Enrique 'Rick' de la Torre fue jefe de estación de la CIA en Venezuela; hoy dirige el lobby Tower Strategy desde Washington.

Enrique 'Rick' de la Torre fue jefe de estación de la CIA en Venezuela; hoy dirige el lobby Tower Strategy desde Washington.

Reportajes

Rick de la Torre, exjefe de la CIA en Venezuela: "Delcy Rodríguez es temporal. Será reemplazada en el momento adecuado"

"Es preocupante ver a España aliándose con Caracas. Hay venezolanos que han aterrizado en Barajas y han entregado maletas con dinero en efectivo a políticos españoles. Es un profundo retroceso para la UE".

"Un cambio radical en Venezuela provocaría el caos total. De haber estado María Corina Machado, grupos como Podemos habrían argumentado que es una marioneta del imperialismo yanqui y cuestionarían su legitimidad".

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Rick de la Torre habla con la cautela propia de un exagente de la CIA. Pasa del inglés al perfecto español de acento cubano con la misma fluidez con la que hilvana eventos históricos, fechas y nombres. También con la que arroja luz sobre algunos de los conflictos geopolíticos más recientes: desde Irán hasta Groenlandia pasando por Venezuela y sus vínculos con España, país que lo acogió durante unos años como vecino de Vilanova i la Geltrú.

Su polimatía proviene de los más de 20 años de experiencia que suma en materia de inteligencia, seguridad nacional y operaciones encubiertas como empleado del gobierno estadounidense. De la Torre llegó a ser un responsable de operaciones de la Agencia Central de Inteligencia y fue jefe de estación en Caracas.

Hoy conversa con EL ESPAÑOL desde Washington para arrojar más luz sobre cómo se urdió la Operación Absolute Resolve que capturó a Nicolás Maduro y Cilia Flores, de por qué Estados Unidos prefiere –de momento– a Delcy Rodríguez y no a María Corina Machado, de los nexos del chavismo con el gobierno español y de cómo este, socio díscolo de la OTAN y azote de Trump, pone más en peligro a la Alianza con su reticencia a aumentar el gasto en defensa que el conflicto con Dinamarca por el dominio estadounidense del Ártico.

Rick de la Torre en una imagen de archivo.

Rick de la Torre en una imagen de archivo. Cedida

"Hay muchos detalles de los que no puedo hablar. Pero en mis últimos años en la CIA serví como jefe de estación en Latinoamérica y trabajé en muchas de las operaciones y actividades que se llevaron a cabo en lo que se conoce como 'las Américas'. Mi tarea era supervisar la inteligencia y la cooperación con otros servicios del país. Respondía a las demandas de Washington y ejecutaba sus instrucciones".

Su paso por Caracas no fue fácil. "Hablamos de un país opresor dirigido por un dictador que colabora activamente con sus socios –los chinos, los iraníes, los rusos y, particularmente, los cubanos– para aunar sus recursos y actuar en contra de Estados Unidos. En esa tesitura, un oficial de la CIA debe tomar grandes precauciones, confiar en su entrenamiento y contar con las medidas de seguridad adecuadas. Tampoco habla sobre el tipo de actividades que lleva a cabo. Si hacemos bien nuestro trabajo, y siempre lo hacemos, nadie sabe en qué andamos metidos".

Rick de la Torre hoy es un lobbista de prestigio. Desde 2025 ya no está en Langley sino que es CEO y presidente de su propio lobby, Tower Strategy, una firma que intermedia entre empresas privadas y gobiernos de América Latina y Europa para favorecer operaciones comerciales en materia de tecnología, energía, seguridad nacional y asuntos gubernamentales.

PREGUNTA.– Usted se refirió a la captura de Nicolás Maduro como 'una operación perfecta'. Desde un punto de vista operativo, ¿qué elementos han convertido la Operación Absolute Resolve en un éxito?

RESPUESTA.– Sólo hace falta mirar a cualquier otro país con capacidad militar: somos el único del mundo que puede viajar miles de kilómetros en pocas horas para eliminar completamente una amenaza antiaérea, aterrizar en una fortaleza bien guarecida, neutralizar en pocos segundos a todos los agresores, esposar al objetivo, extraerlo del país y sentarlo frente a un juez. Nadie más puede hacer algo así, lo que demuestra nuestro nivel de capacidades, recursos, planificación y profesionalidad. Ha sido una de las operaciones militares más grandes jamás realizadas, si no la mejor. Para ella se han coordinado recursos de la Guardia Costera, de la Fuerza Espacial y de todas las fuerzas que hay entre medias, desde autoridades policiales a comunidades de inteligencia o la propia comandancia de Operaciones Especiales. Y nada trascendió hasta que se llevó a cabo la misión.

P.– ¿Cuáles son los puntos críticos de una operación de esta magnitud? Desde que es concebida hasta que es aprobada.

R.– El Departamento de Guerra de Estados Unidos tiene la tarea de considerar todas las amenazas posibles, prepararse y ejecutar las órdenes legales del presidente. Por eso siempre existen planes de contingencia y se analiza la realidad desde diferentes ópticas. '¿Qué tiene el enemigo? ¿Con qué pueden hacernos daño? ¿Cómo podemos evitar que nos lo hagan?'. Una vez detectado eso, los planificadores militares piensan en los posibles escenarios y elaboran alternativas y planes de contingencia. En esta etapa aún no hay órdenes concretas: simplemente, se identifica el problema y se aprende más sobre qué ocurre sobre el terreno. Luego nos hacemos más preguntas: '¿Qué recursos tenemos? ¿Qué queremos conseguir? ¿Qué no tenemos y sí tiene el enemigo? ¿Y cómo lo neutralizamos?'".

Rick de la Torre sostiene una ametralladora.

Rick de la Torre sostiene una ametralladora.

P.– Lo que da pie a la siguiente fase: la puesta en marcha de la operación y la aprobación presidencial.

R.– Eso es. El presidente y el Consejo de Seguridad Nacional proporcionan instrucciones al Departamento de Guerra y al Gobierno Federal. Los planes se ultiman después desde el Departamento de Guerra y se presentan al Presidente para que apruebe las diferentes opciones. Porque a veces no es sólo un plan, sino múltiples, cada uno con sus propias justificaciones. Cuando el Presidente aprueba uno y dice Do it! (¡Hacedlo!), entonces la responsabilidad de llevar a cabo la actividad militar autorizada recae sobre el Estado Mayor Conjunto y del Departamento de Guerra. El tiempo que transcurre desde que el presidente da la orden hasta que se ejecuta puede variar: días, semanas, meses. No obstante, tendemos a movernos muy, muy rápidamente una vez el presidente da luz verde.

P.– ¿Hasta qué punto una operación de esta magnitud depende de la cooperación de infiltrados en el régimen venezolano?

R.– No puedo abordar nada que esté en curso, pero no es poco común que operaciones así se basen tanto en la inteligencia humana como en otras fuentes de confianza, como señales, interceptación de comunicaciones, vigilancia desde todo tipo de plataformas, como aéreas o espaciales, etcétera. Una vez que se tiene una comprensión clara de la información, se ajustan los planes para aumentar las posibilidades de éxito. El Gobierno de Estados Unidos sabía dónde estaba Maduro, la distribución de la instalación (el Fuerte Tiuna) donde fue capturado y qué tipo de oposición enfrentarían desde los misiles tierra-aire rusos a los sistemas de radar chinos.

P.– Operaciones así requieren de meses de seguimiento de patrones de vida. ¿Cómo se hace un 'estudio de patrón de vida' de un objetivo así?

R.– La clave está en escoger un objetivo y analizar sus rutinas. A qué hora se despierta. A qué hora regresa a casa. Dónde almuerza. Qué hace si llueve o si hay tráfico. Dónde compra. Cuáles son sus restaurantes favoritos. Con quién se suele reunir. Así se obtiene una idea de cómo es un patrón de vida. Si todos los jueves a las dos de la tarde te gusta ir a tomar tapas y un rioja a tu bar de confianza, sabremos que ahí hay una ventana de tiempo en la que no estás en casa y sí en una ubicación específica. En base a eso montamos una operación.

P.– Maduro sabía que era un objetivo de alto valor para la inteligencia estadounidense. ¿Qué hizo mal en términos de seguridad operativa?

R.– Puedo decir qué hizo mal: no negociar con Estados Unidos y aceptar sus términos. Tuvo oportunidad de reconciliarse y llegar a un acuerdo. No obstante, o su gente cercana lo aconsejó de forma errónea diciéndole que debía quedarse porque no pasaría nada, o bien él ignoró los consejos que le daban de que abandonase el país. En cualquier caso, no hay nada que Maduro pudiera hacer para detener la actividad militar estadounidense en Venezuela.

P.– En el memorándum del Departamento de Justicia de Estados Unidos se especifica que había '75 emplazamiento de baterías antiaéreas a lo largo de la ruta de aproximación a Fuerte Tiuna'. Las defensas venezolanas fueron neutralizadas en cuestión de minutos. ¿Qué revela sobre el estado real de las capacidades militares del gobierno venezolano?

R.– Los sistemas militares rusos y chinos no funcionaron. No lo hicieron en Siria, no lo hicieron en Irán y claramente no lo han hecho en Venezuela. O nunca hicieron las inversiones correctas o el sistema de corrupción del país nunca permitió realmente que esos sistemas fueran mantenidos al nivel adecuado. Imagino que los proveedores de esos sistemas probablemente no fueron tan solidarios ni cooperativos como uno hubiera esperado. El mensaje que se envía al mundo, especialmente a países de América Latina, África y el Sudeste Asiático, es que si se invierte en comprar armas para los chinos y los rusos, este será el resultado.

P.– ¿Qué tecnologías utilizadas por los Delta Force fueron determinantes para el éxito de la operación?

R.– La tecnología específica que el Departamento de Guerra utiliza para llevar a cabo este tipo de operaciones es altamente clasificada. Tampoco se puede hablar de una sola tecnología. Hablamos de que hay personas que dedican ingentes cantidades de recursos y tiempo para desarrollar nueva ciencia, inventar tecnologías increíbles, cosas completamente diferentes a lo ya conocido. Me siento muy orgulloso de que esta gente trabaje para nosotros, los estadoundienses, y no para el enemigo, ya que no hay nada que pueda hacer frente a sus desarrollos tecnológicos. Ningún enemigo está preparado para ello. Es ciencia ficción, como una película de Star Wars.

P.– Hay rumores sobre el sobre el uso de armas sónicas en la operación que causaron dolores de cabeza, náuseas, desorientación y hasta sangrados en las fuerzas armadas venezolanas y cubanas. ¿Resulta creíble que se utilizaran este tipo de sistemas?

R.– Lo único que puedo decir es que existe mucha ciencia tras los sistemas de energía dirigida. Normalmente se clasifican como 'no letales' porque son utilizados por los departamentos de policía y los militares para controlar a multitudes. Por lo general provocan incomodidad: náuseas, mucho calor en el cuerpo, dañan los oídos. Tienen muchas funciones pero, insisto, suelen usarse como una respuesta no letal hacia una multitud cuando hay que dispersarla o desviarla. Lo que hace a Estados Unidos líder en el avance de este tipo de sistemas es que nosotros tenemos la capacidad de hacerlos móviles, compactos y mucho más eficientes.

P.– Las voces críticas aseguran que este tipo de operaciones extraterritoriales cruzan una línea roja: la del cambio de un régimen enemigo por la fuerza para beneficiar los intereses propios. ¿Qué diferencia la detención legal de un objetivo de alto valor del derrocamiento ilegal de un gobierno soberano?

R.– El derecho estadounidense y el derecho internacional son muy claros: Maduro no era un líder electo. Las dos últimas elecciones las perdió. Además, era el líder de una mafia ilegal; una suerte de empresa criminal en la que él, su familia y su círculo inmediato, es decir, Diosdado Cabello, Vladímir Padrino, Delcy Rodríguez, Alex Saab y otros, se beneficiaban del robo de petróleo y de minerales y del oro venezolano. Se embolsaban el dinero, lo depositaban en sus cuentas personales y en gobiernos extranjeros y compraban influencia política en la región. Incluso en lugares como España.

Rick de la Torre, ex alto cargo de la CIA.

Rick de la Torre, ex alto cargo de la CIA.

P.– Estados Unidos dice que "la esposa de Maduro es más agresiva y combativa que su marido". ¿Qué papel ha jugado Cilia Flores en el régimen venezolano?

R.– (Ríe). Mi impresión sobre Cilia es que es una de las ideólogas más firmes del chavismo y de la escuela de pensamiento marxista. Pese a su retórica, luego no tiene problema, ni ella ni su hijo, Nicolasito, de robar todo lo que puedan ni de dirigir las operaciones diarias del Cartel de los Soles. Se aseguraron de que quien se beneficiara de cosas ilegales o ilícitas e incluso de negocios legítimos dentro de Venezuela tuviera que pagar. Operaban como una mafia. Si querías hacer cualquier cosa en Venezuela debías entregar el dinero para que fuese hacia arriba en la cadena de mando. Así que Cilia es igual de culpable que Maduro. Será interesante ver cómo se desarrollan las cosas ahora que están bajo custodia; no descarto incluso que ella testifique contra él o él contra ella.

P.– ¿Qué información maneja la CIA sobre las relaciones entre el chavismo y España?

R.– No puedo hablar de figuras concretas. Pero sí de lo preocupante que es ver a España aliándose con Venezuela cuando el resto del mundo la condena. Es más grave que la corrupción. Hablamos de una empresa criminal que ha utilizado su fachada como país para aliarse con otros socialistas y marxistas de todo el mundo. Cuba hacía algo parecido en los 90. La diferencia es que Cuba solía financiar a los grupos militares violentos, como Sendero Luminoso, M-19 e incluso a ETA. Era una revolución violenta. Con la caída de la URSS, muchos de esos revolucionarios se extinguieron por falta de apoyo. En su lugar, se transformaron en partidos políticos. A través de eso, el marxismo-comunismo se volvió algo digerible.

P.– ¿A quiénes se está refiriendo?

R.– Maduro, Ortega, ahora Díaz-Canel, Petro o Sheinbaum, por ejemplo, se benefician de ello. Sus objetivos para la sociedad nunca han cambiado: quieren una revolución marxista para controlar los medios y la distribución de todos los bienes y servicios. Por eso cuando los europeos, particularmente España y, específicamente, el expresidente Zapatero, que no es más que un títere de personas como Maduro, al que no sabemos cuántas veces ha visitado ni en nombre de quién; cuando hay tantísima evidencia de venezolanos que llegan en aviones a Madrid y son recibidos en Barajas, y cuando sabemos que hay hasta maletas con dinero en efectivo siendo entregadas a políticos españoles; todo eso, insisto, es un enorme paso atrás para un país europeo como España. No se puede colaborar con el narcotráfico.

P.– La captura de Maduro también ha despertado fuertes críticas entre la oposición venezolana por el hecho de que María Corina Machado no haya tomado una posición de liderazgo en la transición hacia una hipotética democracia. ¿Por qué se la ha dejado de lado?

R.– Nadie la ha dejado de lado. Aunque, en realidad, no se le debe nada. María Corina Machado es una persona maravillosa que debe ser un miembro fuerte del liderazgo venezolano. Sin embargo, ella no fue elegida presidenta, sino vicepresidenta. No pudo presentarse por las marañas que hizo Maduro. Así que Estados Unidos debe atenerse a lo que hay en este momento. Cuando realizas una operación militar y retiras a un dictador, te encuentras con un problema: alguien debe quedarse para asegurarse de que la electricidad siga encendida, el agua corra, los hospitales permanezcan abiertos. La administración Trump no tuvo más remedio que trabajar con Delcy Rodríguez como medida temporal para asegurar que el país siga funcionando.

P.– Incluso se ha comparado Venezuela con la Transición española.

R.– Efectivamente. Uno no puede pulsar un botón mágico y arreglar las cosas. Un cambio radical provocaría el caos total. Además, de hacer lo contrario, partidos como Podemos y otros en España habrían argumentado que María Corina Machado es 'otra marioneta del imperialismo yanqui'. Nadie la aceptaría nunca y cuestionarían su legitimidad. No digo que Delcy sea la mejor decisión ni la correcta, pero sí la más práctica. ¿Será reemplazada? Por supuesto, pero en el momento adecuado. María Corina Machado y el resto de la comunidad disidente exiliada vive en Miami, España, Buenos Aires, Ciudad de México; primero deben regresar. No hay líderes en el país. Además, 9 millones de venezolanos, un tercio de la población, viven fuera. Con suerte ahora regresarán con capital, experiencia y capacidad de invertir. Entonces, en esa etapa, cuando haya elecciones libres y justas, no me sorprendería que María Corina Machado triunfara. Será una gran líder. Y estoy seguro de que si obtuvo el 80% de apoyos, ahora obtendrá el 95%.

P.– Todo eso suena muy bien, pero tras la retórica sobre la democracia y los derechos humanos se esconde el petróleo. Estados Unidos quiere asegurar reservas, controlar los flujos de crudo, determinar quién vende a quién. ¿Acaso habría asumido Trump los mismos riesgos por un país sin recursos estratégicos?

R.– Los objetivos en Venezuela eran claros: primero, detener el comercio ilegal e ilícito de drogas que llegaba a Estados Unidos; segundo, dejar de ser el 'comité de bienvenida' de todos aquellos adversarios que exportan caos y violencia en nuestro hemisferio, es decir, iraníes, rusos y chinos; tercero, el petróleo. Sí, petróleo no es una mala palabra. No debemos tenerle miedo. Necesitamos el petróleo. Todo el mundo lo necesita. Es energía necesaria para crecer. ¿Es mejor que lo roben los cubanos y los chinos o que Estados Unidos se asegure de que cesa la corrupción y de que ese intercambio no se convierte en un problema mayor?

P.– Hablemos de Irán. Parece ser uno de los objetivos de Estados Unidos. ¿Ve posible un escenario donde Trump pudiera intentar llevar a cabo operaciones de alto riesgo similares contra el régimen iraní o sus infraestructuras?

R.– Irán es diferente a Venezuela porque el régimen, al menos hasta donde sé, no ha estado exportando drogas a Estados Unidos. Ciertamente exportan terror, pero ya hay una coalición amplia de socios estadounidenses en la región a los que les gustaría ver el regreso de la democracia. No es la primera vez que hay protestas en las calles de Irán. En el pasado, tristemente, ni Washington ni el resto de la comunidad europea ofrecieron el suficiente apoyo al pueblo iraní, desesperado por lograr libertad. Pero esta vez es diferente. Ciertamente, los sistemas tierra-aire iraníes y su capacidad de contraatacar se vieron reducidos gracias a los ataques estadounidenses e israelíes, y el liderazgo del régimen está muy dañado. Están [los ayatolás] en su momento más débil.

P.– Irán es una tiranía que mata a civiles indefensos en las calles, pero Dinamarca es una democracia europea aliada de Estados Unidos. ¿Cómo encaja eso en los planes expansionistas de Trump en Groenlandia?

R.– Lo primero que debe hacer la gente es no creerse lo que dicen todos los críticos sobre Groenlandia. Es un asunto que, estoy seguro, se resolverá por la vía diplomática. Eso no cambia que Groenlandia sea importante para la defensa y la seguridad de Estados Unidos, tanto por su geografía como por su ubicación. Su proximidad al Círculo Polar Ártico es crucial a la hora de hablar de operaciones espaciales, por no hablar de la cantidad de minerales críticos y recursos naturales que tiene. Por ello, es un lugar que los rusos y los chinos quieren tener en sus manos, así que necesitamos asegurarnos de que Groenlandia sea aliada de Estados Unidos y que sea accesible, y para ello hay que reforzar los lazos con la Unión Europea y el pueblo de Dinamarca. Así podremos rastrear también los movimientos de los barcos rusos y chinos, su actividad, sus entradas en el Océano Atlántico. Es todo una cuestión de seguridad nacional.

Rick de la Torre en uno de sus destinos.

Rick de la Torre en uno de sus destinos.

P.– ¿Hasta dónde cree que estaría dispuesta a llegar la administración Trump para asegurar sus intereses? ¿Cree que la alianza de la OTAN peligra?

R.– En absoluto creo que la OTAN esté en peligro por Groenlandia. Quien más la pone en peligro son países que, como España, ni siquiera pagan lo que deben a la Alianza. Esos problemas sí pueden generar fricciones y grietas reales. Mucha gente está señalando los comentarios que hace Trump y los usa como excusa para enemistarse con Estados Unidos. Cualquier planificador militar real en la OTAN entiende la importancia estratégica de Groenlandia.

P.– Usted ha advertido de que la carrera global por el dominio de la IA también está contribuyendo a la desestabilización geopolítica. Dominar la IA, dijo, es dominar 'la bomba nuclear'. ¿Qué piensa de los peligros que supone?

R.– Cuando empezamos a usar los teléfonos móviles, en diez años todo el mundo tenía uno. Pero esto es diferente. Es como si a una sociedad que todavía usa el ábaco de pronto le pones un MacBook encima de la mesa. Pero nadie tiene instrucciones de cómo usarlo. Quien primero lo descifre, tendrá una ventaja mucho mayor sobre los demás. El problema es que en dos días vas a recibir un nuevo MacBook. Ya no es una progresión lineal, sino exponencial. No tenemos diez años para descifrar la IA. La capacidad de tomar decisiones complejas y de trabajar con grandes cantidades de datos rápidamente va a determinar qué país va a tener superioridad sobre otros. Si permitimos que los chinos lo hagan antes, nos controlarán de formas en las que ni siquiera hemos pensado aún.

P.– ¿Ha identificado peligros concretos para la seguridad nacional en los sistemas avanzados de IA en manos de estados hostiles?

R.– Los chinos. Cada vez que alguien usa cualquiera de sus sistemas de IA no hace sino alimentar sus bases de datos. Eso puede ser utilizado contra ti en cualquier momento. También tenemos informes de que la IA se ha utilizado para realizar hackeos cibernéticos en empresas estadounidenses. En el sector de la energía nuclear, el uso de la IA respecto a cómo gestionar misiles nucleares, determinar mejor las trayectorias de vuelo, los puntos de impacto y la cantidad de daño que pueden hacer; todas esas cosas, lo que tomaría días, meses o semanas en manos de personas, hoy se puede hacer de forma instantánea. Así que podrías estar en una guerra, estar luchando y hacer cambios significativos en sólo un momento.

P.– Elon Musk ha dicho que quiere que su infraestructura de IA esté integrada en los sistemas de seguridad nacional y de defensa de Estados Unidos. ¿Qué objetivos reales están detrás de ese movimiento? ¿Cómo puede la IA cambiar la guerra moderna?

R.– La IA se puede usar en la guerra moderna porque es capaz de tomar decisiones mucho más rápido que cualquier humano. Puedes usar la IA para estudiar un campo de batalla completo, buscar cosas que un ojo humano no sería capaz de captar, encontrar una contramedida con la que actuar. Hablamos desde sistemas de control de vuelo, trayectorias de misiles o morteros estándar hasta de drones autónomos, vehículos submarinos o barcos autónomos Todos se verán potenciados por el uso de la IA, y esa capacidad dará a los ejércitos una ventaja significativa. Sin embargo, yo no soy partidario de trabajar con un solo proveedor. Ahora mismo todo esto se está estudiando y definiendo. En los próximos meses o en el próximo año tendremos una mejor comprensión de qué roles reales puede desempeñar la IA.