Cruz y Guillermo, los hermanos al frente de Asteria Beach
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El restaurante bajo una cetárea en Caión, a un paso de A Coruña, con tapas, mariscos y un atardecer espectacular
Con marisco fresco, una tortilla legendaria y tapas para compartir, Asteria Beach (Caión) combina producto, cocina casera y atardeceres únicos frente al mar
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A los hermanos Iglesias, Cruz y Guillermo, la vida les puso en una encrucijada. Su restaurante, tras 25 años abierto, iba viento en popa. En él, además de ellos trabajaba su madre, echando una mano a Cruz en la cocina, los clientes llegaban de lejos para probar sus tapas y su famosa tortilla, acababan de celebrar una fiesta de aniversario por todo lo alto para celebrar las bodas de plata de su negocio… pero de la noche a la mañana, el dueño del local donde estuvieron más de dos décadas decidió no renovarles el contrato y el proyecto de la familia se empezó a tambalear.
Tras muchas vueltas y más de un dolor de cabeza, se abrió una puerta que no solo mantenía la esencia del restaurante, sino que permitía dar un salto de calidad que no habían previsto. A escasos 70 metros de su ubicación original, una cetárea propiedad de los padrinos de los hijos de Guillermo no pasaba por su mejor momento. Fue entonces cuando se reunieron y resolvieron unirse. Cetárea y Asteria Beach, un binomio que parecía destinado el uno al otro. La cetaria abastecería de marisco fresco al restaurante y el restaurante dinamizaría la cetárea. Un plan perfecto. Afortunadamente, como en las buenas películas, la historia tuvo un final feliz.
“Aquí more o sol, aquí empieza Asteria”
En Astería Beach, la carta es pequeña, cuidada y está pensada para compartir, con una selección de tapas, ensaladas y arroces, además de unos riquísimos postres caseros. Hay varios platos que hay que probar, como la famosa tortilla de patatas que ya presentábamos unas líneas más atrás, una tortilla que sigue haciendo desde hace 25 años Mari Carmen, la madre de Cruz y Guillermo, con patatas de Coristanco, jugosa… muy rica. “Una tortilla y una caña: fundamental” nos cuenta Cruz, que cogió las riendas de la cocina de Asteria Beach después de probar otras disciplinas como fotografía o publicidad. “Siempre se me dio bien la cocina, empecé un curso de repostería… al final me gustó y me quedé”.
Cruz tiene mano y, además, cuenta con el producto de la cetaria, marisco que literalmente llega vivo a las cocinas del restaurante y con el que la cocinera elabora los platos. Un claro ejemplo es el salpicón de marisco, hecho con buey de mar y sin miramientos, con trozos de buey entre la salsa o los fuera de carta, siempre con producto fresco de temporada, que puede ser desde nécora hasta erizo o cigalas. Lo que el mar traiga.
El salpicón de buey de mar
Pero hay más: muy recomendables las croquetas de boletus, con una cobertura crujiente, delicadas y cremosas en su interior, la ensaladilla rusa (toda casera, mayonesa incluida) o el raso de cerdo.
En el apartado dulce, como anticipábamos antes, Cruz tiene sorpresas reservadas. La tarta de la abuela, con una textura singular y muy sabrosa es uno de los postres estrella, pero no dudéis en preguntar, ya que suelen tener otros recomendados. Y helados artesanales, registrados bajo su propia marca, de nata, chocolate o mandarina.
El fin de fiesta perfecto de Asteria Beach se da al atardecer, con una de las puestas de sol más espectaculares de la zona, que queda reflejada en los neones que sirven de decoración en el local: “Aquí more o sol, aquí empieza Asteria”.
Un restaurante para tener muy localizado, perfecto para relajarse y disfrutar de unas extraordinarias vistas y una cocina perfecta para compartir con amigos o familia.