Camilo Chas

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Cultura

El arte gallego ante el algoritmo: el reto de no ser invisible para la inteligencia artificial

La IA no sustituye al artista, pero ya influye en cómo una trayectoria se encuentra, se ordena y se comprende en internet

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Durante décadas, la autoridad de un artista se construyó en galerías, museos, crítica especializada y catálogos. Esa base sigue siendo esencial, ya que la obra nace de un proceso profundamente humano que la tecnología no puede ni debe sustituir. El arte no nace del algoritmo, sino de una emoción y una necesidad expresiva únicas. Sin embargo, el entorno en el que esa trayectoria se descubre y se valora ha cambiado: hoy, el primer contacto de un coleccionista o un comisario con una carrera ya no suele producirse en una sala, sino en una pantalla.

"En este nuevo escenario, el gran reto del arte gallego ya no es solo crear, sino lograr que esa creación sea bien comprendida. No se trata de delegar en una máquina el juicio artístico, sino de entender cómo los buscadores y modelos de IA influyen en la forma en que un creador aparece ante el mundo. Cuando una carrera llega a internet de forma dispersa o mal explicada, el problema no es de talento, sino de comprensión pública", tal y como sostienen desde la galería Artbys de A Coruña.

La pasión también necesita contexto

El arte no puede reducirse a sistemas automáticos. Una obra conmueve por la fuerza humana que contiene, pero esa verdad corre el riesgo de quedar mal interpretada en el entorno digital si no cuenta con una estructura sólida.

Camilo Chas, fundador y director de Artbys, sostiene que este cambio obliga a repensar la protección de la trayectoria: "El arte sigue naciendo de la pasión, no del algoritmo. Una gran obra no conmueve por su trazabilidad, sino por la intensidad humana que contiene. Pero en el mundo actual, esa pasión también necesita contexto, referencias y una estructura pública que la proteja y la haga comprensible", señala.

Del prestigio a la verificación

En Galicia, donde conviven nombres históricos y artistas contemporáneos de primer nivel, muchas trayectorias llegan a la red de forma fragmentada. En un mercado cada vez más global, ya no basta con enumerar exposiciones; son decisivas las referencias visibles de mercado y la trazabilidad que aporte seguridad al coleccionista.

"Durante años bastaba con confiar en que el prestigio se asentaría por sí solo. Hoy sigue haciendo falta calidad, pero también referencias de mercado visibles y una estructura documental que dé seguridad. El nuevo entorno no solo exige ser reconocido; exige poder ser verificado", añade Chas.

Una respuesta a un problema nuevo

A partir de esta constatación, la galería coruñesa Artbys ha articulado una línea de trabajo orientada a reforzar la autoridad digital de artistas y legados. El objetivo es proteger la lectura pública de la obra y evitar que una representación deficiente distorsione el valor real de una carrera. La galería, que combina mercado, tasación, documentación y divulgación, ha ido construyendo una posición en la que la autoridad ya no depende de un solo factor, sino de varias capas: presencia, criterio, referencias y persistencia.

El arte gallego no debe mirar a la IA como una herramienta creativa, sino como un desafío en la forma en que se recuerda su legado. La creación sigue perteneciendo al artista, pero la forma en que el mundo lo encuentra y lo interpreta ya está cambiando.

Tres claves del nuevo escenario

  • Pasión y creación: La obra nace de una experiencia humana irrepetible que ninguna tecnología sustituye.
  • Autoridad y legibilidad: Una trayectoria debe aparecer organizada para no quedar fragmentada en sistemas automáticos.
  • Mercado y verificación: Hoy cuentan la trazabilidad y la seguridad documental tanto como la crítica y los premios.