Adriana Enache.
Adriana Enache, propietaria de un salón de belleza: "Todo ha subido, el alquiler, la luz, los suministros..."
Adriana Enache, directora de Enache Estudio, explica cómo es hoy en día regentar un negocio de belleza.
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Abrir un salón de belleza puede parecer, desde fuera, una cuestión sencilla que basta con encontrar un local, comprar el equipamiento necesario y atender a clientas.
Pero detrás de cada negocio hay una estructura empresarial que pocas veces se ve desde el sillón del salón. Esa estructura incluye proveedores, personal, alquiler, suministros, productos profesionales, gestión de agenda y, sobre todo, la necesidad de conseguir que las clientas vuelvan.
Esa es la realidad a la que se enfrentó Adriana Enache cuando decidió poner en marcha Enache Estudio, un espacio de peluquería y estética situado en el centro de Madrid.
El reto es que los costes suben, pero el precio que puedes pedir tiene un límite
Adriana Enache, emprendedora y directora del salón
Esa filosofía se refleja también en la forma de trabajar del estudio. El estudio habla de una belleza "sin ruido" y de crear tendencias propias en lugar de reproducir automáticamente una imagen de referencia.
La idea, explica su propietaria, es que la clienta no salga con "un look copiado de una foto", sino con un resultado pensado para sus características y su rutina.
Por eso, el servicio comienza antes de que empiece el trabajo técnico. "Antes de tocar nada, nos sentamos, escuchamos y hablamos de qué quiere y cómo se peina normalmente", explica.
Ese modelo de atención personalizada exige tiempo, profesionales cualificados y productos específicos. Y todo ello tiene un coste.
Adriana Enache.
"Todo ha subido a la vez: el alquiler, los productos profesionales, la luz y los suministros, y también lo que supone tener un equipo bien contratado y formado", explica la directora.
El problema, añade, es encontrar el equilibrio entre ese incremento de gastos y lo que el consumidor está dispuesto a pagar.
Quería trabajar a mi manera, con una idea muy clara de la belleza: personalizada, natural y bien hecha
Adriana Enache, emprendedora y directora del salón
Pero si hay una decisión que Enache identifica como especialmente importante para consolidar el proyecto, es la apuesta por las personas. "Apostar por el equipo", responde cuando se le pregunta por el factor que más ha contribuido al crecimiento.
Actualmente, el estudio reúne perfiles especializados en peluquería, color, manicura, maquillaje y estética. La diversificación permite ofrecer diferentes servicios en un mismo espacio, pero también obliga a coordinar profesionales, agendas y estándares de servicio sin perder una identidad común.
Adriana Ecache.
La transformación más importante, sin embargo, no ha sido únicamente empresarial. También ha sido personal.
Delegar es, para Enache, una de las partes más difíciles de convertirse en empresaria. Al principio, reconoce, quería "controlarlo todo". A esa responsabilidad se suma otra dificultad menos visible: la imposibilidad de desconectar completamente. "Cuando eres empresaria, piensas en el equipo, en la agenda y en que todo funcione", explica.
Y, aun así, Enache no entiende el emprendimiento como un proceso que deba esperar a que desaparezca la incertidumbre. Su consejo para quienes estén pensando en abrir un negocio en el sector de la belleza es precisamente asumir que esa sensación forma parte del camino.
"El vértigo es normal y no se va del todo, pero no debería frenar a nadie", concluye.