadas al ecosistema de la Embajada y parte de la diáspora rusa.
A Davydko le acusaban de haberse infiltrado en la marcha para provocar a sus participantes, insultarlos y hacer gestos de burla; de empujar a un feligrés en la iglesia, manipular el recipiente del agua bendecida y mostrar un símbolo que algunos testigos identificaron como una runa de inspiración nazi y de golpear a una de las participantes en el Regimiento Inmortal.
Se sostenía también en la denuncia que se había apostado días después ante la Embajada rusa con una bandera ucraniana y música para intimidar a quienes se encontraban allí y que había regresado el 17 de mayo a Santa María Magdalena con una pancarta sobre la guerra, se había enfrentado a los feligreses, apuntándolos con un paraguas y usando una expresión que contenía la palabra "fusilar".
La magistrada Luisa María Prieto Ramírez considera probado que Davydko acudió el 9 de mayo a la iglesia ortodoxa rusa de Santa María Magdalena durante la celebración de una ceremonia religiosa con intención de provocar una reacción entre sus feligreses, y llega a calificar parte de su comportamiento de "reprobable".
Pero lo absuelve porque, a su juicio, provocar, incomodar o exhibir una posición política ante quienes la detestan no es coaccionar.
"El delito de coacciones no se integra por expresiones o gestos" dirigidos contra quienes mantienen una postura contraria, razona la juez.
Dos páginas de la sentencia que absuelve a Vasyl Davydko, con los pasajes en los que la juez delimita qué conductas pueden constituir coacciones y concluye que sus actos no alcanzaron relevancia penal.
Para cruzar la frontera penal debe existir una violencia física o moral que exceda de "lo molesto o incómodo" y que llegue a perturbar la libertad de movimientos o impedir actos concretos.
Respecto al desfile del Regimiento Inmortal organizado por el Kremlin en Madrid el pasado 10 de mayo, la resolución sostiene que "los testigos no han concretado los actos que han considerado coactivos".
Sentencia
La sentencia hace también mención al episodio ocurrido el 17 de mayo, cuando Davydko se situó ante Santa María Magdalena con una pancarta alusiva a la guerra ruso-ucraniana y se produjo una discusión con varios feligreses que acabó requiriendo la mediación policial.
La juez señala que el ucraniano ni siquiera llegó a entrar en el templo y que el conflicto comenzó cuando varios feligreses se acercaron para exigirle que se marchara o retirase el cartel.
Davydko se negó, explicó una expresión alusiva a Stalin y la discusión acabó con una intervención policial que la propia resolución califica de "mediación".
El denunciado, de 35 años, nació en Ucrania pero se crio desde la adolescencia en Ázqueta, un pequeño pueblo de Tierra Estella, Navarra.
Estudió Economía, pasó por la Universitat Pompeu Fabra y la ENSAE ParisTech francesa y terminó regresando a la universidad barcelonesa como profesor asociado de Economía Aplicada.
Cuando Putin lanzó la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022, se implicó desde el principio en canalizar ayuda hacia su país. La propia Pompeu Fabra llegó a contar entonces cómo coordinaba a decenas de personas para mover información, material médico y suministros.
Regimiento Inmortal
El 10 de mayo, Davydko decidió pasar de la ayuda humanitaria a la provocación política. Se vistió de ruso para infiltrarse en el Regimiento Inmortal, se prendió varias cintas de San Jorge, se mezcló con la columna y avanzó durante un tramo de la marcha como uno más.
Primero desplegó una bandera ucraniana, que le arrebataron en apenas unos segundos.
Después volvió a confundirse entre los participantes y sacó de su mochila una enseña rojinegra, símbolo del nacionalismo revolucionario ucraniano, asociada históricamente a la OUN-B de Stepan Bandera y a la insurgencia partisana de la UPA: rojo por la sangre, negro por la tierra.
La elección del símbolo tenía una carga deliberadamente provocadora. El Kremlin lleva años utilizando el banderismo histórico y la existencia de una extrema derecha minoritaria como materia prima de su relato sobre una Ucrania "nazi" que Rusia asegura estar "desnazificando".
El momento quedó registrado en un vídeo de apenas unos segundos obtenido por EL ESPAÑOL.
En la grabación se ve a Davydko contemplando la marcha desde la acera sin intervenir hasta que una persona no identificada le arranca violentamente de las manos la bandera rojinegra.
El vídeo no fue grabado por él, sino por uno de los propios participantes rusos en la marcha. Los organizadores del Regimiento Inmortal lo difundieron inicialmente en su canal de Telegram y lo suprimieron unos días después.
Davydko sostiene que aquel día fue además agredido por un hombre ruso al que conocía únicamente como Vladimir.
Tras la marcha acudió al Servicio de Urgencias del Gregorio Marañón, donde los médicos diagnosticaron un traumatismo escrotal, consignaron dolor en el testículo derecho e incontinencia urinaria referida y le practicaron una ecografía que descartó lesiones internas de gravedad.
Con ese parte médico acudió pasada la medianoche a una comisaría de la Policía Nacional y presentó denuncia. También hizo constar que sus gafas habían quedado destrozadas durante el altercado y que varios agentes habían presenciado el incidente.
La causa terminó archivada porque el supuesto agresor no pudo ser identificado durante el procedimiento.
Investigación
EL ESPAÑOL consiguió después ponerle nombre: Vladimir Pototsky, antiguo colaborador de RTVE y durante años secretario de la comunidad ortodoxa rusa de Santa María Magdalena. Davydko examinó varias fotografías y lo identificó como el hombre al que había señalado desde el primer momento.
Vladimir Pototsky, antiguo colaborador de RTVE y durante años secretario de la comunidad ortodoxa rusa de Santa María Magdalena, en un acto de la comunidad rusa en España.
La paradoja de este caso es que fue precisamente el ucraniano quien acudió primero a la Policía.
La denuncia de las tres mujeres rusas llegó 18 días después de que él hubiera puesto en conocimiento de los agentes la agresión que decía haber sufrido durante la marcha.
La encabezaba Victoria Samoylova, una de las figuras más activas del entramado prorruso en España. Samoylova dirigió desde Madrid la campaña de acoso contra el sacerdote ortodoxo Andrey Kordochkin después de que éste se negara a bendecir la invasión de Ucrania.
Asimismo, ha participado en iniciativas de apoyo material a unidades rusas desplegadas en el frente.
Victoria Samoylova, una de las organizadoras del Regimiento Inmortal en Madrid, durante una de las marchas celebradas en la capital.
Junto a ella denunciaron a Davydko Natalia Negrei Iaschenko, guía turística residente en Madrid, y Yulia Ajramovich Kupryi, abogada con una larga trayectoria en el asociacionismo ruso.
Esta última acababa de obtener en Rusia el premio "Líder de la Diplomacia Pública" en la categoría de "Diplomacia Jurídica" por su defensa de los rusoparlantes y su actividad contra la denominada "rusofobia".
Y aquí hay un detalle particularmente revelador. El galardón de Ajramovich fue anunciado el 27 de mayo, apenas dos días antes de que las tres mujeres denunciaran al activista ucraniano.
Entre quienes habían formado parte del jurado figuraba Vladimir Pototsky, precisamente el hombre al que Vasyl identifica como su agresor.
La identificación de Pototsky abre ahora una vía que no existía cuando se archivó aquella primera denuncia.
La defensa de Davydko podría solicitar la reapertura del procedimiento para que puedan practicarse las diligencias que quedaron pendientes.
Sería una causa distinta de la que acaba de absolver al ucraniano, aunque ambas nacen del mismo episodio del Regimiento Inmortal.
La resolución de Luisa María Prieto Ramírez entra también en la controversia sobre el símbolo que llevaba aquel 9 de mayo.
Davydko sostuvo que era el tridente de Ucrania; uno de los testigos lo identificó como una runa utilizada por el nazismo.
La magistrada señala que una variante del tridente, alterada en su brazo medio, fue utilizada por unidades vinculadas al nazismo y que determinadas runas vikingas fueron apropiadas posteriormente por entornos de esa misma ideología, pero concluye que se desconoce qué símbolo concreto portaba y que, en cualquier caso, ese hecho tampoco constituye coacciones.
Durante el juicio, Yulia Ajramovich pidió para Davydko la multa máxima prevista y que se le prohibiera acercarse al templo de Santa María Magdalena.
La juez rechaza ambas pretensiones, lo absuelve y declara las costas de oficio. La sentencia puede recurrirse ante la Audiencia Provincial de Madrid.