El presidente ruso, Vladímir Putin, asiste a una sesión plenaria del Club de Debate Valdái en Moscú.

El presidente ruso, Vladímir Putin, asiste a una sesión plenaria del Club de Debate Valdái en Moscú. Ramil Sitdikov Reuters

Europa

Putin insiste en utilizar armas nucleares si los aliados de la OTAN bloquean Kaliningrado y en ocupar todo el Donbás

Sostiene el presidente ruso que sus tropas tomarán "el 11 % restante" de Donetsk "mucho antes" de lo que esperan los europeos.

"No estamos amenazando a nadie, pero si nos encontramos ante una agresión, tendremos que responder", reiteró sobre Kaliningrado.

Más información: Rutte pide calma ante las "acciones hostiles" de Rusia: "La OTAN tiene lo necesario para responder a cualquier amenaza"

Á. Escalonilla
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Putin amenaza con recurrir al arsenal nuclear si la OTAN lanza un ataque directo o trata de aislar el enclave ruso de Kaliningrado.

El presidente ruso asegura que Moscú no planea atacar a países europeos, pero advierte de que responderá ante cualquier agresión.

Putin afirma que Rusia ocupará el 11% restante de Donetsk bajo control ucraniano, aunque el ISW estima que al ritmo actual no completaría la conquista del Donbás hasta 2032.

El Kremlin dice querer acabar la guerra mediante negociaciones, pero exige que Ucrania y sus aliados acepten las «realidades» sobre el terreno.

Vladímir Putin habló este jueves largo y tendido sobre la guerra en Ucrania y sobre las negociaciones de paz, sobre la escalada de las tensiones con los aliados de la OTAN a propósito de Kaliningrado y sobre las amenazas de ataque nuclear, sobre su relación con Donald Trump y sobre su especial sintonía con Xi Jinping, con quien dice entenderse a la perfección pese a no hablar el mismo idioma.

El jefe del Kremlin aprovechó el marco del Foro Valdái, un evento conocido como el Davos ruso, que suele celebrarse en Sochi, a orillas del mar Negro, pero que en esta ocasión hubo de ser trasladado hasta Moscú ante la posibilidad de que Ucrania atacara, para dejar un reguero de titulares.

Lo primero que declaró Putin fue lo primero que dice siempre, que Rusia no tuvo más remedio que invadir Ucrania, porque lo hizo para salvaguardar su propia seguridad. Nada nuevo. El Kremlin, vino a decir el presidente ruso, no tiene planes de atacar a ningún país europeo y desea coexistir en paz.

La retórica habitual se esfumó en cuanto salió a la palestra el asunto de Kaliningrado, un exclave ruso incrustado entre Polonia y Lituania que el Kremlin teme perder. Entonces sí amenazó Putin con recurrir a su arsenal nuclear, en caso de que los aliados de la OTAN lanzaran "un ataque directo" contra su territorio.

"Tendremos que hacer uso de nuestras ventajas competitivas en esta contienda. Sí, por supuesto, Francia y Reino Unido son potencias nucleares; lo entendemos perfectamente y somos plenamente conscientes de ello", declaró Putin. "Pero nadie más posee el tipo de armas que Rusia tiene hoy en día. Esa es nuestra ventaja competitiva", remató.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó la víspera que la Alianza Atlántica había dado acuse de recibo a una carta que llevaba el sello del Kremlin y que amenazaba con utilizar armas atómicas en caso de que los aliados intentaran aislar de algún modo el enclave ruso del Báltico.

"¿Podemos estar seguros de que estas armas nunca se utilizarán? Pues, por supuesto que no. Debemos tener esto presente y evitar semejante desenlace", deslizó Putin cuando hablaba de las acusaciones de "guerra híbrida" que varios líderes europeos, como el canciller alemán Friedrich Merz o el primer ministro polaco Donald Tusk, le han echado en cara.

"No estamos amenazando a nadie. No tenemos intención de atacar a nadie en 2029, ni en 2030, ni en 2050. Pero si nos encontramos ante una agresión, tendremos que responder. Los ciudadanos de los países europeos deberían ser plenamente conscientes de ello", insistió Putin.

Y eso que dedicó parte de su intervención a hablar de que las principales potencias del mundo disponen de un armamento capaz de "barrer toda forma de vida o, al menos, arrastrar a la Tierra a consecuencias catastróficas".

Dispuesto a celebrar una cumbre a tres bandas con Xi y Trump, siempre y cuando sirva para tratar "un temario adecuado", Putin desechó la idea de detener los ataques contra objetivos ucranianos en el mar Negro, aunque admitió que los ataques ucranianos contra las refinerías de petróleo en toda Rusia le han costado al país el 1 % de su PIB.

En el capítulo de la guerra, Putin reconoció los esfuerzos de Trump para impulsar las negociaciones. "Cree en ello y lo hace de manera sincera", confesó, antes de agradecer a Melania Trump su labor humanitaria: "Lo digo con total sinceridad, sin ironía alguna".

Sin embargo, el presidente ruso afirmó que sus tropas tomarán "el 11 % restante del territorio de la república popular de Donetsk", el último área del Donbás sin presencia militar rusa, y que lo harán "mucho antes" de lo que esperan los aliados europeos.

"Sólo durante el mes pasado Rusia tomó el control de 1.301 kilómetros cuadrados. Eso es 2,5 veces más que en los meses anteriores", presumió Putin, cuya apreciación contrasta con las estimaciones del Instituto de Estudio de la Guerra (ISW), que considera que, a este ritmo, las tropas rusas no tomarán el Donbás hasta 2032.

Sólo después de sacar músculo matizó Putin que, si por él fuera, la guerra acabaría "lo antes posible y por medio de negociaciones de paz". "Sólo es necesario dejar de acusar a Rusia de que no queremos negociar. Y que Ucrania y sus patrocinadores de Occidente, a día de hoy principalmente Europa, tomen una decisión responsable partiendo de las realidades en el terreno", sentenció.