Aitor y Alberto Prieto, propietarios de El de Alberto
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El restaurante familiar de A Coruña que triunfa con su bacalao y brilla con un Sol Repsol
El restaurante El de Alberto, ubicado en el número 1 de la calle Comandante Fontanes, trabaja tanto con carta como menú degustación
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Antes de ser restaurante, fue una herencia familiar. La de un abuelo que llevaba entre fogones desde 1984, la de un hijo que creció mirando cómo se trabajaba el producto sin atajos y la de un nieto que prácticamente nació en la cocina.
En el número 1 de la calle Comandante Fontanes, en A Coruña, esa herencia toma forma en El de Alberto, el proyecto que Alberto Prieto abrió en octubre de 2011 y que este año cumple quince años. A su lado está ahora su hijo, Aitor Prieto, incorporado hace tres años tras formarse en distintas cocinas de dentro y fuera de Galicia.
En estos quince años la propuesta ha ido afinándose. Hay más técnica, más presencia de verdura y un claro guiño a la cocina francesa en las salsas y en la presentación. "Siempre tuvimos un toque francés. Mi padre ya lo tenía en su momento, era adelantado a su tiempo. Nosotros seguimos esa línea, pero la hemos adaptado",destaca Alberto.
Esa evolución convive con platos que son casi intocables. El ejemplo más claro es el bacalao a la muselina de ajo, con concassé de tomate, pasas, piñones y crema de coliflor. "El bacalao es una receta de mi padre y por respeto no lo quitaría de la carta. Es un plato que gusta muchísimo. Hay gente que viene exclusivamente a comerlo", afirma Alberto con orgullo.
Producto del día y cocina al momento
El restaurante trabaja tanto carta como menú degustación. En carta aparecen entrantes como las croquetas de verdadero jamón ibérico; la alcachofa frita con jugo de conejo y trufa negra; o el risotto de remolacha en texturas con queso azul. En pescados, además del bacalao, destacan la merluza a la gallega o la corvina con pilpil de amontillado.
Entre las carnes, rabo de toro guisado, secreto ibérico o solomillo de vaca vieja con foie. Y en los postres, propuestas como la torrija caramelizada de brioche con helado de cítricos o la semiesfera de fruta de la pasión y chocolate negro.
La verdura, de hecho, se ha convertido en uno de los ejes del proyecto. "Hace años en Galicia se consumía mucha menos. Ahora vendemos muchísima. Las alcachofas, por ejemplo, son de lo que más sale", añade.
Un reconocimiento que no cambia la esencia
El reciente reconocimiento de la Guía Repsol llegó sin esperarlo. Ambos coinciden en que el galardón no supone un cambio de rumbo. "Nuestra cocina tiene que seguir siendo honesta. Si no seguimos trabajando bien, el reconocimiento no sirve de nada", añade Aitor.
Para Alberto el verdadero termómetro es otro: "El mejor premio es que el restaurante esté lleno y que la gente se vaya contenta. Eso lo llevamos escuchando muchos años".