Donald Trump, en el Despacho Oval.

Donald Trump, en el Despacho Oval. Jonathan Ernst Reuters

EEUU

Renuncia el jefe de la lucha contraterrorista de EEUU nombrado por Trump por su oposición a la guerra de Irán

Joe Kent asegura que "Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby".

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Las claves

Joe Kent, jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo de EE.UU., renunció por su oposición a la guerra en Irán, cuestionando su justificación y origen.

Kent argumenta que Irán no representaba una amenaza inminente para EE.UU. y denuncia la influencia de Israel y su lobby en el inicio del conflicto.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió la autoridad presidencial para determinar amenazas y criticó las afirmaciones de Kent.

La renuncia de Kent ha generado reacciones divididas dentro del movimiento MAGA y la Administración Trump, evidenciando fracturas internas por la guerra en Irán.

Además de ampliar la brecha que separa a Estados Unidos de sus aliados de la OTAN, como se encargó de demostrar el presidente Donald Trump a través de una publicación en Truth Social, la guerra de Irán ha provocado las primeras deserciones en las filas del trumpismo.

El director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent, presentó este martes su dimisión haciendo públicas sus discrepancias sobre la operación militar en Oriente Próximo.

"No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán", recoge el comunicado del boina verde retirado, con experiencia de combate en Irak, que asegura que "Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby".

Kent explica que, "como veterano que fue desplegado en combate en once ocasiones y como esposo de una Gold Star que perdió a mi amada esposa Shannon en una guerra fabricada por Israel, no puedo apoyar que se envíe a la próxima generación a luchar y morir en una guerra que no reporta ningún beneficio al pueblo estadounidense ni justifica el coste de vidas estadounidenses".

El ya exjefe del Centro Nacional de Contraterrorismo cita en la misiva a su difunta esposa, Shannon Kent, técnica criptológica de la Armada de Estados Unidos que murió hace siete años en un atentado suicida ocurrido en la ciudad siria de Manbiy.

Kent alaba en el comunicado las intervenciones militares de Trump durante su primera Administración, y pone como ejemplos la muerte del comandante de la fuerza de élite de la Guardia Revolucionaria de Irán, Qasem Soleimani, y la "derrota" del Estado Islámico. También elogia su capacidad para esquivar las "guerras interminables" en las que quedaron atrapados sus predecesores.

Pero lamenta al mismo tiempo que el mandatario republicano, que hizo campaña a lomos de la doctrina aislacionista America First, hubiera abandonado su postura al calor de una "campaña de influencia" desplegada por "altos cargos israelíes e influyentes miembros de los medios de comunicación estadounidenses".

"Esa cámara de eco —sostiene la nota del dimisionario director del Centro Nacional de Contraterrorismo— se utilizó para engañarle haciéndole creer que Irán suponía una amenaza inminente para Estados Unidos y que debía atacar de inmediato, que había una vía clara hacia una victoria rápida".

"Hay muchas afirmaciones falsas en esta carta, pero permítanme abordar una en concreto: que 'Irán no suponía ninguna amenaza inminente para nuestra nación'. Esta es la misma afirmación falsa que los demócratas y algunos medios liberales han repetido una y otra vez", respondió la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, a través de X.

"El comandante en jefe determina qué constituye y qué no constituye una amenaza, porque es él quien tiene la facultad constitucional para hacerlo, y porque el pueblo estadounidense acudió a las urnas y depositó en él, y sólo en él, la confianza para tomar esas decisiones finales", sentenció Leavitt.

Joe Kent, exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo.

Joe Kent, exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo. Elizabeth Frantz Reuters

MAGA vs. Neocons

Seguidor de las teorías de la conspiración que dieron alas al trumpismo, subordinado de la controvertida Tulsi Gabbard, actual directora de Inteligencia Nacional, y miembro del ala aislacionista del movimiento MAGA, cuyo máximo exponente es el vicepresidente J. D. Vance, Kent es el primer miembro de alto rango de la Administración que renuncia a su cargo por desavenencias con la Casa Blanca.

El exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo es también íntimo amigo del comentarista ultraconservador Tucker Carlson, el altavoz mediático del trumpismo caído en desgracia por su oposición pública a la guerra contra Irán.

El propio Carlson elogió este martes la decisión de Kent: "Joe es el hombre más valiente que conozco y no se le puede despachar como a un chiflado. Está dejando un cargo que le daba acceso a información de inteligencia relevante al máximo nivel".

"Los neoconservadores tratarán ahora de destruirlo por ello. Él lo sabe y aun así lo ha hecho", apuntó el expresentador de Fox News, que dice estar siendo investigado por la CIA y el Departamento de Justicia por sus contactos con el régimen de los ayatolás.

"Joe Kent es un ególatra desquiciado que solía estar en el centro de filtraciones de seguridad nacional, aunque rara vez (¿nunca?) producía algún trabajo real", reaccionó, en cambio, Taylor Budowich, que fue subjefe de gabinete de Trump hasta su salida de la Casa Blanca en septiembre.

Asegura Budowich, uno de los "fieles del movimiento MAGA", en palabras del asesor de seguridad nacional Stephen Miller, que Kent "pasaba todo su tiempo intentando subvertir la cadena de mando y socavar al presidente de los Estados Unidos. Esto no es una dimisión por principios: sólo quería llamar la atención antes de que lo despidieran. Qué perdedor".

El director del Centro Nacional de Contraterrorismo no es, sin embargo, el primer miembro de la Administración nombrado por Trump que presenta su dimisión por oponerse a la guerra de Irán. La semana pasada lo hizo Sameerah Munshi, una mujer musulmana que asesoraba a la Comisión de Libertad Religiosa de la Casa Blanca.