Andrea González Rodríguez y Teresa Rodríguez, responsables de Mamá Teresa.

Andrea González Rodríguez y Teresa Rodríguez, responsables de Mamá Teresa. Cedida

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Mamá Teresa, el proyecto madre-hija que endulza Galicia: "Hay que remar en la misma dirección"

Teresa Rodríguez (madre) y Andrea González (hija) crearon en 2014 esta marca en Ribadiso, Arzúa, desde donde elaboran salchichón de chocolate, rocas, pasta de harina de maíz y naranja o su Tarta de Arzúa con queixo, una receta propia que siempre sorprende

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Un proyecto familiar cocinado a fuego lento. Así definen Teresa Rodríguez y Andrea González Rodríguez, madre e hija, Mamá Teresa: dulces artesanales en los que mezclan innovación gastronómica y tradición desde su obrador en Ribadiso, en el municipio coruñés de Arzúa.

Mamá Teresa nace del deseo de la progenitora de homenajear la cocina de toda la vida sin renunciar a la innovación pero evitando procesos industrializados, dándole a cada producto el cariño que necesita. El proyecto comenzó su andanza en 2014 "de xeito moi caseiro" y en 2022 entró en una segunda etapa en la que se profesionaliza más la actividad, cambiando la imagen y sacando nuevos dulces.

Un largo camino que ambas han compaginado con sus profesiones: Teresa es cocinera e hizo Repostería, mientras que Andrea es musicóloga y profesora. El proyecto ha ido en aumento y en los últimos tres años creció de forma exponencial, ocupando cada vez más tiempo en la vida de esta familia volcada en los dulces artesanales.

Innovación y tradición

Mamá Teresa apuesta por ingredientes de máxima calidad que compran a proveedores de su entorno. Una relación de confianza entre Andrea y Teresa y sus proveedores que se siente en cada bocado de sus productos, algo que solo la cercanía y el trato constante pueden lograr.

"Os nosos doces atenden a un principio de unir tradición e, nesa tradición, meter innovación. Os nosos produtos forman unha identidade moi potente. Por exemplo, en Nadal facemos un turrón que é un produto estacionario pero queda na memoria de quen o consume e pídennolo recurrentemente", explica Andrea González.

"Os nosos doces atenden a un principio de unir tradición e, nesa tradición, meter innovación"

Andrea González, de Mamá Teresa

El buque insignia de la marca es el salchichón de chocolate, una sencilla receta a base de nata, galletas y chocolate que tiene una gran demanda entre sus clientes. A estos artículos se unen las rocas, para las que Mamá Teresa usa el cacao de mejor calidad que encuentra en el mercado y tosta sus propias almendras.

Uno de los productos más innovadores con los que cuenta son las pastas de harina de maíz y naranja. "A fariña de millo adóitase usar en salado, pero nós incorporámola ao doce aunando ambas cousas", explica una de las mitades de este proyecto certificado en Artesanía Alimentaria, que garantiza la calidad de sus productos.

La Tarta de Arzúacon queixo, por último, es una propuesta propia que reinventa la tradicional de Santiago con sorpresas para aquellos que la prueban, que siempre buscan repetir. "É 100% améndoa cunha crema de queixo. É unha receita propia que nace coma unha homenaxe ao lugar ao que pertencemos, unha zona coñecida polo queixo e o Camiño de Santiago", señala Andrea.

La Tarta de Arzúa con queixo de Mamá Teresa.

La Tarta de Arzúa con queixo de Mamá Teresa. Cedida

Más allá de los dulces que elaboran para la venta directa, las responsables de Mamá Teresa también los hacen para incluir en cestas gourmet, elevando el prestigio de la marca arzuana. Y es que la Navidad es una de las épocas más fuertes para esta madre y su hija, que trabajan de forma más intensa durante los tres últimos meses del año.

La venta directa de los dulces de la firma se realiza por un lado a través de la web, en menor medida, y en ferias y pequeñas tiendas especializadas en las que se cuida el producto, de forma que los clientes habituales y aquellos que nunca han probado Mamá Teresa puedan acercarse a ellos de la mano de quien mejor los conoce.

Emprender

Andrea González y Teresa Rodríguez emprendieron hace más de 10 años este proyecto en el que han volcado mucho tiempo y ganas. "O rural é o que nos sustenta, é onde vivimos e non entendemos outro xeito de emprendemento", explica la joven, que añade que aprovecharon un terreno familiar para instalar Mamá Teresa: "Convertiuse nunha casa con identidade, porque o noso obrador é de madeira. A ubicación tamén define a alma do proxecto".

Comenzar de cero una iniciativa como esta en una aldea, sin embargo, tiene sus riesgos, sobre todo en cuanto a las infraestructuras y al éxodo hacia zonas más pobladas. González, no obstante, señala que lo que más dificultades suma a su proyecto no es el hecho de estar en una zona rural, sino la actividad empresarial en sí misma.

¿Y cómo es trabajar con tu madre? "Non che vou contar mentira: hai que ter vontade de querer remar na mesma dirección. Os roles de nai e filla veñen xa implícitos, porque é a persoa que te criou, que che puxo as normas e que te educou. E está tamén o tema xeracional", señala Andrea González.

Los choques son normales en cualquier contexto, y más cuando se suma familia y negocio, pero el proyecto compartido entre esta madre y su hija tiene muchas más ventajas que inconvenientes. "Hai unha relación de confianza para decidir algo importante, traballosa pero non complicada", resume la joven.

Lote de productos de Mamá Teresa.

Lote de productos de Mamá Teresa. Cedida

Teresa Rodríguez es una persona "súper inquieta e creativa" que siempre está pensando en qué meter en el horno. Las pruebas para incorporar nuevos productos a Mamá Teresa no cesan, aunque realizan varias pruebas antes de apostar por un producto que tiene que estar rico para conquistar el paladar de sus clientes y dar ganancia.

"O futuro pasa por manter a mesma liña de traballo e ir incorporando novas experiencias. Non partimos dunha presión grande ao non ser a nosa principal actividade, iso dá certa perspectiva á hora de poder darlles un pouco máis de pouso ás ideas", señala González, encargada sobre todo de la parte de redes y web, mientras que su madre es la que hace la repostería con ayuda de una tercera persona.