Asier Herranz, a la derecha, con el embajador iraní Reza Zabib, un general del régimen de Assad y un traductor, durante un acto celebrado en Bilbao.

Asier Herranz, a la derecha, con el embajador iraní Reza Zabib, un general del régimen de Assad y un traductor, durante un acto celebrado en Bilbao.

Reportajes

Asier Herranz, el vasco prorruso detenido por lazos con Hezbolá: de ir al funeral del líder a visitar a etarras y boicotear La Vuelta

Ya había sido expulsado del estadio de San Mamés hace tres años por desplegar una pancarta de apoyo al espía del GRU Pablo González. El segundo de los dos detenidos administra un canal dedicado a grupos paramilitares chiíes.

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Publicada

En marzo de 2026, la policía noruega detuvo a tres hermanos de origen iraquí por su presunta implicación en el ataque con un artefacto explosivo improvisado contra la entrada consular de la Embajada de Estados Unidos en Oslo.

En la agenda hallada en los teléfonos intervenidos a los sospechosos apareció un número español.

Aquella anotación —localizada tras el clonado y desbloqueo de uno de los terminales— ha terminado incorporándose a una investigación de la Audiencia Nacional que desembocó el pasado martes, 16 de junio, en la detención en Vizcaya de dos propagandistas vascos del ecosistema político proiraní.

El algortarra Asier Herranz es uno de los detenidos por la Policía Nacional.

El algortarra Asier Herranz es uno de los detenidos por la Policía Nacional. El algortarra Asier Herranz es uno de los detenidos por la Policía Nacional.

Uno de los arrestados es descrito por los funcionarios españoles como un musulmán converso domiciliado en Bilbao. El segundo es un prorruso de Algorta llamado Asier Herranz.

Lo que la Policía Nacional dice es que ambos eran parte activa del sistema de propaganda de un puñado de milicias islamistas y organizaciones terroristas tuteladas por Teherán y conocidas en conjunto como “Eje de la Resistencia”.

En esa especie de alianza está lo más granado de la internacional del antisemitismo armado: Hezbolá, Hamás, la Yihad Islámica Palestina, facciones del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), brigadas chiíes de Irak, hutíes del Yemen y toda la cofradía de santos laicos del martirio.

Una estructura de apoyo a Hezbolá

La investigación que ha originado los arrestos de los vascos no se activó por mostrar sus simpatías a organizaciones islamistas ni por empapelar sus cuentas de Instagram y Telegram con estampitas del universo chiíta.

Lo que les ha arrojado al centro de una investigación antiterrorista han sido los indicios reunidos por la Comisaría General de Información de que sus provocaciones en las redes podrían ser tan solo la parte más visible de una supuesta estructura de enlace, financiación y apoyo operativo a Hezbolá con sede en el País Vasco, algo que, sin embargo, no ha quedado todavía plenamente demostrado.

¿Cómo se gestó la operación? De entrada, los investigadores españoles seguían su pista desde hacía un año y medio.

Sus teléfonos habían estado intervenidos en varias ocasiones desde diciembre de 2024 hasta febrero de 2026 al tiempo que se monitorizaban sus perfiles en el metaverso y sus “amistades peligrosas”.

Desde su creación, las redes sociales de los peones de Teherán han pergeñado collages geopolíticos donde se injerta a calzador la vieja iconografía del socialismo de la Guerra FríaChe Guevara incluido— en la imaginería de predicadores del martirio, verdugos de disidentes y siniestros caudillos de la teocracia antisemita más sombría.

En sus posts y comentarios, Israel aparece como enemigo metafísico, la violencia como purificación y los ayatolás como sumos sacerdotes de una guerra santa maquillada con la retórica anticolonial: imperialismo, pueblos oprimidos, resistencia, liberación, fascismo, etcétera.

El simpatizante de Hezbolá Asier Herranz (a la derecha), con el embajador de Irán Reza Zabib y otros miembros de Iranekin Bat, que es el comité de solidaridad vasco con Irán al que pertenecen ambos detenidos.

El simpatizante de Hezbolá Asier Herranz (a la derecha), con el embajador de Irán Reza Zabib y otros miembros de Iranekin Bat, que es el comité de solidaridad vasco con Irán al que pertenecen ambos detenidos.

Lo que no hay entre sus comentarios son menciones a los ahorcamientos masivos de opositores iraníes; a la represión contra las mujeres persas o kurdas; a las palizas de los basijíes a estudiantes; a las ejecuciones extrajudiciales atribuidas a Hashd al Shaabi, ni a los secuestros que se imputan a los hutíes yemeníes.

Si combaten “al ente sionista” quedan absueltos de antemano porque la coartada palestina lo purifica todo y convierte a los ayatolás en antiimperialistas, a los jefes de milicia en libertadores y a los propagandistas europeos de ese ecosistema autoritario bendecido por el Kremlin en simples activistas de la solidaridad internacional.

Por tal motivo, entre otras cosas, los arrestados estaban ya en la mira. Que el teléfono de uno de ellos fuera hallado en la agenda de los autores del ataque terrorista de Noruega solo incrementó algo más el interés de los investigadores españoles.

Registros en tres pisos

Fue precisamente a raíz de lo ocurrido en Oslo cuando la Policía Nacional dio un paso más al frente con el fin de aclarar si las liturgias “revolucionarias” de los agentes iraníes de influencia se habían llegado a concretar en una colaboración con Hezbolá penalmente relevante o si formaban parte de alguna clase de estructura capaz de preparar acciones terroristas.

El 25 de marzo, la Comisaría General de Información pidió al Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional autorización para registrar tres domicilios.

El primero estaba en Getxo y pertenecía a un individuo al que el CENDOJ (un órgano técnico del Consejo General del Poder Judicial) anonimizó al hacer público un auto de la Audiencia Nacional con el nombre de Máximo; otro estaba en Bilbao, y se asociaba al arriba citado musulmán converso, nombrado con el alias de “Ismael”; y un tercero también en Bilbao, correspondía a la madre de este último.

Máximo e Ismael son, en realidad, Asier Herranz y un activista al que el entorno de los detenidos se refiere como Youssef.

Los agentes argumentaban en su petición que pretendían incautar teléfonos, ordenadores, memorias, documentación, dinero, banderas, carteles y cualquier soporte que permitiera comprobar si detrás de The Frontflict —uno de los portales de Telegram que gestionan los detenidos—, había algo más que un canal de propaganda.

Ficha sobre los Basij publicada en las redes por el canal The Frontflict.

Ficha sobre los Basij publicada en las redes por el canal The Frontflict.

El juez José Luis Calama se negó a firmar las órdenes aduciendo que el informe policial solo contenía hipótesis, condicionales y sospechas.

La Fiscalía recurrió. Y la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, con ponencia de Fermín Javier Echarri Casi, finalmente accedió a autorizar esos registros el 22 de mayo.

¿Qué tenía la Policía Nacional para apuntalar su petición? Al musulmán converso le atribuía la administración del canal Frontflict, la posesión de un teléfono libanés, pruebas de viajes que había realizado al Líbano y de contactos con el entorno de Hezbolá.

La Comisaría General de Información hacía también mención a una transferencia de 142,86 euros que había supuestamente remitido a un “mártir” de Hezbolá. Según la policía, Youssef alias “Ismael” había viajado al Líbano con 2.000 euros ocultos en sus partes íntimas.

Los agentes sostenían además que había recibido instrucción con armas largas durante uno de sus viajes a Oriente Medio. También era su número de teléfono el que aparecía en la agenda de los presuntos terroristas de Oslo.

El canal Frontflict era una parte central de la carpeta de Youssef. Según la Policía, no se limitaba a comentar la actualidad de Oriente Medio.

Difundía vídeos oficiales de las Brigadas Al Aqsa, de las Brigadas Abu Ali Mustafa del FPLP, de las Brigadas Al Quds de la Yihad Islámica Palestina y de las Brigadas Izz El-Din Al-Qassam de Hamás.

O si se quiere de otro modo, traducía al castellano el santoral armado del Eje de la Resistencia y construía un atlas visual de la guerra antioccidental.

El canal sigue abierto, pero tan pronto como se vieron acechados por la justicia, hicieron una limpia de los contenidos más comprometidos y se apresuraron a mostrar su firme compromiso con la Constitución y la democracia.

En el funeral del líder de Hezbolá

El segundo paquete de indicios policiales era el que señalaba a Asier Herranz.

La Comisaría General de Información le atribuía contactos con miembros del FPLP en el Líbano.

Se afirmaba, asimismo, que había asistido al funeral del líder de Hezbolá en Beirut (algo que él mismo ha reconocido abiertamente), que ayudaba a “Ismael” en la administración y producción de contenidos de Frontflict, que había tomado parte en el boicot contra La Vuelta y que había tenido una presencia muy activa en actos donde aparecían consignas de muerte contra Estados Unidos, Israel y los judíos.

Una imagen del boicot de La Vuelta en Bilbao.

Una imagen del boicot de La Vuelta en Bilbao.

Supuestamente, Herranz había tratado de enviar 5.000 euros a una organización vinculada a la causa palestina.

Ninguna de esas piezas construía por sí sola una acusación cerrada. Pero juntas, componían el relato que la policía llevó ante la Audiencia Nacional.

Y cuando finalmente se autorizó la entrada en los tres domicilios sucedió algo insólito: el auto apareció publicado en CENDOJ, el buscador oficial de jurisprudencia, antes de que la Policía Nacional ejecutara la operación.

Aunque el documento se refería a ellos con los alias de “Máximo” e “Ismael”, sí permitía reconstruir el mapa entero: domicilios, indicios, relación con Frontflict, conexión noruega, sospechas sobre Hezbolá y razonamiento judicial que habilitaba los registros.

La investigación había quedado tan expuesta que antes de que los policías llamaran a su puerta, Herranz ya había respondido públicamente a las acusaciones.

Los agentes de la Comisaría General de Información no estaban muy contentos esta semana con el CENDOJ, y con el modo en que precipitó la operación.

La Policía no irrumpió en sus casas porque hubiera agotado todas sus pesquisas ni porque la causa estuviera ya amarrada.

Lo hizo porque el CENDOJ convirtió en un circo una investigación discreta y forzó una operación de urgencia.

A partir de ese momento, el riesgo ya no era solo que huyeran o se coordinaran, sino que hicieran desaparecer material que potencialmente pudiera comprometerles penalmente.

La operación se llevó a cabo finalmente el pasado martes, 16 de junio.

El comité de apoyo a Teherán

¿Qué se sabe sobre los dos miembros detenidos de Iranekin Bat, un comité de apoyo a Teherán, Hezbolá y las milicias antisionistas de Oriente Medio?

El arrestado en Getxo era ya conocido por sus simpatías prorrusas porque saltó a los titulares de algunos medios en euskera el 12 de abril de 2024, cuando fue juzgado (según afirma, sin consecuencias para él) por exhibir en San Mamés una bandera de la República Popular de Donetsk durante un partido disputado en octubre de 2022.

Herranz había sido sancionado con 800 euros y la prohibición de dos años sin entrar en recintos deportivos por desplegar algunos meses antes dentro del mismo estadio una pancarta donde expresaba su apoyo al agente hispanoruso del GRU Pablo González, detenido por los servicios de inteligencia polacos el 28 de febrero de 2022.

En sus redes se presenta como economista, asesor fiscal, vecino de Algorta y militante de una constelación política donde se funden en el mismo catecismo antioccidental la fobia antiespañola, el sometimiento al proyecto imperial de Putin, el assadismo, el islamismo chií, la causa palestina, el odio a la democracia, la defensa del autoritarismo y la épica armada de Hezbolá.

Publicación en X sobre el juicio contra Asier Herranz, por desplegar en el estadio de San Mamés una pancarta de solidaridad con el espía hispano ruso del GRU Pablo González.

Publicación en X sobre el juicio contra Asier Herranz, por desplegar en el estadio de San Mamés una pancarta de solidaridad con el espía hispano ruso del GRU Pablo González.

“Miles de refugiados palestinos del Partido Comunista Libanés y del FPLP están hoy en campos de entrenamiento de Hezbolá. Estuve hace unos meses en pueblos del sur del Líbano y mis amigos de allí tienen muy claro que están dispuestos al martirio con el fin de que no pasen los invasores sionistas”, escribió Herranz el pasado abril en su cuenta de Instagram.

Significativamente, el vasco se presenta en ese escaparate digital de Meta añadiendo a su nombre la palabra árabe “Mugniyah”, que es el apellido de un histórico jefe militar de Hezbolá, convertido en mito de la organización libanesa tras su muerte en Damasco en 2008.

Toda su identidad pública ha sido construida a partir de referencias muy directas a la mitología armada de ese y otros grupos islamistas y/o terroristas.

En el retablo abigarrado que compone su canal se amalgaman alusiones a “los nazis ucranianos”; referencias a sus visitas trimestrales a un preso de ETA; saludos de bienvenida a Pototo Julen Atxurra, exjefe del aparato logístico de la organización terrorista vasca liberado el pasado mes de abril—; agradecimientos rituales a distintos linajes de caudillos árabes y críticas a la izquierda abertzale.

El de Getxo sintoniza la frecuencia ideológica de ese sector vasco del independentismo para el que los líderes de Bildu son un puñado de burócratas aburguesados y domesticados por el constitucionalismo.

En su universo ideológico, la Ertzaintza es degradada a “policía vascongada”; líderes de Bildu como Arnaldo Otegi u Óskar Matute son señalados como traidores a la causa palestina y la masacre del 7 de octubre se describe como una operación “heroica” de Hamás, el Frente Popular para la Liberación de Palestina y la Yihad Islámica.

Matute, alias 'el señor muy deleznable y muy rechazable': si eres de izquierdas y apoyas a Palestina pero condenas a Hamás por el 7 de octubre y no apoyas a Irán, eres un malnacido”, dijo el mes pasado.

Herranz ha confesado que lleva desde los 14 años enganchado a los discursos de Hassan Nasrallah, el histórico secretario general de Hezbolá, rostro político y religioso de la organización chií libanesa durante más de tres décadas, hasta su muerte en un bombardeo israelí sobre Beirut en septiembre de 2024.

Según dice, fue el interés por su figura tutelar lo que le alentó a estudiar árabe.

El detenido ha encontrado altavoces fuera de España y aparece con frecuencia chapurreando saludos en farsi dentro de programas y medios marginales del ecosistema iraní y libanés —incluidos HispanTV y Al Mayadeen—, donde es presentado como analista, testigo o militante de la causa antioccidental.

Esa es la contradicción de todo ese ecosistema en el que están inscritos. Dicen ser antiimperialistas, comunistas y antifascistas mientras invitan a sus actos a agentes de influencia de Moscú como Victoria Samoylova o comparten mesa en foros con los embajadores de Cuba o de Irán.

Youssef, el detenido convertido

De Youssef, el segundo de los arrestados, dice la policía que, tras su conversión, prefiere ser conocido como Ismael, que, como arriba mencionamos, es también el alias con el que el CENDOJ anonimizó su identidad.

“Los que me conocéis sabéis que me dedico al mundo de la seguridad en la noche”, dijo de sí mismo el administrador de The Frontflict en una publicación de ese canal sobre “las mafias iraníes que controlaban las puertas de algunas discotecas madrileñas en los años 80 y 90”.

Según la policía, el perfil de Youssef es el que da vida y continuidad diaria al canal, selecciona materiales del Eje de la Resistencia, difunde vídeos de brigadas armadas palestinas y elabora carteles de presos libaneses vinculados a Hezbolá.

Tan pronto como se hizo público que estaban bajo el radar de la Policía Nacional, Frontflict publicó una nota en Telegram donde afirmaba que el canal se había constituido “única y exclusivamente” como un espacio “informativo, documental y periodístico” sobre Oriente Medio y el Eje de la Resistencia.

El comunicado invocaba el artículo 20 de la Constitución, citaba el artículo 578 del Código Penal, negaba cualquier “enaltecimiento, justificación, propaganda o invitación a la radicalización” y aseguraba que el canal rechazaba “de manera absoluta” toda forma de terrorismo, extremismo, violencia o coacción contra la población civil.

Frontflict añadía además que no mantenía ningún vínculo “orgánico, financiero, logístico ni de colaboración” con organizaciones, partidos o grupos armados nacionales o internacionales.

Era una cláusula de supervivencia, una retirada preventiva desde el imaginario de las milicias islamistas al idioma del abogado que contradice abiertamente la biografía personal de los administradores del canal que ha esbozado la policía.

La Audiencia Nacional no ha resuelto aún si Herranz y Youssef son simples propagandistas o “algo más”.

Inmediatamente después de que el contenido del auto de la Audiencia Nacional fuera divulgado por El Confidencial Digital —y antes de su detención—, el propio Herranz reconoció en las redes su colaboración con The Frontflict, lo que, en principio, no involucra la comisión de ningún delito.

“Sí, he ayudado a ese canal en la medida que he podido y seguiré haciéndolo. No tengo nada de lo que estar avergonzado”, escribió comentando una captura de una información que describía el canal como un espacio de Telegram donde se difundían contenidos apologéticos de grupos terroristas.

El algortarra respondió también a la parte del auto que mencionaba el funeral del líder de Hezbolá en Beirut y su estancia en los campos de Sabra y Chatila.

“Sí, señores de la brigada de información española, durante ese fin de semana me hospedé en casa de unos viejos amigos en el campo de refugiados palestinos. Y sí, fui invitado por mis compañeros palestinos al funeral del secretario general de Hezbolá”, precisó.

El prorruso añadió que había estado allí junto a la delegación de Cuba, con Aleida Guevara, la hija del Che; la delegación venezolana y representantes de decenas de países. “No me arrepiento de nada, y lo volveré a hacer”, remató.

La respuesta de Herranz ridiculiza la hipótesis policial de posibles atentados en España y acusa a los investigadores de querer encarcelarlo “por tener amigos palestinos que luchan contra Netanyahu”.

Tras darse a conocer la operación, salió también Podemos en auxilio de los simpatizantes de Hezbolá. Ione Belarra habló de “represión salvaje contra el movimiento de solidaridad internacionalista” y reclamó “libertad para las personas detenidas”.

Pablo Echenique comparó The Frontflict con las agencias de noticias: “Europa Press, EFE y Reuters difunden habitualmente comunicados de Irán y de Hezbolá. Por hacer exactamente lo mismo, la policía ha detenido a varios jóvenes y los ha acusado de yihadismo”.

A juicio de distintos colectivos judíos españoles, la comparación quedó estupenda adornando un tuit, pero dejó fuera la zona jurídicamente relevante.

Una agencia de noticias puede reproducir un comunicado de Hezbolá, Hamás o Irán si lo hace con atribución, contexto, edición periodística, distancia informativa y responsabilidad editorial.

Otra cosa es administrar un canal militante dedicado, según la Policía Nacional, a distribuir de forma sostenida propaganda oficial de organizaciones armadas, vídeos de ataques, comunicados de combate y materiales de exaltación de grupos incluidos en listas antiterroristas o bajo investigación por terrorismo.

Esos mismos colectivos judíos españoles coincidieron también en señalar a principios de semana que la defensa de los palestinos funciona en este caso como salvoconducto.

En su opinión, lo que algunos medios como Canal Red han empaquetado como una nueva cacería contra el movimiento propalestino representa exactamente aquello que la euroizquierda atea y feminista debería detestar.

Pero en su lugar, se ha abrazado al oso del islamismo más retrógrado con la excusa de que combaten al “ente sionista”: teocracia, misoginia, culto a la muerte, obediencia ciega y violencia sagrada.

Las distintas plataformas de lucha contra el antisemitismo han subrayado que lo que subyace aquí no es indignación por Gaza, ni solidaridad con los civiles palestinos, ni la denuncia de las políticas de Netanyahu sino otra cosa más vieja, más viscosa y más oscura: un odio absoluto a Israel y al judío convertido en sistema de pensamiento, una fascinación por quienes matan en su nombre y una coartada sentimental para llamar resistencia al terrorismo.

El caso puede acabar en nada o puede derivar en una acusación más grave, en función de lo que logren averiguar durante toda esta operación intervenida por el CENDOJ.