Una gasolinera en A Coruña en una imagen de archivo

Una gasolinera en A Coruña en una imagen de archivo Miriam García

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La subida de precio de la gasolina cambia los hábitos en A Coruña: "La gente utiliza el coche solo para ir a trabajar"

Menos repostajes en las gasolineras y más presión para taxis y VTC, que no ven rentable el ir a trabajar

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La subida del precio de la gasolina a consecuencia de la guerra de Irán ya se nota —y mucho— en los bolsillos de los coruñeses. Pero no solo ahí. Las propias gasolineras también están acusando el golpe, y precisamente no para mejor.

El encarecimiento del combustible ha provocado un cambio claro en los hábitos de los conductores. Menos desplazamientos y más control a la hora de repostar. "Se ha notado mucho durante el día de San José, cuando la gente utilizó el coche principalmente para ir a trabajar o cumplir obligaciones, y lo empleó menos para actividades de ocio", explicó el presidente de la asociación de gasolineras de A Coruña, Julio César López.

Con el precio medio de la gasolina en 1,77 euros y el diésel en 1,93, según los últimos datos del ministerio en A Coruña, muchos conductores se lo piensan dos veces antes de llenar el depósito. Algunos incluso han optado directamente por dejar el coche en casa y moverse en transporte público.

Pero si hay un colectivo especialmente afectado es el de quienes dependen del coche para trabajar. Taxistas y conductores de VTC llevan semanas asumiendo unos costes disparados sin margen para repercutirlos en sus ingresos. "Incrementa el principal coste del servicio sin que los ingresos puedan adaptarse con rapidez, lo que reduce la rentabilidad del trabajo", asegura Ricardo Villamisar, presidente de Teletaxi.

Tanto él como otros profesionales del sector esperaban medidas urgentes. Finalmente, el Consejo de Ministros extraordinario aprobó este viernes dos reales decretos, entre ellos una rebaja del 10% del impuesto a los combustibles.

Aun así, la aplicación no depende únicamente del anuncio político. Las estaciones de servicio deben ajustar sus sistemas informáticos y su contabilidad para reflejar los nuevos impuestos, lo que puede generar un breve margen de adaptación. Es decir, que probablemente hasta la semana que viene no veamos el cambio.

Desde el sector VTC también siguen de cerca la situación. "Somos plenamente conscientes de que los costes de combustible y energía constituyen un componente clave de los ingresos de los conductores, y estamos siguiendo de cerca su impacto. En ciudades como A Coruña, donde una parte significativa de nuestra flota es eléctrica. Actualmente estamos evaluando los precios y los ingresos de los conductores en España y preparando medidas específicas para ayudar a los conductores a gestionar las presiones de costes a corto plazo", explica Daniel Georges, director general de Bolt en España..

"Al mismo tiempo, somos conscientes de que el sector de los VTC y los taxis está colaborando con el Gobierno en propuestas para aliviar el impacto del aumento de los costes de combustible y energía, y apoyamos las iniciativas que tienen como objetivo proporcionar un alivio significativo a los conductores. Nuestra prioridad sigue siendo mantener un equilibrio justo y sostenible entre los costes de los conductores y los precios para los pasajeros", añade.

Menos demanda en las gasolineras

Por su parte, el presidente de la asociación de gasolineras de A Coruña, Julio César López, ha celebrado la próxima bajada de los precios del combustible, aunque con matices. "Es una gran alegría porque va a bajar, pero ya va tarde", ha señalado, dejando claro que el impacto habría sido menor si la medida se hubiese aplicado antes.

Mientras tanto, en las estaciones de servicio ya se percibe el cambio de comportamiento. En gasolineras como la de Carbugal, en Agrela —una de las más económicas de la ciudad—, han notado una caída en la demanda en los últimos días. "La gente va echando entre 20 y 30 euros. Pero igualmente tratan de mantener el depósito lleno", explican. Es decir, muchos conductores prefieren ir repostando pequeñas cantidades de forma constante para no enfrentarse de golpe a un gasto mayor si el precio vuelve a subir.

Esa estrategia refleja bien el momento actual: prudencia, ajuste y cierta incertidumbre. También entre los propios usuarios. Es el caso de Lorena Gramajo, que ha optado por cambiar sus hábitos. "Trabajo en Agrela y prefiero ir en bus que en coche para reservar la gasolina que me queda. Aunque eso suponga hacer dos transbordos", explica.

En conjunto, la subida del combustible no solo está encareciendo los desplazamientos, sino que está cambiando la forma en la que los coruñeses utilizan el coche. Menos ocio al volante, más planificación y un ojo siempre puesto en el surtidor.