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Escapadas

El Adriático más íntimo: ocho días navegando entre murallas e islas secretas saliendo desde Galicia

Un crucero boutique propuesto por Nautalia Viajes por Croacia y Montenegro invita a descubrir la esencia del Mediterráneo oriental a bordo del elegante MV Belle de L'Adriatique

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Hay costas que se recorren y otras que se sienten. La del Adriático oriental pertenece a esta segunda categoría: una sucesión de murallas medievales, campanarios venecianos, calas de aguas turquesa y montañas que se precipitan sobre el mar.

Durante ocho días, del 23 al 30 de julio, esta ruta en grupo propone una forma distinta de viajar: dejarse llevar por la navegación tranquila, despertar cada mañana en un puerto diferente y descubrir, sin prisas, algunos de los enclaves más fascinantes de Croacia y Montenegro. Con salida en avión desde A Coruña, Santiago o Vigo, los viajeros embarcarán en Dubrovnik en su elegante barco de crucero.

El itinerario parte de Dubrovnik y traza una línea de belleza constante por las islas de Mljet, Korčula y Hvar, las ciudades históricas de Šibenik, Trogir y Split, y culmina en el espectáculo natural de las Bocas de Kotor, antes de regresar al punto de origen.

Un punto fuerte de este viaje es el acompañamiento por parte de personal de Nautalia Viajes. Desde el origen y durante todo el viaje. Viajar acompañado por un guía de Nautalia Viajes garantiza una experiencia cómoda, segura y perfectamente organizada desde el primer momento. El guía se encarga de la logística, los horarios y las gestiones, permitiendo que el viajero disfrute plenamente sin preocupaciones. Facilita la integración del grupo, creando un ambiente cercano y agradable durante todo el viaje. Ofrecerá asistencia continua ante cualquier imprevisto, aportando tranquilidad y confianza.

Dubrovnik, la perla intacta

La travesía comienza en Dubrovnik, conocida como "la perla del Adriático". Su silueta amurallada, suspendida entre la roca caliza y el azul intenso del mar, es uno de los iconos indiscutibles del Mediterráneo.

Caminar por sus murallas - dos kilómetros de piedra que abrazan la ciudad antigua - es asomarse a tejados rojizos, iglesias barrocas y callejuelas de mármol pulido por siglos de historia. Antigua Ragusa, potencia marítima en la Edad Media, conserva intacta ese aire de república orgullosa y refinada.

Desde aquí, el barco inicia su singladura nocturna hacia las islas.

Mljet y Korčula: naturaleza y leyenda

La isla de Mljet, uno de los secretos mejor guardados del país, recibe al viajero con lagos salados, pinares densos y una atmósfera casi mística. En el corazón de su parque nacional, un monasterio se alza sobre un islote diminuto, rodeado de silencio y aguas inmóviles.

Más tarde, la navegación conduce a Korčula, joya amurallada frente a la península de Pelješac. Según la tradición, aquí nació Marco Polo. Su catedral de San Marcos y su trazado medieval invitan a perderse entre piedra blanca, balcones floridos y plazas que se abren al mar.

Šibenik y las cascadas de Krka: la fuerza del agua

Parque Nacional de Krka.

Parque Nacional de Krka. Cedida

En Šibenik, considerada la ciudad eslava más antigua del Adriático, el protagonista es su centro histórico de calles laberínticas y la Catedral de Santiago, declarada Patrimonio de la Humanidad.

La excursión se extiende hacia el cercano Parque Nacional de Krka, donde el río se transforma en una secuencia de 17 cascadas que caen sobre terrazas naturales de travertino. El sonido del agua y el verde intenso del paisaje componen una de las escenas más memorables del viaje.

Trogir y Split: herencia romana frente al mar

Trogir.

Trogir. Cedida

La pequeña Trogir, asentada en un islote y rodeada de murallas venecianas, parece detenida en el tiempo. Su catedral románica y sus palacios renacentistas resumen siglos de historia en apenas unas calles empedradas.

La ruta continúa hacia Split, donde el Palacio de Diocleciano - erigido por el emperador romano en el siglo IV - no es una ruina, sino el corazón vivo de la ciudad. Cafés, tiendas y viviendas conviven entre columnas y peristilos romanos, mientras el paseo marítimo, la Riva, concentra la vida social al caer la tarde.

Hvar, Vis y las Bocas de Kotor: glamour y grandeza natural

Split.

Split. Cedida

La isla de Hvar, conocida como la "Saint-Tropez croata", combina elegancia, arquitectura gótica y renacentista y un puerto natural que brilla bajo el sol estival.

Más discreta y auténtica, Vis seduce con viñedos, bahías de guijarros y un ritmo de vida ajeno al turismo masivo.

El clímax paisajístico llega al adentrarse en las Bocas de Kotor, en Montenegro: un sistema de bahías que se internan varios kilómetros tierra adentro, rodeadas de montañas abruptas y vegetación exuberante. En el corazón de este escenario se encuentra Kotor, ciudad medieval amurallada que ha resistido terremotos, guerras y siglos de historia.

Un hotel flotante para descubrir el Adriático

Costa Dálmata.

Costa Dálmata. Cedida

La experiencia se vive a bordo del MV La Belle de L'Adriatique 5*, un barco de tamaño boutique, con capacidad para menos de 200 pasajeros y renovado para ofrecer confort contemporáneo sin perder la cercanía.

Restaurante panorámico, salón con animación nocturna, puente sol con tumbonas y jacuzzis y un ambiente relajado convierten cada jornada en una combinación de exploración cultural y descanso frente al mar. El régimen de pensión completa con bebidas incluidas y todas las principales excursiones incluidas guiadas aportan comodidad y coherencia a la experiencia. Además, disfrutaremos a bordo de una noche folclórica y una cena de Gala.

Viajar despacio para recordar siempre

Este itinerario no es solo una sucesión de escalas, sino una invitación a viajar de otra manera: sin hacer y deshacer maletas cada día, con la serenidad de saber que el mar es el hilo conductor y con el acompañamiento profesional que garantiza una organización fluida.

En tiempos de viajes acelerados y destinos saturados, el Adriático oriental ofrece todavía la posibilidad de emocionarse ante una muralla al atardecer, escuchar el eco de las campanas en una plaza vacía o contemplar cómo la montaña se refleja en aguas inmóviles.

Porque hay lugares que se visitan, y otros que permanecen. Y este viaje, entre Croacia y Montenegro, pertenece sin duda a los segundos. Consulta el programa completo haciendo clic en este enlace.