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Serbia entierra con honores a Ratko Mladic, 'el Carnicero de los Balcanes' condenado por el genocidio de Srebrenica

Decenasde miles de personas acompañan en Belgrado el féretro del criminal de guerra, despedido como héroe nacional.

Más información: Muere Ratko Mladić, el general serbobosnio apodado 'carnicero de Srebrenica' y condenado a cadena perpetua por genocidio

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Las claves

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Serbia celebró el funeral de Ratko Mladić con honores militares y gran asistencia popular, incluyendo altos cargos del Gobierno y representantes rusos.

Mladić, condenado por genocidio y crímenes de guerra en Bosnia, fue enterrado en Belgrado junto a su hija, con una ceremonia marcada por homenajes y símbolos nacionalistas.

El apoyo oficial al funeral y la glorificación de Mladić han provocado críticas de la Unión Europea y de países vecinos, que consideran el acto una ofensa a las víctimas del genocidio.

La figura de Mladić sigue generando división en Serbia, donde muchos lo consideran un héroe pese a su condena por la masacre de Srebrenica y el sitio de Sarajevo.

Serbia enterró este lunes con honores militares a Ratko Mladić, exgeneral del Ejército serbobosnio condenado por crímenes de guerra y genocidio en Bosnia y Herzegovina. Una gran multitud peregrinó por las calles de Belgrado junto al coche fúnebre del 'Carnicero de los Balcanes', cuyo féretro permaneció cubierto con las banderas de Serbia y la República Srpska, la entidad bosnia de mayoría étnica serbia.

Cuando los restos mortales de Mladić fueron repatriados la semana pasada, el presidente serbio Aleksandar Vučić prometió "todo tipo de apoyo logístico, de transporte y de otra índole" para la celebración del funeral, y así fue, porque las autoridades ofrecieron transporte gratuito desde Bosnia y desde la mayoría de las localidades de Serbia a todos aquellos que quisieran rendirle homenaje.

La conmemoración de Estado comenzó hacia el mediodía con una ceremonia en la iglesia de San Lucas, oficiada por el patriarca Porfirio, jefe de la Iglesia Ortodoxa Serbia, quien declaró que el nombre de Mladić descansará "profundamente entretejido en la memoria y las oraciones de la gran mayoría de nuestro pueblo ortodoxo serbio, que siente y cultiva una profunda gratitud hacia él".

En el acto estuvieron presentes algunos miembros del Gobierno de Vučić, como el ministro de Defensa, Bratislav Gašić, o el titular de Justicia, Nenad Vujić, además del expresidente de la República Srpska Milorad Dodik y su sucesor, Siniša Karan. El actual embajador de Rusia en Serbia, Alexander Botsan-Kharchenko, tampoco quiso perderse una cita a la que acudieron decenas de miles de personas.

Quien no acudió fue el presidente Vučić, reunido con un dignatario de Uzbekistán que se encontraba de visita en el país, aunque sí lo hizo su hijo Danilo. El ministro de Asuntos Exteriores de Bosnia y Herzegovina, Elmedin Konaković, no rebajó las críticas contra el mandatario serbio pese a su ausencia. "Todos sabemos muy bien que él es el organizador, el ejecutor y personalmente la persona más responsable", denunció.

"El presidente Vučić se ha volcado con el funeral de Mladić porque, en primer lugar, encaja con la forma en que él ve la Serbia de los años noventa y el mundo tal y como es y considera que Mladić es un general que merece lo que ha recibido", explica en conversación con este periódico Adi Ćerimagić, analista senior para los Balcanes Occidentales del think tank Iniciativa Europea de Estabilidad (ESI, por sus siglas en inglés).

En la misma línea se expresó la investigadora Jovana Kolarić, especializada en documentar los crímenes de las guerras de la antigua Yugoslavia: "No puede sorprendernos [el número de personas frente a la iglesia de San Lucas], teniendo en cuenta que el presidente de Serbia, como la persona que en realidad está detrás de toda esta organización, al menos desde el punto de vista ideológico, ya había anunciado que habría tanta gente".

"El uso indebido de las instituciones estatales y de los cargos públicos para construir el relato de los héroes y de los serbios como las únicas víctimas es la política del Partido Progresista Serbio desde su llegada al poder hasta hoy, y eso no ha cambiado en ningún momento", subrayó Kolarić durante una entrevista con la cadena de televisión N1.

Las autoridades enterraron a Mladić en el cementerio de Topčider, en una tumba junto a su hija Ana, que se suicidó en 1994. Una banda militar y una guardia de honor aguardaban en el camposanto, y una unidad del Ejército efectuó una salva de tres descargas tras depositar el féretro en la tumba. "Gracias, hermanos, por venir a juzgar si mi padre fue un héroe o un criminal", expresó su hijo Darko Mladić, sable en mano. "¡Héroe, héroe!", respondieron al unísono los presentes.

La víspera, los ultras del Estrella Roja de Belgrado aprovecharon el derbi contra el Partizán para desplegar en el fondo sur del estadio Marakana un tifo con el rostro de Ratko Mladić. Debajo, la leyenda "Dirección: Potocari", una referencia explícita a la localidad bosnia próxima a Srebrenica, donde permanecen enterradas las víctimas del crimen de guerra más grave ocurrido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Mladić murió el pasado 27 de agosto en un hospital de La Haya. Cumplía una condena a cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995. Tenía 84 años, y en sus últimos meses de vida había sufrido varios derrames cerebrales por los que estaba siendo tratado.

El exgeneral serbobosnio pasó sus últimos 15 años de vida bajo custodia de la ONU. El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), con sede en La Haya, le condenó por su papel en la masacre de Srebrenica de julio de 1995, cuando las tropas bajo su mando asaltaron la zona protegida por la ONU y asesinaron a unos 8.000 hombres y niños musulmanes. También fue condenado por el sitio de Sarajevo, que duró 43 meses y se saldó con la muerte de 10.000 personas.

Las escenas vistas este lunes en Belgrado hicieron saltar las alarmas en Bruselas. "Cualquier glorificación de los criminales de guerra, la negación del genocidio y el revisionismo contradicen los valores europeos más fundamentales y no tienen cabida ni en la UE ni en los países candidatos a la adhesión a la UE", manifestó a través de un comunicado el Servicio Europeo de Acción Exterior de la UE.

La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, canceló esta semana una visita a Serbia, candidato oficial a la adhesión a la UE desde 2012, tras conocer los planes de Vučić, aunque la portavoz de la Comisión, Paula Pinho, desmintió este lunes que hubiera habido un funeral con honores de Estado justo antes de afirmar que "corresponde a Serbia decidir cómo organizará el funeral".

"Este es un testimonio de la debilidad de la Unión Europea en Serbia", lamenta Ćerimagić en diálogo con EL ESPAÑOL. "Pero también en otros lugares de la región occidental de los Balcanes, y del colapso total de lo que queda de la política de ampliación, más allá de Montenegro y Albania en algunos aspectos".

"Glorificar a este criminal de guerra es verdaderamente incompatible con los valores europeos", insistió desde Zagreb el ministro de Asuntos Exteriores de Croacia, Gordan Grlić-Radman. "Esto es, ante todo, un insulto a las víctimas, los supervivientes y sus familias".