Pedro Sánchez durante un mitin en Ponferrada.
Cínicos, cobardes y aprovechados
Menos mal que Felipe VI y Doña Letizia van a dar la cara esta semana. Al menos alguien en este país defiende Ceuta y Melilla.
Maricarmen ES una víctima.
Maricarmen NO ES un arma arrojadiza.
Su muerte es una tragedia fruto de lustros de especulación inmobiliaria y de falta de escrúpulos.
Pero su muerte también es fruto de políticas inútiles, de peleas absurdas en Congresos y Senados. Es culpa de Rajoy, que apenas hizo 100.000 viviendas públicas en sus dos legislaturas.
Y, sobre todo, es culpa de Pedro Sánchez que prometió 3 millones de viviendas y ha construido menos de 80.000 desde 2018.
Nada bueno puede extraerse de la muerte de una persona, pero la pérdida de Maricarmen al menos nos sirve para identificar tres avis nada raras en nuestro bestiario político de andar por casa.
Protesta por Maricarmen frente al Congreso de los Diputados. Europa Press
El cínico
Pedro Sánchez prometió en campaña que bajo su Gobierno no habría ni un desahucio más y en los 8 años que lleva en Moncloa la cifra va disparada por encima de los 250.000. ¡Cómo se puede tener el rostro tan duro de convertirlo en bandera electoral! El tío ha convertido a Maricarmen en un eslogan electoral contra el PP, porque hay que ir a elecciones para que no haya más casos como el de Maricarmen y hace falta más progresismo para "doblegar a las élites" (¿?), porque no puede ser que "el Parlamento vote de espaldas a la ciudadanía" (¿?), porque hay que hacer una huelga general"contra la oposición" (¿?).
A mí que me lo expliquen.
El cobarde
Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid en la Comunidad de Madrid, dejó bien claro que "no habrá paz en las calles de Madrid" tras la muerte de Maricarmen y durante toda la campaña electoral de aquí al 29-N. Desde Moncloa reconocen que les interesa "calentar la calle". Son como ZP en aquella entrevista en Cuatro con Iñaki Gabilondo en 2008, cuando el micrófono abierto captó a Bambi diciendo aquello de "nos conviene que haya tensión y a partir de ahí empezar a dramatizar un poco". El mismo manual, el mismo agitprop en el que Lenin se movía como pez en el agua.
A mí que me lo expliquen.
El aprovechado
Y ya que estamos en esta tesitura, ¿por qué no vamos a sacarle rendimiento? De primero, apruebo los decretos de vivienda que tumbó la mayoría del Congreso quitando una coma aquí y poniendo un punto y aparte allá porque en la Diputación Permanente somos uno más. Una maniobra tan legal como amoral que, por cierto, sólo va a traer una reducción de los pisos en alquiler y una subida de precios. De segundo, me saco 10.000 millones de la manga para ayudar a todo el que lo pida con 50.000€ para la hipoteca de su primera vivienda. Perfecto, masterclass de populismo. De tercero, voy preparando el camino para que Yolanda Díaz haga su última subida del SMI y estrangule cada vez más a unos empresarios hartos ya de por sí de los costes laborales. Impecable. Y para echar el cierre, el postre, el indulto a García Ortiz, el exfiscal general que debía velar por el cumplimiento de la ley y acabó condenado en firme por violarla.
A mí que me lo expliquen.
Claro, todo lo anterior se entiende mejor cuando, como cuenta Fernando Garea en nuestro periódico, en el PSOE sacan pecho por controlar el relato de la muerte de Maricarmen pero miran para otro lado cuando las encuestas siguen dando en torno a 200 escaños a la suma de PP y Vox. Se entiende aún mejor cuando, como explica Gonzalo Adán en EL ESPAÑOL, Sánchez sabe que necesita sacar a casi cuatro millones de votantes de izquierda de la abstención para poder soñar con la remontada imposible. Se entiende de maravilla toda vez que nuestro compañero Rubén Fernández explica que la maniobra de ir en coalición al Senado para quitarle la mayoría absoluta al PP es muy interesante pero ya le salió por la culata a Joaquín Almunia en 2000. Y se comprende sin el más mínimo atisbo de duda cuando ves cómo Podemos está a la contra con Sumar y con Ada Colau, con Rufián pegándose con ERC, con Compromís y Adelante Andalucía diciendo que ellos van a lo suyo.
Y en medio de todo esto la vía libre para que Puigdemont pueda volver a España con su amenaza de 'Ho tornarem a fer', con el censo electoral subiendo en 1,6 millones de votantes (400.000 de ellos procedentes del exterior y pendientes de la decisión del Supremo sobre la 'ley de nietos') y con el Banco de España hundiendo en los abismos a los acampados en Sol: se vienen dos años de inflación alta y de subidas del precio de la vivienda porque aquí no construye ni Perry (y muchos van a dejar de alquilar con los nuevos decretos).
Eso sí, ni pío de la exclusiva del pasado 21 de septiembre de Jorge Calabrés en la que el clan de Los Rocho, tal y como han confirmado después a la UCO, reconocían que las cloacas del PSOE les habían encargado "eliminar" a la juez Biedma. Ni pío de que el hermano de la juez y su secretaria fueron a buscar a su hijo al colegio, aunque, oh, sorpresa, la juez Biedma ni tiene hermano ni tiene secretaria. Y, por supuesto, ni pío del informe de la Fiscalía Anticorrupción que deja al PSOE al borde de la imputación como persona jurídica por delitos como el de organización criminal o el de financiación ilegal.
Para qué va a hablar Su Sanchidad de que Leire fue a visitar al jefe de la Policía de Sevilla para sacar información contra la juez Alaya que por entonces instruía el caso ERE. Para qué va a hablar Sánchez de que las cloacas del PSOE trataron de extorsionar y corromper a los fiscales Grinda y Stampa para que frenasen actuaciones judiciales que atentaban contra el partido socialista, el propio Sánchez o miembros de su familia. Para qué va a hablar de que intentaron acceder al interior de la UCO para dinamitar las investigaciones policiales sobre los casos que les atormentaban.
Menos mal que Felipe VI y Doña Letizia van a dar la cara el lunes, el martes y el miércoles. Al menos alguien en este país tiene los redaños de defender la españolidad de Ceuta y Melilla. Al menos a alguien le dan igual las amenazas de Mohamed VI. Al menos, parece que queda alguien decente en nuestras élites.