El primer ministro polaco, Donald Tusk, en una imagen del pasado junio.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, en una imagen del pasado junio. Lukasz Glowala Reuters

Europa

Preocupación en Europa por la victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt: "Sólo los idiotas y los traidores pueden alegrarse"

"Esto envía una señal muy, muy preocupante" señalan los ministros del gobierno francés.

Más información: Los ultras alemanes de AfD logran su primera gran victoria: podrán gobernar Sajonia si la izquierda populista se abstiene

E. Lavilla
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Las claves

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La AfD ha ganado las elecciones en Sajonia-Anhalt con el 43,8% de los votos, quedándose a tres escaños de la mayoría absoluta.

La victoria de la ultraderecha alemana ha provocado preocupación en Europa, especialmente en Francia y Polonia, donde líderes políticos han mostrado inquietud por el auge populista.

La AfD podría gobernar en solitario si el partido de extrema izquierda BSW se abstiene, pese a ser formaciones ideológicamente opuestas pero coincidentes en políticas antieuropeístas y prorrusas.

A pesar del avance regional, los analistas señalan que la ultraderecha aún está lejos de alcanzar el poder federal en Alemania y en la Unión Europea.

Alternativa para Alemania (AfD) ha logrado este domingo una victoria aplastante en el estado oriental de Sajonia-Anhalt y, con el 43,8% de los votos, se ha quedado a tres escaños de la mayoría absoluta (42).

El auge de la ultraderecha en Alemania es evidente y eso ha hecho saltar las alarmas en Europa.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha sido quien se ha mostrado más contundente: "En Polonia sólo los idiotas y los traidores pueden alegrarse de la victoria de la AfD", ha escrito en su cuenta de X.

Las instituciones de la UE han optado por guardar silencio, pese a que la AfD rechaza la mayoría de los consensos europeos considerados vitales, en particular el apoyo a Ucrania frente a la guerra de agresión de Rusia.

"Nunca comentamos sobre resultados de elecciones nacionales y regionales y no vamos a hacer una excepción hoy", ha dicho este lunes la portavoz de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

También en Francia ha generado desasosiego el éxito de la ultraderecha germana. "Esto envía una señal muy, muy preocupante", declaró el ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, a la radio RTL.

"Esto demuestra que nos enfrentamos a un gran desafío ante la ola populista que se extiende por todo el mundo y a la que debemos resistir", añadió Lescure.

Las declaraciones de Lescure se hicieron eco de comentarios similares realizados el domingo por la noche por el ministro francés de Asuntos Europeos, Benjamin Haddad.

"El triunfo de la ultraderecha en las elecciones regionales alemanas marca un momento muy grave para Europa", escribió en X.

"Debemos escuchar con humildad la ira, los miedos y las preocupaciones, y responder debidamente a estas inquietudes. Pero el nacionalismo y la xenofobia jamás serán la solución", añadió Haddad.

En Francia, el partido de ultraderecha Agrupación Nacional lidera todas las encuestas de cara a las elecciones presidenciales de 2027, pero ni su líder Marine Le Pen ni su número 2, Jordan Bardella, se han pronunciado de momento sobre la aplastante victoria de AfD.

De hecho, Agrupación Nacional rompió en mayo de 2024 su alianza con AfD en el Parlamento Europeo por considerarla una formación demasiado extremista debido a las declaraciones de su cabeza de lista minimizando los crímenes de las SS nazi.

Por ello, ahora mismo la AfD lidera el más pequeño de los tres grupos de derecha radical que existen en la Eurocámara, la Europa de las Naciones Soberanas. Ni los Conservadores y Reformistas Europeos (el grupo liderado por Giorgia Meloni) ni los Patriotas por Europa (donde militan Le Pen y Vox) la querían en sus filas.

Pese a ello, los dirigentes de los partidos ultra europeos han celebrado mayoritariamente con entusiasmo la victoria de la AfD.

"¿Miedo? ¿Terror? ¿Peligro? No, se llama DEMOCRACIA. Otra Europa es posible", ha dicho el viceprimer ministro italiano y líder de La Liga, Matteo Salvini.

"¡Una gran noche para Alemania y para Europa! Abróchense los cinturones, esto no ha hecho más que empezar", sostiene el ex primer ministro húngaro, Viktor Orbán.

Tras el fracaso del Brexit, las fuerzas de derecha radical europeas han suprimido de su programa la promesa de abandonar la UE y apuestan ahora por desmontarla desde dentro, aunque en la campaña la líder de AfD, Alice Weidel, ha coqueteado de nuevo con la idea de abandonar el euro y el espacio sin fronteras Schengen.

En todo caso, los analistas destacan que la ultraderecha todavía está lejos de hacerse con el poder en la UE. "En Alemania, la AfD no tiene una ruta plausible hacia el poder federal. En Francia, a menos que Le Pen altere radicalmente su plataforma económica (poco probable), le costará llegar al 50%+1 el 2 de mayo"

"La UE tiende a ser más resiliente de lo que sugiere el consenso", alega el director general para Europa de Eurasia Group, Mujtaba Rahman.

Los resultados de Sajonia-Anhalt han desatado un auténtico terremoto político en Alemania al lograr AfD, con el 43,8% de los votos, duplicar su resultado de hace cinco años, cuando obtuvo el 20,8%.

Ahora se abren las negociaciones para lograr esa mayoría holgada y uno de los partidos que podrían facilitarla, irónicamente, es el partido de extrema izquierda Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW).

Una formación que es una escisión de la izquierda radical tradicional, Die Linke, un partido similar a Podemos que fue creado en Alemania en 2024 por la política Sahra Wagenknecht.

Si esta formación se abstiene facilitaría un gobierno en solitario de la AfD.

De hecho, la candidata del partido, Claudia Wittig, ha explicado que su partido quiere "decidir en función de los contenidos" y llevar adelante proyectos que sean buenos para el estado federado, "también con AfD o con otros partidos".

Pero no ha querido comprometerse ante la pregunta de si el BSW votaría a Siegmund como primer ministro regional.

Algo que podría producirse porque BSW ha conseguido pasar por la mínima la barrera del 5% que es la que el sistema político alemán exige para poder tener representación dentro del parlamento.

Una coyuntura llamativa, ya que estos dos partidos, que a priori parecerían antagónicos, podrían llegar a apoyarse al compartir políticas antieuropeístas o antiinmigración. Además, ambas formaciones defienden el proteccionismo económico y mantienen una política exterior prorrusa siendo muy críticos con la OTAN.