Carmen 'La Sevillana', la yaya de la artista Blanca Paloma, cantando en la romería de El Altet.

Carmen 'La Sevillana', la yaya de la artista Blanca Paloma, cantando en la romería de El Altet. Cedida

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La historia tras Carmen 'La Sevillana', la yaya que inspira a Blanca Paloma hacia Eurovisión

La artista ilicitana se pasó su infancia escuchando cantar a su abuela tonadillas, flamenco y nanas. "Ella fue su inspiración: el flamenco le vino por su yaya".

11 febrero, 2023 03:13

A Carmen 'La Sevillana' le bullía el flamenco por la sangre. Carmen era puro arte cuando se arrancaba a cantar en su casa o en una celebración. Carmen se diseñaba vestidos de sevillana de alta costura. Carmen desbordaba simpatía con la gente y devoción por su Virgen de la Setefilla. Carmen preparaba un cocido que resucitaba a los muertos. Pero sobre todo, Carmen, era la yaya Carmen para su querida nieta Blanca Paloma. "Ella fue su inspiración", subraya con emoción Francisco Ramos Fernández, hijo de Carmen 'La Sevillana', y orgulloso padre de la cantante ilicitana Blanca Paloma, que representará a España en el próximo Festival de Eurovisión.

"Mi madre ha pasado mucho tiempo con mi hija cuando era chiquitita y le cantaba mucho", prosigue detallando Francisco, sobre la influencia artística que la yaya Carmen ha tenido en Blanca Paloma: la flamante ganadora del Benidorm Fest, con su poderoso tema flamenco Eaea, que cuenta una historia de amor que va más allá de la muerte, y cuya letra compuso bebiendo del espíritu de tonadillera que siempre derrochaba en vida Carmen Fernández. "Ella ha sido el alma de la familia".

La abuela de Blanca Paloma se ha hecho famosa desde que la propia artista explicó que el tema que interpretará en Liverpool esconde un guiño a su yaya Carmen: "De pequeña me cantaba una canción andaluza que se reía de la muerte. Y desde que ella murió, siento que la tengo aquí en mi corazón. Eaea es un homenaje a mis raíces, ensalza el legado del amor y el saber, transferido de generación en generación a través de la nana". A partir de esas declaraciones en TVE, el país entero supo de la yaya Carmen, pero antes ya era conocida por cada uno de los 6.072 vecinos de El Altet.

De hecho, fueron los propios alteanos los que hace seis décadas, bautizaron con cariño a la yaya de Blanca Paloma como Carmen 'La Sevillana', cuando se instaló en esta pedanía de Elche, de calles anchas y casas bajas, marcada por las dunas de sus playas y la presencia del aeropuerto. "Mi madre padecía asma, siempre tenía problemas, así que los médicos le aconsejaron que cambiase de clima y que se instalase en una zona del Mediterráneo", tal y como explica Francisco. "Como teníamos una tía en Alicante, mis padres arrancaron para acá, con sus cuatro hijos".

Por aquel entonces, Francisco solo tenía un año y medio cuando se recorrió, junto a su familia, los 569 kilómetros que separan la localidad sevillana de Lora del Río y El Altet. El matrimonio andaluz, más pronto que tarde, se hizo querer entre los alteanos: Mariano, era conductor de autobús, y Carmen, era más hábil cosiendo que un diseñador de Prêt-à-porter. "Mi padre era muy trabajador y mi madre cosía a máquina para toda la familia y para empresas a las que hacía babis".

Carmen, junto a su marido, Mariano, vestidos con ropa flamenca en una imagen cedida por su hijo, Francisco.

Carmen, junto a su marido, Mariano, vestidos con ropa flamenca en una imagen cedida por su hijo, Francisco.

Como suele ocurrir en todos los pueblos, ni los forasteros se libran de los apodos, y a Carmen le pusieron 'La Sevillana' por su origen andaluz. "Era tan abierta, alegre y colaboradora con la gente, que enseguida le cogieron mucho cariño". Valga como ejemplo de ello, su nombramiento como Primera Guapa Flamenca en las fiestas patronales de 1995. La Peña Taurina de El Altet la eligió no solo por su belleza, sino también por su personalidad dicharachera y por los trajes con volantes que ella misma se cosía. Los mismos que lucía cuando cantaba en el coro rociero que daba ambiente a la romería que cada año peregrina hasta la ermita de la Virgen del Rosario.

"Era una mujer creyente". Especialmente de la Virgen de la Setefilla, la patrona de la tierra que la vio nacer, Lora del Río, y de San Francisco de Asís, el patrón del pueblo que la acogió con los brazos abiertos: El Altet.

Aunque para devoción, la que Carmen sentía por sus nietos, algunos de los cuales tenía a tiro de piedra, ya que su domicilio en la avenida San Francisco se ubicaba a solo unos metros de la casa de Francisco y de su esposa, Mari Carmen, los cuales solían tirar de los abuelos para dejarle al cuidado de sus tres hijos. "Yo era bombero, tenía guardias de 24 horas, y a veces coincidían con el trabajo de administrativa de mi mujer, así que recurríamos al comodín de mis padres".

De manera que Carmen 'La Sevillana' fue trabando -a diario- una relación muy especial con su nieta Blanca Paloma, a base de juegos, carantoñas, canciones y buenos guisos, puesto que a la artista ilicitana le encantaba comer la conocida como "olla de la yaya": un cocido calentito, a base de caldo, fideos y carne para sopar, que tenía categoría de estrella Michelín. "Mi madre era una gran cocinera".

- ¿De qué modo ha influido la yaya Carmen en la personalidad artística de Blanca Paloma?

- Francisco Ramos Fernández: Mi madre cantaba flamenco, copla, tonadillas, canciones de folclore andaluz, villancicos navideños, nanas... Y todo eso, mi hija lo ha vivido mucho cuando estaba con ella desde niña. Mi madre le estuvo cantando durante toda la vida.

Blanca Paloma, interpretando su canción Eaea, durante el Benidorm Fest emitido por TVE.

Blanca Paloma, interpretando su canción Eaea, durante el Benidorm Fest emitido por TVE.

Daba igual si Carmen estaba atareada con la máquina de coser, cuidando de los nietos o entre los fogones, porque al final terminaba arrancándose de manera espontánea, como el cantaor flamenco que no puede resistirse a los acordes de una guitarra. Aunque los mejores 'conciertos' siempre se los reservaba a su familia: "Mi madre siempre cantaba en todas las celebraciones, bautizos, comuniones y reuniones de Navidad". 

Y si no lo hacía, el respetable se lo pedía por aclamación. "El alma de la fiesta era la yaya Carmen: era una mujer que tenía una alegría especial, distinta a la de sus once hermanos", insiste con nostalgia su hijo, Francisco, conocido en la zona por sus 35 años de innumerables servicios como bombero en los que alguna vez se jugó el pellejo.

- ¿Su madre tenía madera de cantante profesional?

- Sí. Ella cantaba muy bien. Jamás hizo ningún bolo ni se dedicó profesionalmente a cantar, solo lo hacía para la familia.

- ¿En qué otros aspectos se parece su hija a su yaya?

- Mi madre, aunque estuviese pachucha, le daba igual, ella salía a la calle, se arreglaba y derrochaba simpatía. Y mi hija ha sacado esa actitud de ella.

La salud dejó de acompañar a Carmen y en 2009 su sonrisa incombustible y su voz flamenca se apagaron para siempre. En aquel momento, Blanca Paloma tenía 19 años y ese adiós la marcó como adolescente. "Acusó su pérdida. Tenían una relación muy estrecha porque mi madre cuidaba de mis tres hijos, vivíamos muy cerca, y nos veíamos a diario".

Carmen 'La Sevillana', tocando las castañuelas, vestida de flamenca.

Carmen 'La Sevillana', tocando las castañuelas, vestida de flamenca.

Tan fuertes eran los lazos entre nieta y yaya que todavía en la actualidad, cada vez que la artista ilicitana se desplaza desde Madrid a El Altet para visitar a sus padres, siempre hace dos cosas nada más aterrizar en casa: "En cuanto llega, deja la maleta, nos besa, y lo primero que hace es irse a ver la playa, y lo segundo que hace, es ir al cementerio para visitar a su yaya Carmen". La artista Blanca Paloma no olvida todo el cariño que su abuela le brindaba, a diario, cada vez que le decía "mi niña", con el característico deje que solo puede imprimirle a esas dos palabras alguien que ha nacido en Sevilla.

- ¿Alguna vez cantaron juntas su madre y su hija?

- Cuando mi madre vivía, mi hija no cantaba, pero a raíz de su fallecimiento, al poco tiempo, ella me llamó desde Madrid. En ese momento, estaba formándose en escenografía y vestuario de obras de teatro, y me dijo: 'Papá, voy a ir a una academia a perfeccionar el flamenco y el baile'. Yo le dije que la apoyaría en todo lo que quisiera. A raíz de ahí, cuando faltó mi madre, ella se metió de lleno a aprender los palos del flamenco y las primeras veces que bajaba a visitarla al cementerio, mi hija le cantaba las canciones que su yaya le cantó cuando era una niña y la cuidaba.

Poco a poco se fue gestando el giro en la vida profesional de Blanca Paloma Ramos Baeza (Elche, 1989), aquella estudiante que nada más terminar Secundaria en el Instituto Misteri d'Elx se matriculó en Bellas Artes en la Universidad Miguel Hernández y se acabó convirtiendo en una especialista en escenografía y vestuario de representaciones teatrales, tras dar el salto del campus de Altea a los teatros de Barcelona y Madrid. Esas grandes dotes profesionales las puso de manifiesto durante la espectacular puesta en escena de Eaea en la finalísima del Benidorm Fest.

Francisco, devoto del Camino del Rocío, junto a su madre, Carmen.

Francisco, devoto del Camino del Rocío, junto a su madre, Carmen.

Aunque la soltura y el desparpajo sobre el escenario le vienen de niña, cuando se metía a jugar en "el cuarto de la música" que montó su padre, Francisco, al que su madre, la yaya Carmen, también le insufló por la vena su pasión flamenca y por el Camino del Rocío. "Cuando mi mujer y yo nos casamos, hicimos las habitaciones para los futuros niños y una habitación dedicada exclusivamente a la música porque a mí eso me apasionaba: ese cuarto tenía moqueta, unos sillones pufs grandes, una guitarra, micrófonos y equipos de música", tal y como recuerda para EL ESPAÑOL, sobre aquellos años que conserva intactos en la retina.

- ¿Qué hacía Blanca Paloma en esa habitación?

- Como yo era bombero, trabajaba turnos de 24 horas y libraba dos días, en mi tiempo libre siempre estaba con mis hijos en el cuarto de la música. Nuestro entretenimiento era poner sevillanas, ellos cogían el micrófono, cantaban, bailaban… Era nuestra habitación especial para música y juegos. Yo no lo hacía pensando en enseñarles a cantar, lo hacía porque me gustaba el flamenco por mi madre, pero todo el tiempo que pasaron allí: mis hijos mamaron la música.

En aquellos días de juego en el cuarto de la música que diseñó su padre, un devoto rociero de la Blanca Paloma, y en aquellas canciones que escuchaba a su yaya Carmen, posiblemente, se plantó la semilla artística que esta ilicitana hizo florecer en su brillante actuación en el Benidorm Fest que la catapultó a Liverpool. A lo largo del certamen, la cantante, de 33 años, no se despegó de un talismán: una camiseta con una foto de su amada yaya Carmen. Esa imagen es la misma que preside la portada de su single Eaea: una nana familiar que mezcla lo flamenco con lo electrónico.

"Mi hija quería tener un recuerdo con mi madre para que saliera con ella en el festival", tal y como explica Francisco, desvelando a EL ESPAÑOL el origen del talismán que mostró su hija en el concurso y que preside la exitosa portada de su single. "Estuvo buscando fotos para hacerle algo a la yaya y me pidió permiso para usar una imagen de mi madre en la romería de El Altet, en la que sale vestida de flamenca, con su mantoncillo rojo, y su abanico, mientras está cantando".

Blanca Paloma representará a España en Eurovisión con Eaea: una nana familiar que mezcla lo flamenco con lo electrónico.

El gesto que ha tenido Blanca Paloma trasciende de un simple tributo a un ser querido, ya que supone poner en valor el legado de los abuelos, en una sociedad que en demasiadas ocasiones, percibe a la tercera edad como un lastre, en vez de una fuente de sabiduría para entender mejor el futuro desde la experiencia del pasado.

"Ella fue su inspiración: el flamenco le vino por su yaya", insiste Francisco, mientras atiende por teléfono a este diario porque en casa andan desbordados entre peticiones de entrevistas y la organización de la expedición familiar que viajará en mayo a Eurovisión para apoyar a Blanca Paloma. "Cuando mi hija ganó en Benidorm, toda la familia pensó en mi madre y dijo lo mismo: 'Carmen no podrá estar en Liverpool, pero Blanca la va a pasear por todos los sitios'".

- ¿Cómo cree que habría reaccionado la yaya Carmen si llega a presenciar que su nieta es la seleccionada para representar a España en Eurovisión?

- Se habría muerto de alegría. Mi hija, de pequeñita, se vestía de sevillana, pero no cantaba porque era muy chica y en las romerías bailaba sin parar. Mi madre, como todas las abuelas, siempre la animaba y le decía: 'Blanca, tú tienes que cantar porque vales mucho y tienes mucho arte'.