Imagen de las colas de esta mañana.
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Saturación y esperas en el bus entre A Coruña y Santiago: "No sabemos si vamos a llegar al trabajo"
Usuarios habituales de la línea de Monbus que conecta la ciudad herculina con los edificios administrativos de la Xunta en Santiago alertan de una situación que califican de insostenible por la falta de plazas, las esperas prolongadas y la ausencia de un sistema de reserva o previsión de demanda
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La saturación de los autobuses que conectan A Coruña con Santiago de Compostela y que son utilizados a diario por numerosos funcionarios para desplazarse a sus puestos de trabajo en edificios administrativos ha generado el malestar creciente de los usuarios, que denuncian una situación repetida prácticamente cada mañana y reclaman soluciones urgentes tanto a la empresa concesionaria como a la Administración autonómica.
Varios de los afectados por esta problemática, trabajadores que utilizan de forma habitual esta conexión, relatan a Quincemil el día a día que viven decenas de pasajeros que dependen de este servicio para acudir a sus puestos de trabajo en la capital gallega.
Según explican, el origen de esta línea se remonta a una concesión de Monbus con la Xunta destinada específicamente al transporte de funcionarios, aunque con el paso del tiempo el servicio habría dejado de ser exclusivo y actualmente está abierto al conjunto de la ciudadanía.
"Hace años había una concesión de Monbus con la Xunta para hacer un transporte exclusivo para funcionarios. Yo no sé exactamente cómo está ahora mismo esa concesión, pero lo que sí sabemos es que el sistema está abierto y puede cogerlo cualquier persona", señala.
A pesar de ello, apuntan que la realidad es que la mayor parte de los usuarios de estas rutas siguen siendo empleados públicos, especialmente personas que residen en A Coruña y que trabajan en distintas dependencias autonómicas situadas en Santiago.
"Somos muchos los funcionarios que vivimos en A Coruña y tenemos que desplazarnos todos los días a Santiago para trabajar", explica.
Dos horarios clave
Actualmente, detalla, Monbus ofrece principalmente dos horarios para cubrir esta demanda. Uno de ellos parte en torno a las 6:20 horas y realiza un recorrido por distintos puntos de la ciudad, mientras que otro sale a las 7:20 horas desde la estación de autobuses y realiza parada en Carrefour antes de continuar directamente hacia Santiago.
Sin embargo, el principal problema reside en que, según denuncian los afectados, no existe ningún mecanismo que permita prever cuántos usuarios van a utilizar el servicio ni garantizar plaza a quienes dependen diariamente de él.
"Tú llegas a la parada y no sabes si vas a tener bus o no vas a tener bus. No sabemos si vamos a poder subir o si nos vamos a quedar tirados", lamentan.
Los trabajadores añaden que muchos pasajeros utilizan bonos de transporte específicos de la compañía, lo que implica una planificación previa de sus desplazamientos laborales. "Todos tenemos nuestra tarjeta de Monbus y compramos bonos de 46 viajes, que equivalen más o menos a 23 días laborales, porque es el sistema que utilizamos para venir a trabajar todos los días", apunta.
La situación, aseguran, se agrava especialmente en la parada de Carrefour, donde el autobús suele llegar con muchas plazas ya ocupadas tras recoger viajeros previamente en la estación. "Ahí es donde está el gran problema porque el bus ya viene lleno en muchas ocasiones", relatan.
Según afirma, las escenas de pasajeros quedándose en tierra se repiten de manera prácticamente diaria.
"Hoy, por ejemplo, estábamos unas treinta personas esperando en Carrefour y se quedaron diez sin poder subir. Ayer se quedaron diecisiete personas fuera y el día anterior otras diecisiete", aseguran.
Una circunstancia que genera nerviosismo entre los usuarios, especialmente por la obligación de muchos de cumplir horarios estrictos de entrada en sus puestos de trabajo. "Nosotros tenemos que fichar al llegar, tenemos una hora de entrada y necesitamos estar allí puntuales", explican.
Un vehículo secundario para recogerlos
Ante la falta de plazas, la solución habitual pasa por que la empresa envíe un segundo vehículo para recoger a quienes se quedan fuera, aunque los afectados denuncian que este refuerzo llega tarde y no resuelve el problema de fondo.
"Sí que nos llevan, porque al final nos tienen que llevar, pero normalmente lo que hacen es mandar un microbús después. El problema es que eso supone quedarte esperando más de media hora en la parada hasta que llega", denuncian.
Los viajeros consideran especialmente grave esta situación durante jornadas de mal tiempo, cuando deben permanecer largos periodos a la intemperie sin ninguna certeza de cuándo podrán continuar su trayecto.
"No puede ser que tengamos que estar días de lluvia 30 o 35 minutos esperando en la parada para ver si finalmente nos llevan al trabajo. Es una locura", critican.
Reserva previa, una propuesta para solucionarlo
Los afectados consideran que la situación podría solucionarse con relativa facilidad mediante una mejor organización del servicio y plantean varias alternativas. Entre ellas, proponen la implantación de un sistema de reserva previa de plazas, similar al existente en otros medios de transporte, o bien el aumento de la capacidad de los vehículos asignados a esta línea.
"Igual que pasa en el tren, debería haber algún sistema para reservar plaza o para que sepan cuánta gente va a subir. O directamente poner autobuses más grandes", propone.
En este sentido, aseguran que la empresa dispone de vehículos de mayor capacidad que podrían destinarse a esta ruta en momentos de alta demanda. "Tienen autobuses de dos pisos, pero no los ponen para este servicio", lamenta.
Mientras no llegue una solución definitiva, decenas de trabajadores continúan enfrentándose cada mañana a la incertidumbre de no saber si podrán subir al autobús o si tendrán que esperar largos minutos para llegar a sus puestos de trabajo, una situación que los afectados consideran incompatible con un servicio esencial utilizado a diario por numerosos empleados públicos.
"Lo único que pedimos es poder llegar al trabajo con normalidad y no empezar cada día con la incertidumbre de si vamos a poder subir o no al bus", concluyen.