Una vivienda tutelada del programa Mentor de Igaxes.
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El paso de independizarse en viviendas tuteladas de Galicia: "Te escuchan, y eso es importante"
Nacho vive con su pareja y trabaja en el sector de la hostelería mientras se forma en guion, persiguiendo su sueño de trabajar en el sector audiovisual. Lo hace tras haber pasado por el programa Mentor de Igaxes, en el que aprendió a organizar las tareas de casa y a gestionar su dinero, entre otros aspectos, y del que sacó una importante conclusión: "Tienes sitio en la sociedad y eres parte de ella"
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Independizarse y aprender a vivir de forma autónoma antes de lo que lo hacen la gran mayoría de los jóvenes. Esta es la realidad que le tocó vivir a Nacho (22 años), que se formó y encontró trabajo de la mano de Igaxes, una entidad con sede en Santiago de Compostela que acompaña a cientos de personas cada año hacia la emancipación.
Nacho llegó a Igaxes en 2020 y, tras tres años, dejó el programa Mentor con trabajo y formación en hostelería y comercio. Actualmente, vive con su pareja y sigue empleado en el sector hostelero mientras estudia guion, construyendo el futuro con el que sueña: le gustaría trabajar en pequeñas empresas del audiovisual con proyectos tan ilusionantes como el que él construyó para sí mismo con la entidad.
Un periodo que le ayudó a crecer como persona y como profesional no exento de desafíos que el joven afrontó con fuerza de voluntad y ganas de aprender. Lo hizo, además, acompañado por los trabajadores de la asociación, que siguen muy de cerca los pasos que dan las personas que forman parte de su red.
El programa
"Mentor es un programa de inserción sociolaboral que pertenece al servicio de protección de menores. La finalidad es el acompañamiento progresivo de cara a construir el proyecto de emancipación de los chicos y chicas que forman parte de Mentor", explica la coordinadora del programa, Alba Lorenzo, que señala que los jóvenes que forman parte de él tienen desde 16 años.
Igaxes cuenta con una red de oficinas en Santiago de Compostela, A Coruña, Ferrol, Lugo, Ourense, Vigo, O Barco de Valdeorras, Chantada y Monforte y, por otro lado, con viviendas distribuidas en varias ciudades en las que los jóvenes desarrollan su proyecto de vida personal encaminado hacia la independencia, siempre acompañados por educadores sociales.
"Los acompañamos en todos los procesos: formación, empleo, vida autónoma, trámites, gestión emocional, gestión económica... Los chavales de Mentor se emancipan de media a los 19 años, 10 antes que la media de los españoles, que es de 29", explica Lorenzo, que señala que los jóvenes salen de Mentor preparados para desenvolverse en el día a día y hacer frente a los retos que tienen por delante.
"Todo proyecto se inicia de manera individual. A lo mejor, con 17 años tienes una expectativa o unos intereses que después hay que ir conformando, porque antes o después vas a tener que vivir por tu cuenta. Necesitamos que sean capaces de tener ahorros el día de mañana, apoyamos el proceso y diseñamos con cada uno su proyecto de inserción sociolaboral"
Alba Lorenzo, coordinadora del programa Mentor
Los integrantes del programa, sin embargo, no siempre viven en una de las viviendas de la entidad: algunos comparten piso por su parte, residen con la familia o están en centros de menores. Igaxes, en todo caso, hace con ellos un itinerario: "Nos sentamos con ellos y exploramos qué les gusta y qué realidad les llevaría a eso, porque a ti puede gustarte ser astronauta, pero a lo mejor no es ahora, sino en otra etapa".
"Todo proyecto se inicia de manera individual. A lo mejor, con 17 años tienes una expectativa o unos intereses que después hay que ir conformando, porque antes o después vas a tener que vivir por tu cuenta. Necesitamos que sean capaces de tener ahorros el día de mañana, apoyamos el proceso y diseñamos con cada uno su proyecto de inserción sociolaboral", añade Alba Lorenzo.
Igaxes trabajó en 2025 con 653 jóvenes, de los que 79 pasaron por una vivienda Mentor. El 80% de ellos consiguieron mejorar su formación y 250 firmaron un contrato de trabajo. Cifras que muestran la importante labor de la entidad, que acompaña a cientos de personas cada año en este camino en búsqueda de oportunidades.
La importancia de sentirse escuchado
"Llegué después de un determinado contexto familiar y necesitaba cierto apoyo. Empecé a estudiar hostelería y al mismo tiempo recibía ayuda sobre cómo sería llevar una vida autónoma al salir. En el piso vivíamos ocho personas y nos organizábamos con un plan de tareas, es una forma de explorar y adaptarse a la convivencia, sea con un compañero, con una pareja, con los padres...", relata Nacho.
Alba Lorenzo concreta que estos pisos funcionan como una especie de "ensayo" para lo que viene después: los jóvenes aprenden a gestionar el dinero, a hacer la colada, a organizar las comidas si tienen que preparar táper para el día siguiente... Una forma de prepararse para el salto que supone para cualquier persona comenzar a vivir por su cuenta.
Jóvenes del programa Mentor reparten la comida.
"Hay personas a las que les cuesta más una cosa, y a otras otra. En mi caso, me costó adaptarme al ritmo autónomo y a no ver las cosas como otros compañeros, llegas como un adolescente y no es fácil. Pero te vas acostumbrando, obteniendo herramientas sobre cómo funciona la convivencia. Por ejemplo, si le toca limpiar el salón a una persona y ese día no puede o no está motivada, alguien debería ayudarle", indica Nacho.
El joven también reconoce que no fue sencillo todo lo que acarrea el tema laboral, ante lo que agradece el constante apoyo de las educadoras. "Te escuchan, y eso es muy importante; los sitios en los que no te escuchan es horrible. Si llegaba un día desmotivado del trabajo, me arropaban. Es un gesto muy humano", explica Nacho.
El acompañamiento, más allá de centrarse en la convivencia, también se centra en ayudar a los jóvenes a seguir el itinerario marcado de cara a su inserción laboral. Así, les enseñan a hacer una búsqueda activa de empleo o a elaborar los CV, entre otros pasos importantes para que puedan encontrar trabajo. Algo ya de por sí difícil lo fue más en el caso de Nacho, que estudiaba y trabajaba al mismo tiempo.
"Cuando estudiaba, estuve haciendo las prácticas y tenía que compatibilizar todo. El programa Mentor me ayudó a gestionarme: si tengo que entrar a las ocho a trabajar, me tengo que hacer la comida antes", señala Nacho, ante lo que Alba añade: "Una vida normal pero precipitadamente".
Igaxes acompaña de esta forma a los jóvenes para que tomen las decisiones importantes de su vida o proyecto personal: qué van a hacer, cuándo y cómo, pero siempre de una forma realista y de la mano de las educadoras. "Acompañamos y orientamos, dejamos que si se va a equivocar sea en ese contexto, que si se van a pegar el bofetón, sea ahora".
La vida después de Mentor
Nacho todavía seguía en el programa Mentor cuando encontró un piso en el que se sentía cómodo, dando un salto hacia su independencia. "Es difícil e impresiona, porque pasas de un lugar enfocado a la emancipación a tu propia casa. Tienes nervios, es algo que le pasa a todo el mundo, pero pensé que había hecho todo lo posible para avanzar", explica el joven.
Alba Lorenzo señala que lo ideal es que cuando los chicos salen de la vivienda sigan en Mentor puedan seguir teniendo una persona de referencia a la que recurrir si necesitan, por ejemplo, que alguien les ayude a calcular los gastos o qué hacer en caso de estar enfermos y necesitar una baja médica. Y cuando salen del programa, el vínculo continúa muchas veces ahí.
"Porque un expediente se cierre, los chavales siguen viviendo y nosotros seguimos siendo una persona de referencia. Antes de ser coordinadora fui muchos años educadora en vivienda tutelada y luego técnica en oficina y tengo contacto con chavales con los que estuve en pisos hace 12 años", destaca la trabajadora de Igaxes sobre la relación que se crea a lo largo del proceso.
"Mi futuro lo visualizo muy claro, pero que pase ya es otra cosa. Quiero trabajar en filmes pequeños aquí en España. Me enfoco sobre todo en empresas pequeñas, porque son las que más chispa me tienen, da igual que sea televisión o cine. No quiero ir a una superproducción"
Nacho, joven que estuvo en el programa Mentor de Igaxes
Nacho señala que uno de los aspectos en los que más dificultades encontró fue en mantener la rutina de las tareas de casa, que "cuando uno sale hace como quiere", aunque reconoce que aplica todo lo aprendido en la vivienda tutelada en su día a día. "Algo que le puede costar a todo el mundo es la gestión económica, que vas aprendiendo a medida que pasan los años", añade el joven.
Este santiagués nunca tuvo problemas para encontrar trabajo y actualmente lo compagina con sus estudios de guion, que comenzó este 2026. "Mi futuro lo visualizo muy claro, pero que pase ya es otra cosa. Quiero trabajar en filmes pequeños aquí en España. Me enfoco sobre todo en empresas pequeñas, porque son las que más chispa me tienen, da igual que sea televisión o cine. No quiero ir a una superproducción", relata.
El curso de guion en el que está inmerso Nacho es online, lo que le permite organizar mejor el tiempo para estudiar y afrontar los exámenes.
Jóvenes del programa Mentor en Vigo pintan un mural.
Más allá de los aspectos prácticos, el programa Mentor permite a los jóvenes relacionarse entre ellos y crear fuertes vínculos que superan cualquier roce normal en una convivencia. "Tengo contacto con gente que fueron mis compañeros, somos amigos", explica Nacho.
A este respecto, Alba Lorenzo añade que "nadie les pide que sean amigos", sino que fomenten un clima agradable en casa. Hacer tantos planes juntos y compartir mucho tiempo en un mismo espacio favorece, sin embargo, que las relaciones se estrechen cuando existe una afinidad, al igual que en cualquier otro entorno.
"Es una experiencia y una vida normal", concluye Nacho, que añade: "Los educadores se adaptan, aunque hay unas normas. Son como dos líneas que recorren el mismo camino, es algo muy bonito".
¿Y que les diría a los jóvenes que están en Mentor? "Lo primero es que en el programa hay mucho respeto entre los chavales y las educadoras. Lo segundo es que no tengan miedo a caerse, da igual lo que hayas pasado porque tienes sitio en la sociedad y eres parte de ella. Y confía en ti, trabaja en tu proyecto con respeto y verdad".
Unas palabras que secunda al 100% Alba Lorenzo: "La clave es ser parte de su proyecto, de la sociedad, y que las dificultades que puedan tener sean siempre las mismas que las de cualquier chico o chica de su edad. Buscamos que tengan las mismas oportunidades y los mismos derechos".