El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, visita un centro familiar en Sheffield.

El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, visita un centro familiar en Sheffield. Annabel Lee-Ellis. Reuters.

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El efecto Burnham resucita a los laboristas: superan a los ultras de Farage en los sondeos por primera vez en más de un año

A pesar de las críticas recibidas, el nuevo primer ministro británico logra adelantar a la derecha populista.

Más información: Andy Burnham se estrena como primer ministro de Reino Unido prometiendo "los mayores cambios en los últimos 40 años".

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Las claves

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Andy Burnham, nuevo primer ministro británico, ha logrado que el Partido Laborista supere en intención de voto a Reform UK por primera vez en más de un año.

Las encuestas muestran una ventaja laborista de entre el 2 % y el 5 %, tras rápidas medidas sociales y económicas anunciadas por Burnham.

El liderazgo laborista se produce en un contexto de escándalos que han debilitado a Nigel Farage y Reform UK, incluido el reciente escándalo de donaciones no declaradas.

Burnham ha impulsado políticas populares como la rebaja de impuestos eléctricos, mejoras en el sistema de cuidados y descentralización fiscal para alcaldías regionales.

El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, tomó posesión de su cargo el 20 de julio. En menos de tres semanas ha conseguido que el Partido Laborista se ponga por delante de Reform UK en las encuestas.

Los populistas de derecha liderados por Nigel Farage han liderado la intención de voto durante 16 meses. Es la primera vez en casi año y medio que la formación laborista alcanza o supera a los reformistas.

Desde que accedió al número 10 de Downing Street, el exalcalde del Gran Mánchester se ha mostrado muy activo en las redes sociales. Tampoco ha parado de anunciar medidas enfocadas a aliviar el coste de la vida. No obstante, sorprende que las encuestas muestren resultados favorables en tan poco tiempo.

Según el Washington Post, cinco encuestas nacionales realizadas pocos días después de la toma de posesión del primer ministro muestran ventajas a favor de los laboristas. La diferencia se mueve en un rango reducido entre el 2 % y el 5 %. Otros tres estudios de campo presentan un empate técnico.

El Financial Times daba este lunes un resultado parejo, con una exigua diferencia de solo un punto. Por su parte, Reuters indicó este miércoles que la pequeña diferencia se neutralizará pronto.

Sin embargo, lo relevante es que hace más de un año que el partido de Farage adelanta en intención de voto a todos los demás. El hecho es de mucha relevancia: en las elecciones locales y territoriales de mayo, Reform UK arrasó, ganando entre 1.400 y 1.500 concejales nuevos con solo un 28 % de los votos.

El Partido Laborista fue el mayor perjudicado: con cerca del 17 % de los votos, perdió más de 1.000 escaños territoriales. De hecho, estos resultados desencadenaron el relevo de Keir Starmer al frente del liderazgo del partido y como primer ministro de la nación.

Desde que ocupó su nueva oficina, Andy Burnham ha estado muy activo. Minutos antes, en su discurso ante la puerta de Downing Street, anunció que tomaría medidas para erradicar el fenómeno de los sin techo, como hizo al frente de la Alcaldía de Manchester. También prometió que de inmediato se ocuparía de presentar medidas para aliviar el coste de la vida.

Al día siguiente, se anunció una rebaja de los impuestos sobre el consumo de luz en los hogares a partir de octubre. Además, se comprometió a abordar un profundo cambio en materia de atención social para los mayores, crear un nuevo servicio nacional de cuidados, mejorar los salarios de los cuidadores e integrarlo con el Servicio Nacional de Salud (NHS por sus siglas en inglés).

Otra medida muy popular anunciada tres días después de la toma de posesión fue bajar el tope máximo del precio del billete de autobús urbano fuera de Londres de 3,5 € a 2,3 €. Burnham hizo algo similar en Mánchester durante su mandato como alcalde.

Parte de los presupuestos necesarios para poner en marcha estas actuaciones provendrán de la cancelación de proyectos como el BritCard, un documento de identidad digital obligatorio residente en el móvil. Esta iniciativa del Gabinete de Starmer provocó una fuerte reacción social y la noticia de su retirada fue bien acogida.

El primer ministro británico, Andy Burnham, durante una visita a un centro familiar en Sheffield, acercando su imagen a los futuros votantes,

El primer ministro británico, Andy Burnham, durante una visita a un centro familiar en Sheffield, acercando su imagen a los futuros votantes, Annabel Lee-Ellis. Reuters.

A las medidas de alcance social se sumaron otras con mucho peso político. Burnham dedicó su primer día de trabajo como primer ministro a remodelar su Gobierno. Los medios más influyentes lo calificaron de purga del Gabinete Starmer, aunque lo más destacado fue el regreso de los ministros que dimitieron por diferentes causas en mayo y junio.

Además, el pasado viernes anunció que permitirá a los alcaldes regionales quedarse con parte de los impuestos recaudados en su zona. Es un primer paso hacia la descentralización que prometió acometer. Ese fin de semana expresó su apoyo a una constitución codificada, calificando la idea como parte de "un nuevo acuerdo constitucional".

Reino Unido es uno de los pocos países del mundo que no tiene un documento único codificado como texto fundacional. La mayor parte del derecho constitucional está repartido en leyes diferentes.

Farage, en horas bajas

Algunos analistas achacan la recuperación del laborismo a la pérdida de apoyos de Reform UK como consecuencia de los recientes escándalos que envuelven a su líder, Nigel Farage. En julio, dimitió como parlamentario en representación de su demarcación en medio de las investigaciones por no haber declarado 'donaciones' de más de 3,5 millones de euros para su campaña electoral.

El escándalo se agravó cuando The Sunday Times publicó una investigación relacionando a Farage con George Cottrell, apodado 'Posh George' ('George el pijo'), aristócrata británico de 32 años que cumplió condena en EEUU por lavar dinero del narco. Cottrell participó activamente en la campaña de Reform UK de 2024.

La dimisión de Farage lo aleja temporalmente de las investigaciones por cuestiones relacionadas con el reglamento parlamentario, pero se reanudarán si, como se prevé, vuelve a resultar elegido en su demarcación tras haber anunciado los partidos mayoritarios que no presentarán candidatos.

Farage ha dominado tradicionalmente la presencia en las redes sociales, medio en el que se desenvuelve con más soltura que ningún otro político británico. Burnham también ha desembarcado en la política nacional británica explotando su imagen cercana en todos los ámbitos digitales.

La diferencia de talante es notoria: tras el asalto a la frontera de Ceuta del pasado 31 de julio, Farage publicó un mensaje en X mostrando imágenes de los asaltantes con rótulos que decían "Esto es una invasión. Es hora de despertar". El primer ministro, en cambio, declaró que ofrecía ayuda al Gobierno español para superar la crisis.

La opinión de los medios

Andy Burnham lleva muchos años sometido al escrutinio de la opinión pública a través de los medios de comunicación. Ocupó posiciones ministeriales entre 2007 y 2010 durante los mandatos de Tony Blair y, sobre todo, Gordon Brown. Además, desde 2017 hasta su nombramiento como primer ministro, ha estado al frente de la Alcaldía del Gran Mánchester.

La prensa conservadora lo describe como "corto" de comprensión política. De su etapa como ministro de Sanidad lo describen como "indeciso y sin curiosidad por el detalle político".

The Spectator califica sus respuestas sobre la Unión Europea de "vacías" y las compara con "un ensayo de alumno de primaria". El Daily Mail es especialmente virulento en sus columnas de opinión. Sus críticas se basan en la falta de planes específicos.

Los medios urgen al primer ministro que concrete cuáles serán sus líneas maestras de actuación para abordar los problemas que asolan al país. Para Ipsos Issues Index, la inmigración es el problema más citado entre los que preocupan a los británicos (43 %), seguido de la economía (30 %), que sigue estancada desde hace años, y el sistema público de salud (26 %).

Hasta ahora, Burnham transmite buenas vibraciones, pero pocos planes. El electorado ha acogido bien el cambio, aunque la acción de Gobierno desgasta y la ventaja de la que hablan las encuestas no es suficiente para asegurar el liderazgo futuro del partido.

Habrá que esperar a que el primer ministro regrese de sus vacaciones y desvele sus planes para abordar el futuro. En su discurso de investidura habló de hacerlo antes de fin de año, pero la paciencia de los británicos quizá no dé para tanto.