Ali Lmrabet, periodista marroquí exiliado en España.

Ali Lmrabet, periodista marroquí exiliado en España. Cedida por el entrevistado

Opinión HABLANDO SOBRE ESPAÑA

Ali Lmrabet: "Marruecos es una cárcel de cielo abierto; lo de Ceuta prueba que todos quieren huir"

"El nivel de odio en Marruecos hacia Sánchez es ahora el mismo que hubo con Aznar" / "El rey de Marruecos es impopular; lo contrario es una ficción" / "Los marroquíes en Cataluña apoyan a los partidos nacionalistas"

23 mayo, 2021 02:10

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Ali Lmrabet (Tetuán, 1959) es un exiliado de la dictadura marroquí que vive en Barcelona, desde donde atiende por videollamada a EL ESPAÑOL. Su pecado fue hacer periodismo, o intentarlo, en un régimen refractario a la información libre, que terminó encarcelándole hasta que pudo rehacer su vida personal, y profesional, en nuestro país, donde ha recibido múltiples distinciones, como el premio internacional columnistas de El Mundo en 2003, el Micrófono de Oro o el Premio José Couso a la libertad de prensa.

Con media sonrisa, y amarga ironía, afirma que él es de los pocos marroquíes que no quiere "irse" del país, sino volver a él. Pero como musulmán que también es, dice aceptar la visión "fatalista" de la vida propia de su confesión. "Lo que tenga que ser, será" concluye sobre la posibilidad de regresar algún día, y de hacerlo a un país libre y democrático, algo sobre lo que es pesimista.

Las tensas relaciones con Marruecos no son nuevas, y que Mohamed VI utilice la válvula de los flujos migratorios tampoco, pero sí lo es el volumen en el que se ha producido esta semana en Ceuta.

Desde luego. Yo soy de la región de Tetuán. He hecho reportajes para la prensa española y sé cómo funciona eso de la válvula, de mirar para otro lado y de dejar pasar a los subsaharianos. A los marroquíes no, porque ellos ya saben perfectamente que cuando llegan a Ceuta no pueden pasar a la península, porque los devuelven. Los que sí pueden pasar a la península, después de años y demás... son los subsaharianos. 

Esto ha ocurrido en varias situaciones. Por ejemplo un enfado real cuando una patrulla de la Guardia Civil interceptó al yate del rey, Mohamed VI, pues inmediatamente después ya sabemos que en un día o dos días se aflojaba la válvula. Pero esta vez fue diferente, totalmente. Y me atrevería a añadir el adjetivo de escandaloso. 

En este caso fueron a las escuelas, fueron a por la gente, y lo hicieron funcionarios marroquíes, en concreto una figura que son los jefes de los barrios, que dependen del ministerio del Interior. Y lo que trasladaban, por utilizar una expresión coloquial en castellano, es: 'Hoy, barra libre. Día festivo, ya os podéis ir a Ceuta'. Yo, cuando me lo contaron, llegué a pensar que eran exageraciones, pero luego me di cuenta de que era exactamente así. Eso me lo han contado hasta desde Tetuán.

Un activista social de Ceuta me mandó el vídeo de un agente de las fuerzas auxiliares, que no son los gendarmes, que es una fuerza menor, abriendo la puerta de la verja. Entonces me di cuenta de la envergadura de lo que estaba sucediendo. Entonces vi que esto era una operación de Estado, y de calado. Eso quedó demostrado cuando el Gobierno de Marruecos habló de las "consecuencias". ¿8.000 personas? No he visto eso en mi vida, y desde luego no le conviene a Marruecos; demuestra que todo el mundo se quiere ir.

"Funcionarios de Marruecos animaban a la gente a ir a Ceuta, ha sido escandaloso"

Pero si, como usted mismo dice, los marroquíes saben que llegar a Ceuta no significa entrar en la península, ¿cómo se engaña a la gente? 

Cuando estás totalmente desesperado, en una cárcel de cielo abierto, que eso es Marruecos, y te abren una puerta, pues te metes en esa puerta. Esto un europeo posiblemente no lo puede entender. Hace poco me mandaron otro vídeo terrible, de una mujer del campo, que hablaba de que el rey les había traicionado y de que no tenían para comer. 

Déjeme hacer de abogado del diablo. Marruecos, a diferencia de muchos paises africanos, no es un Estado fallido, hay al menos cierta institucionalidad.

Nosotros tenemos una historia, a diferencia de muchos otros. Nosotros, por ejemplo, somos el único país árabe que no fue conquistado por los otomanos. Tenemos una cultura, una civilización y, como usted decía, unas instituciones. Pero son los franceses y los españoles los que han fundado el Marruecos que conocemos hoy, con su administración y su distribución territorial.

Ali Lmrabet.

Ali Lmrabet. EFE

Es verdad que no somos un Estado fallido, pero también que las cifras no se las cree nadie. Tenemos instrucción, y un sistema bancario que funciona, pero al lado de eso un Estado policial. Mire, en Túnez con Ben Ali, que era un dictador [abandonó el país en 2011, tras estallar precisamente en ese país la primavera árabe] el país estaba mejor organizado que Marruecos. La Sanidad y la Educación funcionaban mejor.

Hay, por lo demás, una ficción, la de que el rey es muy popular. No, el rey es muy impopular. En plena pandemia se compró un apartamento en París de ochenta millones de euros. Marruecos hace de gendarme de Europa, y Europa le perdona todo. 

No es verdad que Mohamed VI sea popular, es muy impopular. 

Precisamente hoy [la entrevista se realiza el viernes] las noticias son que Bruselas ha advertido de posibles consecuencias económicas ante incidentes como los de Ceuta. 

Sí, la ayuda que ha llegado desde 2007. Marruecos está sostenido por el extranjero, por Europa.

Parece evidente que de la presión migratoria de principios de la semana se ha pasado a la más estrictamente diplomática, con la advertencia de que la embajadora en Madrid no regresará hasta que salga de España el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Es, sin duda, un nuevo chantaje al Gobierno español. ¿Qué debe hacer Sánchez?

Yo he investigado el tema de Ghali, y creo que en realidad es un pretexto. Lo que Rabat quiere es que España se sume al reconocimiento de su soberanía sobre el Sáhara que hizo la Administración Trump en Estados Unidos a finales del año pasado.

Yo no creo que el Gobierno español deba responder retirando a su embajador. Marruecos tiene elementos de presión sobre España, como estamos comentando, pero España también sobre Marruecos, y muchos. No hay que olvidar que tampoco nos interesa multiplicar nuestros conflictos de vecindad, porque ya tenemos un enfrentamiento muy serio con los argelinos.

¿Cómo valora la primera reacción de Sánchez, anulando una visita a París y acudiendo a Ceuta de inmediato?

Se dice que hay un pacto con Argelia para acoger a Ghali, yo creo que fue un acto de soberanía del presidente español con respecto a Marruecos. Un mensaje fino, diciendo, más o menos: hasta aquí hemos llegado. Por ejemplo, cuando fue elegido presidente del Gobierno su primer viaje no lo hizo a Marruecos, algo que habían mantenido todos sus antecesores, hasta Rajoy. Ghali ha venido a España no solo a tratarse de Covid, sino de una enfermedad grave que tiene.

No hay que olvidar que en 2018 Marruecos cerró la aduana con Melilla, la única terrestre que existe entre ambos países. Una aduana que existía hace más de un siglo, y Marruecos prohibió a los comerciantes de Melilla y Ceuta vender sus mercancías en el norte de Marruecos. La visita a Ceuta y lo que ha dicho la ministra de Defensa [Margarita Robles] de que no van a aceptar ningún chantaje, es una reacción bastante fuerte, yo no recuerdo una igual desde la época de Aznar, que es el gran diablo de Marruecos. 

La reacción de Sánchez y Margarita Robles ha sido muy contundente

¿Ahora mismo Sánchez y Aznar estarían al mismo nivel de odio por parte de la dictadura?

Ahora sí. Hace dos semanas, si me hubiera hecho la misma pregunta hubiera contestado que no, pero ahora sí. La ofensiva contra Aznar fue brutal, e incluyo montajes del servicio secreto marroquí. Por ejemplo cuando salió la información falsa de que la hija de una ministra francesa [Rachida Dati] era del presidente español, algo que tuvo que desmentir expresamente el padre biológico, un empresario francés muy importante.

Lo que van a intentar los marroquíes por todos los medios, viendo la solidaridad de la Unión Europea con España, y el silencio francés [sonríe] pues creo que van a intentar reacomodarse con España.

¿Qué le ha parecido la actuación en esta crisis del líder de la oposición, Pablo Casado? 

El señor Casado se reunió con el líder de Istiqlal, Nizar Baraka, es el partido que defiende el Gran Marruecos, con Ceuta y Melilla, que las exige siempre, incluso en alguna época las Islas Canarias. Y también con el ministro de pesca, el señor Ajanuz [Aziz], que es una persona muy importante, miembro del entorno de Mohamed VI, y se dice que podría ser el futuro jefe de Gobierno.

Casado me parece una persona afable, le seguí mucho cuando era responsable de Comunicación del PP, pero me parece que no conoce lo que pasa en Marruecos. Porque Ajanuz y Baraka son los que abogan por Ceuta y Melilla.

Creo que el mensaje de la apertura de la frontera con Ceuta tiene también que ver con el PP, no hay que olvidar que el presidente de la ciudad autónoma [Juan Jesús Vivas] es de ese partido. Fue un mensaje para los dos principales partidos españoles. Si Casado piensa que se va a salvar cuando llegue a la presidencia del Gobierno, pues se equivoca.   

¿Cree que Felipe VI podría tener algún papel en la crisis, dada su especial relación con su 'primo' Mohamed VI?

La Reina Sofía ya dijo que la relación tan estrecha que tenían Hasán II y Juan Carlos I no iba a ser igual entre los hijos de ambos. Ahora bien, una llamada no arreglaría absolutamente nada. El Rey de España se debe a su Gobierno, el sistema no tiene nada que ver. 

¿Cómo valora la manera que ha tenido Puigdemont de terciar en el debate, equiparando Ceuta y Melilla con Cataluña?

Ha escrito dos tuits. Yo intervine para decir que esto no tiene nada que ver con Ceuta y Melilla, sino como ya he dicho con la reivindicación de soberanía sobre el Sáhara. Puigdemont se equivoca, aunque imagino que intenta aprovechar cualquier ocasión para defender sus postulados.

Usted vive en Barcelona. En Cataluña está una parte importante de la inmigración marroquí. ¿Cómo es la relación de sus compatriotas con el nacionalismo catalán?

Yo no entro en temas políticos de España. Pero los marroquíes de aquí dicen estar mejor tratados por los partidos nacionalistas que por los constitucionalistas. Pero lo que choca un poco es que, por ejemplo el mismo Puigdemont, es pro israelí, pero la población marroquí de Cataluña es pro palestina. Esto crea problemas, porque muchos se preguntan: ¿Queréis un Estado para Cataluña pero no un Estado para los palestinos?

Es una contradicción. Pero como le digo los marroquíes de aquí apoyan a los partidos nacionalistas, hay muchos que están en ERC.

Vida de un exiliado 

Ali Lmrabet es un exiliado que no puede volver a su patria por hacer esto que estamos haciendo en esta entrevista: periodismo.

Yo había sido profesor en la Sorbona, y diplomático de Marruecos. Fui segundo embajador en Argentina. Yo conozco el sistema. Pero llegó un momento que vi cosas que no me gustaron y salté al periodismo. Pero no un periodismo a la marroquí, sino el que a mí me gusta, basado en principios universales: la información veraz, sacar informaciones, sin difamar a nadie.

E hice investigaciones serias sobre las finanzas reales o la fortuna de Mohamed VI y sobre el Sáhara, temas que molestan mucho en Marruecos. Eso me llevó a la cárcel y a que me cerraran tres periódicos, todo un récord. Y aquí estoy en España, aunque yo no soy de la mayoría que quiere irse, yo quiero volver a mi país, y trabajar allí, y algún día morir en mi país, y no en tierra extranjera. Me gusta España, pero no es mi país.

Me metieron en la cárcel y me cerraron tres periódicos 

¿Cómo está la situación ahora con respecto a los medios? 

Muy mal. Hay periodistas enjuiciados o incluso encarcelados por acusaciones falsas, montajes de carácter sexual. Uno de ellos está haciendo una huelga de hambre y su vida corre peligro. 

Aunque sea en el exilio, no le han derrotado, porque sigue haciendo periodismo.

Mi última investigación tiene que ver con la persona que provocó la llamada a consultas del embajador de Marruecos en Alemania. Es una persona que estuvo siete años en la cárcel, acusada de terrorismo, y yo demostré que no era cierto. Eso nunca lo hubiera podido hacer en mi país. Yo sigo exiliado, y tengo muchos más años, pero les sigo molestando. Sigo vivo y creo que haciendo un buen periodismo. 

¿Es optimista sobre una posible apertura democrática a medio largo plazo?

En la época de Hasán II había una auténtica oposición, hoy en día ya no la hay. Ahora está absolutamente domesticada, incluidos los islamistas. Y por eso la dictadura ha llegado a la conclusión de que la verdadera oposición son los periodistas y, por ejemplo, los youtubers que viven en el extranjero. 

Mohamed VI está cansado, en realidad nunca quiso ser rey. Pero su hijo ya ha cumplido dieciocho años y pueden nombrarle en cualquier momento, sería Hasán III. Pero no veo posibilidad de apertura democrática por ningún lado.