César Arza, junto a la antena del Centro Espacial INTA-Torrejón que se utiliza en la misión CHEOPS

César Arza, junto a la antena del Centro Espacial INTA-Torrejón que se utiliza en la misión CHEOPS Cedida

Reportajes

César Arza, el español que pone 'oídos' a Artemis: "La base lunar de este programa será un avance clave para llegar a Marte"

El Jefe de Unidad de Análisis de Misión del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial subraya que la aportación de la ESA en Artemis le permite "reservarse asientos" para "un astronauta europeo" en el próximo viaje a la Luna.

Más información: Artemis II ante el momento clave: el sobrevuelo a la Luna que "lleva al ser humano más lejos que nunca en el espacio"

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A César Arza le "fascinaba" mirar el cielo desde que era un niño. De modo que aquella "vocación infantil" le llevó a licenciarse en Astrofísica en la Universidad Complutense de Madrid, convirtiéndose en Jefe de Unidad de Análisis de Misión del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.

"La raza humana es exploradora por naturaleza". "La base lunar que se establezca con el programa Artemis, va a suponer un avance muy importante para llegar a Marte", subraya César Arza (Madrid, 1977), especializado en ingeniería de sistemas, propagación orbital, simulaciones y análisis de misión, entre otras áreas.

Pueden dar fe de ese afán explorador: Reid Wiseman; Victor Glover; Christina Koch y Jeremy Hansen, los astronautas de los que está pendiente toda la humanidad desde las 00.35 del miércoles 1 de abril, hora española, cuando despegaron en el Artemis II para sobrevolar la Luna.

- ¿Cómo se vive en el INTA esta última misión de la NASA?

- César Arza: Estamos muy emocionados porque es un avance, supone volver a algo que habíamos dejado aparcado hace más de cincuenta años y retomarlo no como un proyecto pasajero, ya que Artemis supondrá que en pocos años estemos viajando a la Luna de forma continua.

Además, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) tiene una pequeña participación en la misión del Artemis.

- ¿Cuál está siendo la aportación desde suelo español?

- La estación de seguimiento de Robledo de Chavela ya colaboró con las misiones del Apolo y ahora están haciendo comunicaciones.

Las primeras comunicaciones que hubo desde la Luna con el Apolo 11 de Neil Armstrong, pasaron por Robledo de Chavela. Para que todo el mundo lo entienda, se podría decir que esa estación es como la 'centralita telefónica' para comunicar más allá de la órbita de la Tierra con misiones que están en el espacio profundo.

Y desde Maspalomas, en otra estación del INTA en Gran Canaria, se están haciendo mediciones para ayudar a calcular la trayectoria de Artemis, para saber en todo momento por dónde está.

Artemis II

Artemis II

- ¿Hay algún riesgo en el viaje de vuelta de Artemis a la Tierra?

- César Arza: La sonda realmente va sola, salvo por pequeñas correcciones, sigue las leyes de la dinámica orbital y seguirá su trayectoria de retorno libre, lo que garantiza que Artemis regresará a la Tierra. La propia trayectoria está diseñada para que vuelva de forma natural.

Los astronautas podrían estar con las manos atadas a la espalda y desde el punto de vista de la dinámica orbital, la nave entraría por una cara de la Luna, y luego volvería a aparecer por otro lado. Pero esto es ser exagerado porque ellos van a estar haciendo un montón de cosas: experimentos, observaciones, fotografías...

Uno de los motivos por los que se ha vuelto a la Luna es porque la seguridad nos la tomamos mucho más en serio que en la época de la carrera espacial de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética hicieron verdaderas locuras. Ganar la carrera era lo más importante y para llegar el primero había que correr riesgos. Pero eso hoy es impensable.

- ¿Los momentos críticos de la misión se han dejado atrás?

- Los momentos más críticos son como en un avión: el despegue y la vuelta. El despegue porque el cohete no deja de ser una torre de cien metros de altura, con miles de toneladas de combustible, y siempre hay una mínima posibilidad de que se produzca algún fallo.

Y en la reentrada a la Tierra, estás haciendo que un objeto vuelva a la atmósfera a miles de kilómetros por hora y el escudo térmico que actúa como si fuera el parachoques de la nave, tiene que estar muy bien diseñado para soportar toda la fuerza y el calor, para que a la sonda no le ocurra lo mismo que a un meteorito que se quema en la atmósfera por el rozamiento.

- ¿Por qué levantaba tanta expectación la cara oculta de la Luna?

- Suena muy misterioso, pero ya fue vista en las misiones Apolo. Lo que ocurre es que se hizo en condiciones de iluminación diferentes porque eran fechas distintas del ciclo lunar y los astronautas verán zonas iluminadas que no se han visto nunca de forma directa por los humanos.

Además, podrán ver la Luna de forma global porque están siguiendo una órbita más alta. Será la primera vez que se vean cosas con ojos humanos de forma directa, aunque ya han sido vistas por sondas no tripuladas que han orbitado por la Luna. Eso es lo interesante: un ojo humano es capaz de identificar accidentes geográficos.

La tripulación de Artemis II ha sido la primera en observar la cara oculta con ojos humanos.

La tripulación de Artemis II ha sido la primera en observar la cara oculta con ojos humanos. NASA

La tripulación volará sobre la superficie lunar a una altitud de entre 4.800 y 14.500 kilómetros, según la NASA, y cuando atraviesen la cara oculta, los astronautas estarán incomunicados durante cuarenta minutos.

- ¿Tiene miedo de que en esta misión a la Luna exista un componente más político que científico a la vista de que Donald Trump solo se mueve por sus propios intereses?

- César Arza: La respuesta más clara es que el programa Artemis no es un programa que haya iniciado Trump, es un programa que lleva vivo más de quince años y se puede hacer una analogía con el programa Apolo: lo inició Kennedy, lo asesinaron, y cuando llegaron a la Luna fue Nixon el que dio la enhorabuena a los astronautas.

Kennedy y Nixon estaban en las antípodas en términos políticos y el programa Apolo continuó. A día hoy, Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos y luego habrá otro y seguirá el programa científico Artemis.

- Como científico, ¿qué espera usted de esta misión?

- Es un vuelo de prueba para adquirir conocimientos para que dentro de unos años, el Artemis IV, pueda aterrizar en la Luna con seres humanos y ese será el logro gigantesco. Esto es un vuelo de prueba para asegurarnos de que vamos en el camino correcto.

Una vez estemos en la Luna, vamos a aprender muchísimo sobre lo que tenemos que hacer para vivir en un cuerpo celeste que no sea la Tierra: protección con la radiación, soporte vital, generación de energía, materiales resistentes para poder hacer habitáculos...

- ¿Parece que nos estamos cargando la Tierra con el cambio climático y buscamos otra casa?

- (Risas) No lo digo desde ese punto de vista. Los humanos somos exploradores y vamos a querer ir a otros sitios, desde un punto de vista humanista. Ojalá que viajar a otros lugares nos haga valorarnos como especie, para cuidar todo lo que tenemos ya en nuestro planeta.

Las palabras de este astrofísico, de 49 años, ganan enteros de pasión como si César tocara con la punta de los dedos aquello sobre lo que teoriza; como si reviviera la aurora boreal que vio en Islandia en 2022, o como en 2025, cuando cumplió el sueño de su infancia en una observación astronómica en el Monte Uluru (Australia) y pudo ver las galaxias de la Gran Nube de Magallanes y la Pequeña Nube de Magallanes.

César Arza observando una aurora boreal en Islandia en el año 2022.

César Arza observando una aurora boreal en Islandia en el año 2022. Cedida

- ¿La Agencia Espacial Europea se planteará algún día emprender en solitario una misión a la Luna?

- La opinión pública tiene la idea de que Artemis es un programa americano y no es así. Por ejemplo, en el Artemis II, el módulo de servicio de la cáspula es europeo. Hablamos de los sistemas para la generación de energía, toda la parte de soporte vital, de comunicaciones... Todo eso está hecho en Europa y también hay empresas españolas.

Europa ya está en Artemis y Estados Unidos es consciente de que acometer cualquier programa espacial, grande y ambicioso, no se puede hacer solo.

Obviamente, el liderazgo de este proyecto es americano, pero ese módulo de servicio lo pone la Agencia Espacial Europea y eso no es gratis. La ESA ha conseguido reservarse asientos en una futura misión que llegue a la Luna donde habrá un astronauta europeo. Puede que sea en el Artemis V.

- ¿Los astronautas Reid Wiseman; Victor Glover; Christina Koch y Jeremy Hansen serán los mismos que pongan un pie en la Luna en la siguiente fase del proyecto: Artemis III?

- Seguramente no. Habitualmente, no suelen ser los mismos. En el Apolo tenían distintas tripulaciones que iban rotando en cada misión.

- ¿Tendrá más mérito la siguiente tripulación porque alunizará y esta solo sobrevuela la Luna?

- Al final es como si te preguntaras: ¿Cuál es la gota más importante en un vaso de agua? La gota que más se ve es la que hace que el vaso llegue al borde, pero sin las primeras gotas no habríamos llegado a eso.

- La Luna alberga depósitos de tierras raras. ¿Qué pueden suponer para la ciencia?

- Pueden tener uso para cualquier elemento electrónico, no solo móviles que es la parte más frívola, también podrían tener uso para tecnología médica.

Pero eso está por descubrir en las siguientes misiones de Artemis en el quinto satélite más grande del sistema solar, como está por descubrir la capacidad literaria de este astrofísico madrileño que hace pinitos con relatos, poesías, incluso firmando alguna una crónica sobre conciertos para el digital Mercadeo Pop.

César, posando con la réplica del cohete Vostok que llevó a Gagarin al espacio, en el Museo de la Astronáutica de Moscú.

César, posando con la réplica del cohete Vostok que llevó a Gagarin al espacio, en el Museo de la Astronáutica de Moscú. Cedida

- ¿Cuál es el último proyecto en el que usted se encuentra inmerso en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial?

- Estamos desarrollando una línea de pequeños satélites en el proyecto llamado 'Anser'. Tenemos varios satélites en órbita y vamos a lanzar otros en los próximos años. El objetivo es científico para hacer mediciones de calidad de agua, por temas de contaminación.

Luego lanzaremos otros satélites para medir la calidad de la atmósfera y la tercera misión que lanzaremos, que será la más ambiciosa, se centrará en comunicaciones cuánticas. Además, hacemos algoritmos y maniobras de vuelo en formación para mantener juntos a los satélites de forma pasiva, sin utilizar propulsores.

Aunque César Arza reconoce que "ojalá" que su meritoria labor en el INTA le llevase en algún momento de su carrera, a aportar algo a las futuras fases del Artemis: el proyecto que permitirá al hombre volver a poner un pie en la Luna en 2028 y que se prolongará hasta 2030, como mínimo, con la intención de establecer una base lunar habitada.

Entretanto, la cápsula Orion del Artemis II ha iniciado su viaje de vuelta a la Tierra tras haber llevado al hombre más lejos que nunca, como aquel 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la Luna con el Apolo 11 y pronunció las palabras que marcaron el camino de la carrera espacial: "Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad"

- ¿La Luna es la avanzadilla para que el hombre llegue a Marte?

- En la comunidad científica hay un chiste que dice que Marte siempre está a veinte años en el futuro. En el 2000, se decía que llegaríamos en 2020, pero siendo optimista, el 2040 o 2045 me empieza a parecer una fecha razonable, aunque hay muchos retos tecnológicos que aún no se han resuelto, como la superviviencia en el espacio profundo durante un tiempo prolongado.

La base lunar que se establezca en el programa Artemis será un avance muy importante para llegar a Marte. Se podría salir desde allí, pero a día de hoy, la base que se establezca en la Luna será una versión beta de la de Marte. La idea es que dentro de una década, se tenga una base en la Luna que esté habitada por astronautas y científicos.