La nueva fachada lateral de la estación de tren de A Coruña abre un debate

La nueva fachada lateral de la estación de tren de A Coruña abre un debate Quincemil

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La nueva fachada de la estación de tren de A Coruña genera polémica y abre el debate entre "lo útil y lo bello"

Profesionales de la arquitectura evitan descalificar el aspecto del edificio y reflexionan sobre el choque entre la funcionalidad y la estética

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Las obras de la nueva estación intermodal de A Coruña, con un presupuesto total de 86,7 millones de euros, encaran su fase final. Está previsto que los trabajos concluyan a finales de este año para que la infraestructura no tarde en estar en funcionamiento. Pero la imagen que ya presenta la fachada lateral de la estación ferroviaria ha suscitado polémica y debate.

La retirada de los andamios de esta fachada, que mira a la avenida de A Sardiñeira, ha generado comentarios y críticas entre profesionales y vecinos de A Coruña por el aspecto que muestra. Las piezas modulares de color gris, dispuestas en horizontal de izquierda a derecha, se alejan notablemente de la imagen clásica e histórica del frente del edificio, caracterizado por sus bloques de piedra marrón.

Arquitectos consultados por Quincemil ofrecen sus impresiones sobre la elección de este diseño. Su juicio, lejos de fomentar el contraste o el enfrentamiento, genera un debate entre la funcionalidad de una infraestructura y su aspecto estético.

"Ocho décadas después de la construcción de la estación, seguimos planteando una oposición dialéctica entre lo útil y lo bello, entre la técnica y el arte, entre lo que necesitaríamos y lo que disfrutaríamos. Como si fuera imposible conciliarlos", reflexiona el exdirector de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña (Etsac), Fernando Agrasar.

"Los debates públicos sobre cuestiones de gusto prenden como el fuego en un bosque seco y, del mismo modo, tienen un gran poder destructivo"

Fernando Agrasar, arquitecto y exdirector de la Escuela de Arquitectura de A Coruña

El concejal de Urbanismo de A Coruña, el también arquitecto Fran Díaz Gallego, criticó el pasado sábado en sus redes sociales el resultado de la fachada lateral. "Es terrorífica… Qué ocasión perdida para mejorar ese lateral que ya estaba destrozado por el edificio donde estuvo Camelot Park", escribió.

El Ayuntamiento no ejecuta la remodelación de la estación de tren, sino el Ministerio de Transportes a través de Adif. La Xunta de Galicia ultima las obras interiores de la terminal de autobuses y el Concello se centra en el entorno exterior para garantizar accesos más fluidos y preparados para el aumento de tráfico.

Fachada de la estación

Fachada de la estación Quincemil

Estética, patrimonio, función, identidad

La presidenta de la delegación coruñesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG), Ruth Varela, juzga "obvio" que la calidad arquitectónica que revela la fachada de la estación ferroviaria "no es la que cabía esperar". "¿Qué es lo que falló para que objetivos básicos, irrenunciables para una ciudad, como la calidad arquitectónica de una infraestructura pública de este tipo, no se cumplan?", se pregunta.

Varela, que defiende la necesidad de garantizar que "el edificio mantenga su valor patrimonial", se cuestiona también cuál ha sido la "diferencia con el proyecto inicial", al tiempo que demanda conocer "qué tipo de intermodalidad" va a existir en la nueva infraestructura en A Coruña.

"¿Va a haber mejores horarios, frecuencias, coordinación, adaptación a la demanda real de movilidad de los vecinos de A Coruña y de su área metropolitana? No tenemos información de nada de esto, más allá de que estarán juntas la estación de tren y la de autobuses, algo que evidentemente ayuda, pero que es una de las muchas problemáticas a resolver", expone Varela.

Uno de sus antecesores en el cargo del COAG, Carlos Pita, es cauteloso a la hora de formular juicios. "Suele pasar que las obras durante su ejecución pasan por distintas fases, alguna de las cuales suele parecer horrorosa. Hay que ver el proyecto con calma, ver lo realizado y ver qué es lo que falta por hacer", matiza.

"La estética no es solo imagen, es función, memoria y opinión basada en las emociones y el criterio cultural"

Nuria Prieto, doctora en Arquitectura

Agrasar, con un enfoque histórico, recuerda que el ingeniero autor de la estación entre 1935 y 1943 (Antonio Gascue Echevarría) "nos legó un interesante edificio, valioso e icónico, pero de escasa relevancia técnica y funcional". Las posteriores transformaciones, opina, "han centrado esfuerzos e intenciones en resolver las complejas solicitaciones de uso y nuevos retos técnicos, con una estación intermodal y los servicios de alta velocidad".

"Los debates públicos sobre cuestiones de gusto prenden como el fuego en un bosque seco y, del mismo modo, tienen un gran poder destructivo", alerta el exdirector de la Etsac.

La doctora en Arquitectura Nuria Prieto expresa un juicio en el que pone sobre la mesa la convivencia entre cultura y uso: "La estética no es solo imagen, es función, memoria y opinión basada en las emociones y el criterio cultural".

"En la actualidad, la ausencia de identidad es criticada profundamente, quizás porque la sociedad ha comprendido que la función o el uso no es el único criterio esencial del edificio, sino que su imagen resulta relevante. La belleza como concepto aspiracional es el resultado de un juicio estético en el que ya no solo se incluye la función, sino también la memoria y la integración en el lugar a través de la materia y la escala", opina Prieto.