Interior de la ferretería 4 Caminos en A Coruña, ahora vacía, antes del cierre.

Interior de la ferretería 4 Caminos en A Coruña, ahora vacía, antes del cierre. Quincemil

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Los comercios de barrio que cierran en A Coruña y el destino de la mercancía que no venden

El pequeño comercio pierde ferreterías y mercerías por falta de relevo o por la competencia de las grandes cadenas y marcas. Los restos de artículos y prendas que no liquidan acaban en mercadillos, en otros negocios similares, en plataformas de segunda mano o se donan

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El comercio de siempre, el de barrio y proximidad, tiene clásicos negocios que perduran en las calles de A Coruña, supervivientes frente a la colonización de las grandes cadenas o la oferta a mayor escala de las superficies comerciales. Unos resisten mejor que otros, adaptándose o modernizándose, pero de forma inevitable pierden referentes. Ocurre con las ferreterías y las mercerías y lencerías.

La falta de relevo generacional cuando llega la edad de la jubilación y la pérdida de clientela con la consiguiente dificultad para subsistir económicamente tras mucho tiempo de actividad están detrás de los cierres que en los últimos años se han producido en ferreterías como 4 Caminos, Alicante, Hércules o Tui, alguna hace pocos meses.

Las lencerías, otro negocio que en la ciudad tiene comerciantes veteranos, han tenido más resistencia. Hace seis años cerró la céntrica Elvira, abierta en 1954, y están a punto de hacerlo Mei y el almacén Pascual Mayo Molina en Cuatro Caminos y Os Mallos.

"Cualquier ferretería da para que un matrimonio viva bien, pero necesita mucho tiempo de dedicación porque es un negocio que tiene de todo, muchos artículos, y hay que atenderlo bien", explicaba Manuel Mosquera, dueño de 4 Caminos, pocos días antes de su jubilación en diciembre pasado. Su local, en el que empezó a trabajar en 1978 y llevaba años abierto, está ahora vacío.

En Mayo Molina y Mei, su dueña admite que "bajan las cuentas y la gente joven ni nos mira". "No llegamos a competir en precios por mucho que me lance al comercio online. No quiero endeudarme, sino liquidar bien y cerrar". Las semanas de liquidación, con oleadas de clientes, han ido vaciando las estanterías de los almacenes, pero aún quedarán artículos sin vender.

Venta ambulante, otros negocios

Unos y otros negocios, ferreterías y mercerías-lencerías, comercializan mucha mercancía. Tanto volumen, que es difícil deshacerse de todos los artículos cuando ya no se van a vender por el fin de la actividad.

Interesados particulares, otros negocios similares, vendedores ambulantes e incluso donaciones son las vías por las que se intenta dar salida a lo que no se consigue vender una vez que la verja baja para siempre.

La liquidación en tienda, con distintos descuentos, es el recurso principal en cuanto se da a conocer que el negocio va a cerrar. En 4 Caminos, por ejemplo, se ofertó mucho menaje a menor precio. "Vendimos casi todo porque son cosas que se necesitan en casa: sartenes, cubiertos, envases, herramientas...".

Escaparate de una ferretería antigua de A Coruña.

Escaparate de una ferretería antigua de A Coruña. Quincemil

El resto, ya con el negocio cerrado, va a parar casi todo a mercadillos, donde los vendedores ambulantes se quedan con “lo más aprovechable”. La mercancía se vende por lotes grandes y generalmente con precio cerrado, que se negocia "bastante" entre el ferretero y el feriante.

El otro porcentaje de artículos, menor, acaba en manos de particulares interesados en determinadas piezas, incluso en las estanterías o el mobiliario del negocio.

Justo al lado de la ferretería 4 Caminos, la liquidación se acerca a su final en Mei, donde en las últimas semanas se ha vendido muchísima ropa interior a precios más baratos. Lo mismo ha ocurrido en el cercano almacén Mayo Molina, de la misma propiedad.

También los vendedores ambulantes contactan con estos negocios cuando saben que van a cerrar y se ofrecen a negociar la compra de los restos de stock. Si hay acuerdo, la ropa empaquetada acaba en los mercadillos.

Restos de una mercería que se anuncian para compraventa en la plataforma Wallapop.

Restos de una mercería que se anuncian para compraventa en la plataforma Wallapop.

En este sector, unos negocios se interesan por el stock de otros cuando se produce un cierre y solicitan adquirir parte de la mercancía tras llegar a un acuerdo con el propietario.

Donaciones, Wallapop

Otro destino son las entidades benéficas que aceptan ropa donada por los establecimientos. Cáritas Diocesiana de Santiago, por ejemplo, canaliza las entregas desinteresadas a través de sus tiendas de Arroupa, donde las prendas se venden a precios reducidos y pueden, así, encontrar usuario.

Y en plataformas de compraventa de productos de segunda mano, como Milanuncios o Wallapop, se pueden leer entradas, con fotografías y precios fijados, en las que se compra o vende stock o liquidaciones de lencería y accesorios de mercería.