Rafal Modrzewski, CEO y cofundador de ICEYE.
Rafal Modrzewski (ICEYE): "Los satélites son nuestros ojos en el cielo, muestran desde amenazas militares a desastres naturales"
Sus 72 satélites pueden operar de forma ininterrumpida, proporcionando datos incluso a través de nubes o durante la noche.
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En un contexto internacional marcado por la incertidumbre estratégica y el aumento de fenómenos extremos, la observación de la Tierra desde el espacio ha dejado de ser un complemento tecnológico para convertirse en una herramienta crítica de seguridad y gestión.
En este escenario, la empresa finlandesa ICEYE se ha consolidado como uno de los actores más innovadores del sector, gracias a su apuesta por constelaciones de satélites pequeños y una tecnología capaz de ofrecer vigilancia continua del planeta.
Así lo explica su CEO y cofundador, Rafal Modrzewski, en una conversación con el Observatorio de la Defensa de EL ESPAÑOL, donde desgrana las claves de su modelo, sus aplicaciones y su creciente papel en Europa, con especial atención a España. "Los satélites son nuestros ojos en el cielo", afirma el CEO. "Te permiten saber qué está pasando: inundaciones, incendios, migración o amenazas militares".
Modrzewski, ingeniero eléctrico especializado en radiofrecuencia, es uno de los dos cofundadores de ICEYE —el otro es Pekka Laurila—.
El elemento diferencial de ICEYE, además de ser una empresa europea, reside en el uso del radar de apertura sintética (SAR), una tecnología que permite obtener imágenes de la superficie terrestre en cualquier condición, superando las limitaciones de los sistemas ópticos tradicionales. "Siempre digo que no puedes responder a algo que no puedes ver", afirma Modrzewski, sintetizando la filosofía de la compañía.
Gracias a esta tecnología, sus 72 satélites pueden operar de forma ininterrumpida, proporcionando datos incluso a través de nubes o durante la noche. Eso les "permite tener una visión prácticamente continua durante las 24 horas del día", añade, destacando la capacidad de revisita de aproximadamente una hora que ofrece su constelación.
Los satélites SAR de ICEYE pueden ofrecer imágenes y datos de alta resolución —hasta 16 centímetros en superficie terrestre— en cualquier condición atmosférica, ya sea de día o de noche, incluso a través de nubes, lluvia o nieve. Un nivel de detalle impensable para los sistemas ópticos tradicionales.
"En el campo del radar, en la práctica hay dos opciones: satélites muy grandes que cuestan 200 o 300 millones, o satélites pequeños como los nuestros, en torno a 20 millones", explica Rafal Modrzewski, consejero delegado de ICEYE. "Es decir, que, por lo que cuesta uno de esos grandes tradicionales, tienes 10 de los SAR de ICEYE, es decir, toda una constelación".
Satélite SAR de ICEYE ICEYE
"No son del todo comparables, porque la brecha de costes es enorme. Algunos países han optado por un satélite grande y luego han visto que podrían haber tenido una flota de pequeños, pero sirven necesidades algo distintas", añade.
El directivo apunta que los grandes satélites de radar siguen siendo terreno de gigantes como Airbus o Thales. "En satélites pequeños de radar, en Europa, los construye ICEYE", subraya.
Esta combinación de persistencia, rapidez y coste reducido —derivado del uso de satélites más pequeños y de fabricación ágil— ha permitido a la compañía escalar su negocio hasta situarse como líder mundial en ingresos dentro de su nicho. "El año pasado tuvimos unos ingresos de 270 millones de euros, más que cualquier otra compañía de observación terrestre del mundo", afirma Modrzewski
Su modelo se articula en dos líneas principales: la venta de sistemas satelitales completos a gobiernos y organismos, y la provisión de imágenes como servicio. Pero más allá de la tecnología, el contexto geopolítico ha acelerado su expansión.
Imagen de una base naval. ICEYE
El conflicto en Ucrania ha sido uno de los grandes catalizadores de la demanda de inteligencia satelital. "Ahora, con los conflictos actuales, todo el mundo quiere observar lo mismo", reconoce el CEO, reflejando la presión sobre este tipo de capacidades.
ICEYE ha participado activamente en este escenario, gestionando el acceso a sus datos en un entorno altamente sensible. "Intentamos priorizar siempre a los usuarios europeos, porque son los más cercanos. Pero es un reto difícil", admite.
La exportación de esta tecnología, además, está fuertemente regulada. "No es algo sencillo. Es una tecnología altamente controlada", subraya Modrzewski, quien explica que, "aunque Europa ofrece un marco más flexible que Estados Unidos, existen límites claros, no podemos exportar a cualquier país: nada de Rusia, Irán, China o Corea del Norte".
En este sentido, la compañía se centra en países de la OTAN y aliados estratégicos, operando siempre dentro de un marco legal estricto.
El CEO asegura que "En Europa, la percepción de la amenaza ha evolucionado de forma desigual.
Uno de los episodios más significativos relatados por el directivo es la adquisición de un satélite por parte de Ucrania, incluso antes del inicio de la guerra. "Ni siquiera lo compraron de forma tradicional (…) fueron donaciones de ciudadanos ucranianos: millones de personas aportaron pequeñas cantidades", explica.
Este caso no solo refleja la urgencia de acceso a estas capacidades, sino también su creciente democratización. "Estaban muy orgullosos (…) era el primer satélite ucraniano y lo obtuvieron de forma inmediata".
En Europa, la percepción de la amenaza ha evolucionado de forma desigual. "Polonia y Finlandia reaccionaron rápido porque están en el frente oriental", señala, mientras que otros países han tardado más en adaptarse.
Sin embargo, esa tendencia está cambiando. "En España ya se está entendiendo que la amenaza puede venir de cualquier dirección", afirma, apuntando a un creciente interés por reforzar capacidades estratégicas.
España y su hub
España ocupa un lugar relevante en los planes de ICEYE, una apuesta que se materializa de forma especialmente relevante en el Centro de Investigación, Desarrollo y Fabricación de ICEYE en Paterna (Valencia), que constituye el segundo hub más importante de la compañía a nivel mundial.
El ejecutivo de la compañía reconoce que nuestro país cuenta "con activos propios como el satélite PAZ y el futuro PAZ-2", aunque Modrzewski destaca sus limitaciones: "Son grandes y costosos (…) pero no tienen suficiente frecuencia de revisita".
"Eso significa que no puedes obtener información rápidamente, y el tiempo de acceso es crítico", subraya.
Frente a ello, ICEYE propone un enfoque basado en constelaciones distribuidas y más dinámicas. "Lo que podemos ofrecer es una constelación de satélites radar", explica, adelantando además el desarrollo de capacidades de inteligencia de señales (SIGINT) desde Valencia. La ambición va más allá de la simple venta: "No queremos ser solo proveedores. Queremos ser socios del ejército".
Gestión de fronteras
El ámbito civil representa el otro gran eje de la actividad europea en materia de seguridad, especialmente en la gestión de fronteras y la prevención de catástrofes naturales. Sin embargo, los límites presupuestarios de la Unión Europea condicionan la ambición de sus proyectos.
"Poca gente se da cuenta de que el presupuesto comunitario es pequeño si se compara con los presupuestos nacionales: apenas equivale al 1 % del PIB europeo", explica el CEO de ICEYE.
"Eso significa que, tras cubrir otras prioridades, Frontex no dispone de tantos recursos. Para las imágenes satelitales, por ejemplo, depende del Centro de Satélites de la UE en Madrid (SatCen), cuyo presupuesto es mucho menor de lo que debería ser".
Las comparaciones resultan elocuentes: "frente a su equivalente en Estados Unidos, el presupuesto europeo es hasta cien veces inferior". Aun así, destaca Modrzewski. "Frontex hace un trabajo excelente con lo que tiene, pero no tiene acceso a sistemas como los nuestros. Y es una herramienta crítica".
Precisamente por esa brecha tecnológica nació el programa EOGS (Observación de la Tierra para Servicios Gubernamentales), que busca crear una constelación satelital propia de la UE. "Esto es vital —subraya—, porque instituciones como Frontex necesitan capacidades espaciales propias para hacer bien su trabajo".
Catástrofes naturales
Especial relevancia adquiere la prevención de desastres naturales, un ámbito donde la observación constante puede marcar la diferencia. "La prevención es lo más difícil, pero también lo más importante", insiste Modrzewski.
A través de la monitorización de infraestructuras y del territorio, los satélites pueden detectar riesgos antes de que se materialicen. "Los satélites permiten vigilar estas infraestructuras y detectar problemas antes de que ocurran desastres", explica, recordando casos concretos como incendios provocados por fallos evitables en redes eléctricas.
Por ejemplo, en la dana de Valencia, la compañía utilizó su sistema de alerta temprana, dirigieron su constelación de satélites para generar mapas de la inundación cada ocho horas, mostrando la extensión y la profundidad del agua.
"Con una constelación, se puede obtener una imagen en alrededor de una hora. Con un solo satélite, quizá haya que esperar 24 horas. La diferencia es enorme. En inundaciones, puede ser literalmente la diferencia entre salvar vidas o llegar demasiado tarde", reconoce Modrzewski.
Imágenes satelitales de la DANA de Valencia ICEYE
Asimismo, subraya, "llevo mucho tiempo trabajando con inundaciones. Suelen durar entre 24 y 48 horas de media. Si su tiempo de revisita es de 24 horas, puede perderse el episodio entero. A este parámetro lo llamamos tiempo de revisita o tiempo de respuesta: 24 horas frente a 1 hora".
La propuesta de ICEYE se resume en una idea clara: la información es poder, pero solo si llega a tiempo. Y concluye con una advertencia tan simple como contundente: "Si lo sabes con antelación, puedes decidir cómo actuar. Si no, siempre te pilla por sorpresa".
En un mundo donde la velocidad de los acontecimientos no deja de acelerarse, esa capacidad de anticipación se perfila como un factor decisivo y mucho más si hablamos del sector de la seguridad y la defensa.