El presidente colombiano Gustavo Petro en la Casa de Nariño, Bogotá, Colombia

El presidente colombiano Gustavo Petro en la Casa de Nariño, Bogotá, Colombia Luisa González Reuters

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Petro alimenta las denuncias de fraude electoral y dice temer "una guerra civil" en Colombia ante la llegada de De la Espriella

El presidente saliente invita a sus seguidores a convocar "una huelga general indefinida" si su sucesor busca detenerlo.

Abelardo de la Espriella tomará posesión de la presidencia este viernes en una ceremonia inédita que no se celebrará en Bogotá, sino en Cali.

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Las claves

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Gustavo Petro denuncia fraude electoral y advierte sobre el riesgo de una guerra civil en Colombia tras la victoria de Abelardo de la Espriella.

La investidura de De la Espriella, el primer presidente de ultraderecha en Colombia, se realizará en Cali y contará con estrictas medidas de seguridad y asistencia internacional.

De la Espriella propone descentralizar el poder, cerrar embajadas de países aliados de la izquierda y trasladar la capital alterna a Barranquilla.

El nuevo Gobierno enfrenta retos económicos como un alto déficit fiscal, baja inversión y una inflación creciente, además del desafío de mantener la seguridad y la institucionalidad.

Gustavo Petro sigue sin reconocer el resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. Sostiene que hubo un "fraude electoral algorítmico, sistemático y sobre todo un volumen de votos enorme a favor de Abelardo [de la Espriella]", el líder de ultraderecha que derrotó al senador izquierdista Iván Cepeda, el candidato de su partido, el Pacto Histórico.

El presidente saliente se refirió, además, a los riesgos que puede correr a partir del 7 de agosto, cuando De la Espriella tome posesión del cargo y él abandone la Casa de Nariño, y a lo que sus seguidores deben hacer en caso de que se llegue a un extremo.

"Y quizás si se atreven a tocar al que habla, al presidente actual de Colombia y tratar de mancillarlo con cárceles inmerecidas, sean dentro de Colombia o fuera, yo invito desde aquí antes de que sea tarde a que se convoque una huelga general indefinida si eso llega a suceder", manifestó este martes.

Además, el líder izquierdista alertó a través de la red social X de la existencia de "decenas de toneladas de explosivos en Cali. Los grupos del narcotráfico quieren actuar de manera terrorista", sin aportar pruebas.

Petro, quien ha incrementado el tono combativo de sus publicaciones en redes sociales, mencionó asimismo las concentraciones convocadas por la oposición en Cali, Barranquilla y Bogotá con motivo de la investidura de De la Espriella, a la que no acudirá.

La izquierda se manifestará ese día en Barranquilla, liderada por Cepeda; en Bogotá y en Cali como parte de la "desobediencia civil" al nuevo Gobierno. En ese sentido, De la Espriella hizo un llamado al país a "no seguir legalizando lo incorrecto, lo ilegal, lo torcido".

Según Petro, el Gobierno de su sucesor será "breve", al tiempo que insistió en un supuesto fraude electoral en las pasadas elecciones. Afirmó este martes que en la situación actual "está clarito lo que puede ser una guerra civil en Colombia".

"Llamemos las cosas por su nombre y vamos a enfrentarlas como lo que son. La tal 'desobediencia civil' no es más que un eufemismo para intentar desestabilizar la democracia y no lo voy a permitir", reaccionó de la Espriella.

De la Espriella asumirá el próximo 7 de agosto la Presidencia de Colombia con desafíos como gobernar sin tener mayorías legislativas, recuperar la seguridad, mejorar el sistema de salud, preservar la institucionalidad y mantener los avances sociales de su antecesor.

El abogado penalista representa una de las irrupciones políticas más rápidas de la historia reciente de Colombia. Después de apenas un año de fundar un movimiento propio, se convertirá en el primer presidente del país identificado con la ultraderecha, con una agenda diametralmente opuesta a la de Petro.

La misma puesta en escena que lo acompañó durante la campaña —el saludo militar con el que cierra sus discursos, los vídeos de estética cinematográfica y el lema de la "Patria Milagro"— ha marcado también las semanas de transición. Durante este periodo, de la Espriella ha prometido un profundo giro político e institucional.

Investidura en Cali

El viernes 7 de agosto, el presidente electo jurará respetar y cumplir la Constitución y la Ley ante autoridades nacionales e invitados internacionales en la ciudad de Cali, capital del departamento de Valle del Cauca, en el suroeste del país.

La seguridad de la investidura está a cargo de más de 11.000 miembros de las Fuerzas Militares y de Policía para prevenir cualquier incidente violento. La ciudad está situada en una región muy golpeada por el conflicto armado, principalmente por las disidencias de las antiguas FARC.

Explosión de un camión cargado de explosivos junto a una comisaría en Cúcuta, Colombia

Explosión de un camión cargado de explosivos junto a una comisaría en Cúcuta, Colombia Lucas Molet Reuters

La investidura en Cali es inédita, porque será la primera vez en la historia reciente del país que un presidente jura el cargo fuera de Bogotá. Con ello, el mandatario electo busca descentralizar el poder.

De la Espriella aseguró que será un acto austero en la Arena USC, un auditorio de la Universidad Santiago de Cali. "Mi posesión, queridos compatriotas, para que estén tranquilos, será una ceremonia austera y será la primera demostración de que la descentralización deja de ser un discurso para convertirse en una realidad", manifestó.

La capital colombiana, sede de los tres poderes del Estado, no estuvo en los planes del presidente electo ni para su investidura ni para gobernar. Quiere convertir a la caribeña Barranquilla en capital alterna de Colombia, y a Cali y a Medellín en sedes satélites de la Presidencia.

El traslado del acto de investidura de Bogotá a Cali ha estado marcado por controversias, no solo por el cambio de lugar sino por el mensaje que de la Espriella ha querido enviar con esta decisión: que llegó "para cambiar la política para siempre".

"Ese hecho histórico representa el primer paso de una política de descentralización que llevará al Estado a las regiones", dijo de la Espriella el domingo pasado en un mensaje en sus redes sociales.

Añadió que un primer resultado de esa decisión son los ingresos económicos que dejará para Cali su investidura por la llegada de aproximadamente 6.000 visitantes. Entre ellos, estarán jefes de Estado, delegaciones diplomáticas, autoridades, empresarios de todo el mundo, medios de comunicación e invitados especiales.

Tras la ceremonia de investidura, se espera que de la Espriella se dirija al Cantón Militar Pichincha del Ejército, a 2,6 kilómetros de distancia, para el homenaje que quiere hacer a las Fuerzas Militares y de Policía, acto que aún no ha sido confirmado oficialmente.

El presidente electo decidió extender la invitación a su investidura de forma selectiva, con lo cual rompió la tradición y ha causado polémica en el país y marcado las divisiones políticas incluso entre sectores afines.

Concretamente, invitó a los expresidentes César Gaviria (1990-1994), Andrés Pastrana (1998-2002), Álvaro Uribe (2002-2010) e Iván Duque (2018-2022). Fueron excluidos Ernesto Samper (1994-1998) y Juan Manuel Santos (2010-2018), quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 2016.

Asistentes internacionales

Por la parte internacional, han confirmado su asistencia el rey Felipe VI de España, siete presidentes latinoamericanos y un primer ministro, así como varios cancilleres, según el alcalde de Cali, Alejandro Eder.

Estarán los presidentes de Argentina, Javier Milei; Ecuador, Daniel Noboa; Paraguay, Santiago Peña; Costa Rica, Laura Fernández; Panamá, José Raúl Mulino; República Dominicana, Luis Abinader; Chile, José Antonio Kast, y Honduras, Nasry Tito Asfura.

Corea del Sur estará representada por una delegación especial, formada por el legislador y vicepresidente de la Asociación de Amistad Parlamentaria Corea-Colombia, Yoon Jun-byeong, y Lee Hae-min.

El Salvador y Guatemala estarán representados por sus vicepresidentes, Félix Ulloa y Karin Herrera, respectivamente. También estarán el primer ministro de Curazao, Gilmar Pisas, en representación del Reino de los Países Bajos, al cual pertenece esa isla caribeña, y el canciller de Brasil, Mauro Vieira, y el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar.

El alcalde no indicó si habrá representación de Venezuela. Tampoco precisó quiénes asistirán en representación de Perú, México y Estados Unidos. No obstante, de este último país se espera una delegación de alto nivel dados los vínculos que de la Espriella mantiene con Donald Trump, quien lo apoyó reiteradamente durante la campaña electoral.

Del bufete a la política

Abelardo de la Espriella nació en Bogotá el 31 de julio de 1978, aunque profundamente identificado con el Caribe colombiano por las raíces de su familia en el departamento de Córdoba. Estudió derecho en la Universidad Sergio Arboleda y construyó una exitosa carrera como abogado penalista antes de dar el salto a la política.

Durante años fue conocido por defender a clientes tan controvertidos como el empresario colombo-venezolano Alex Saab, hoy preso en Estados Unidos, o David Murcia Guzmán, protagonista de la mayor estafa piramidal de Colombia.

También participó hace dos décadas, a través de la Fundación Iniciativas por la Paz en los diálogos entre el Gobierno de Álvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un episodio que volvió al debate durante la campaña presidencial.

Foto de perfil de X de Aberlardo de la Espriella

Foto de perfil de X de Aberlardo de la Espriella Redes sociales

Conocido entre sus seguidores como El Tigre, De la Espriella cultivó una imagen de empresario de éxito y amante de la llamada dolce vita.

En julio de 2025 decidió entrar en política con la creación de Defensores de la Patria (que este lunes pasado fue reconocido por las autoridades electorales como partido político), convencido de que Colombia atravesaba, según sus palabras, "las horas más oscuras" bajo el Gobierno de Petro.

Lo que comenzó como una aventura personal terminó convirtiéndose en el fenómeno electoral que desplazó al uribismo como principal referente de la derecha colombiana y lo llevó a derrotar al izquierdista Iván Cepeda en las urnas.

Admirador del presidente estadounidense Donald Trump, hace constantes referencias al modelo del mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, en materia de seguridad.

El presidente de El Salvador Nayib Bukele

El presidente de El Salvador Nayib Bukele AndreX Wikimedia Commons

Construyó una campaña basada en la promesa de devolver el orden al país. Su intención es combatir la delincuencia con "mano de hierro" y convertir a Colombia en una "Patria Milagro".

Antes incluso de asumir el cargo anunció un profundo giro en la política exterior con el restablecimiento de las relaciones con Israel y el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén. Una decisión que contrasta con la línea seguida por Gustavo Petro.

De la Espriella también comunicó su decisión de cerrar varias embajadas (de línea izquierdista), entre ellas las de Cuba, Nicaragua y Haití, así como consulados abiertos durante la Administración saliente.

Presentó un gabinete prácticamente completo semanas antes de la investidura y defendió una política exterior centrada en la promoción del comercio y la inversión.

A ello se sumó otra decisión cargada de simbolismo: anunció que no despachará desde la Casa de Nariño, que pretende convertir en un museo abierto al público, sino desde el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, ambas en Bogotá.

Al mismo tiempo, impulsa un proyecto para convertir a Barranquilla en capital alterna de Colombia y establecer allí una sede permanente de la Presidencia.

Sin experiencia previa en cargos públicos, de la Espriella asumirá ahora el reto de demostrar que su Gobierno será capaz de responder a un país polarizado, con persistentes problemas de seguridad y con Gustavo Petro dispuesto a liderar la oposición desde el primer día.

Proceso de paz

Integrantes de los Comandos de la Frontera (un grupo armado ilegal) pidieron este lunes pasado al presidente electo continuar el proceso de paz iniciado por el mandatario saliente, Gustavo Petro.

Abelardo de la Espriella, previa a su toma de posesión en Barranquilla, Colombia

Abelardo de la Espriella, previa a su toma de posesión en Barranquilla, Colombia Charlie Cordero Reuters

"Nuestro deseo es que durante su Gobierno se apoye nuestro compromiso de paz. La paz como política de Estado y como derecho fundamental nos alienta a que lo acordado siga adelante", señalaron los exguerrilleros en una carta enviada a de la Espriella.

En la misiva, conocida por Efe, los firmantes aseguraron que su decisión de abandonar las armas es "irreversible" y reiteraron su voluntad de transitar hacia la vida civil, al tiempo que solicitaron garantías para consolidar el proceso de reintegración en esa región del sur del país.

Asimismo, afirmaron que permanecen "firmes con la paz, la legalidad y el desarrollo" y reclamaron que quienes hicieron parte de un grupo armado ilegal no sean excluidos ni discriminados por su pasado.

Los Comandos de la Frontera hacen parte de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), una disidencia de las antiguas FARC cuya zona de influencia abarca los departamentos de Putumayo y Nariño, en la frontera entre Colombia y Ecuador.

De la Espriella ha reiterado que durante su Gobierno no dará continuidad a la política de "paz total" impulsada por Petro. Durante la campaña sostuvo que esa estrategia, que también cobija al proceso con los Comandos de la Frontera, contribuyó al deterioro del orden público y descartó mantener diálogos con grupos armados ilegales.

Hueco fiscal, baja inversión e inflación al alza

El nuevo Gobierno de Colombia hereda un país con un elevado déficit fiscal producto del aumento del gasto público, bajos niveles de inversión y una inflación con tendencia al alza, problemas para los que propone un plan de austeridad que puede tener impactos sociales.

La Inversión Extranjera Directa (IED) experimentó fuertes caídas durante su Gobierno. Pero el mayor reto económico para el Gobierno de Abelardo de la Espriella será enfrentar el abultado déficit fiscal que en 2025 fue equivalente al 6,4 % del PIB.

Su Administración tendrá que lidiar también con la tendencia al alza de la inflación, que al cierre de 2025 fue del 5,10 % pero en el primer semestre de este año ya estaba en el 6,14 %, más del doble de la meta anual del 3 % fijada por el banco central como referencia para su política monetaria.