Victoria Villarruel, vicepresidenta de Argentina.

Victoria Villarruel, vicepresidenta de Argentina.

América

Milei se 'divorcia' de su vicepresidenta Villarruel tras acusarla de presunto golpismo: ella se ríe de esas "huevadas"

El presidente argentino recrudece su retórica contra su mano derecha llamándola “bruta traidora” por querer mejorar los salarios o criticar la eliminación de aranceles.

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Buenos Aires
Publicada

Las claves

Javier Milei y su vicepresidenta Victoria Villarruel han roto su alianza política tras fuertes acusaciones y desavenencias públicas.

Milei acusó a Villarruel de 'golpismo' y la llamó 'bruta traidora', mientras que ella rechazó las acusaciones como infundadas y ridiculizó los ataques.

Las diferencias entre ambos incluyen posturas opuestas sobre política exterior, economía e incluso la gestión de la industria local argentina.

Villarruel afirma que no renunciará y mantiene reuniones reservadas con la oposición, alimentando rumores sobre una posible candidatura presidencial en 2027.

Vox conoció a Javier Milei a través de Victoria Villarruel, actual vicepresidenta de Argentina y titular del Senado a sus 50 años. Ella presentó en 2020 a Milei a su amigo Santiago Abascal. Los tres firmaron luego la “Carta de Madrid”, manifiesto fundacional de los ultras de Hispanoamérica.

Católica practicante e hija, nieta y sobrina de uniformados, representa a la llamada ‘familia militar’, integrante de la derecha política de Argentina, que durante el siglo XX perpetró seis golpes de Estado derrocando gobiernos peronistas -populistas de izquierda- y radicales -centro-.

Los votos de esa ‘familia militar’ suman 1,1 millones. Resultaron decisivos en el ‘sorpasso’ que el binomio electoral Milei-Villarruel asestó en 2023, contra todos los pronósticos, a la fórmula peronista, Sergio Massa-Agustín Rossi, que había ganado la primera vuelta.

La sociedad política Milei y Villarruel culminó en aquel éxito inédito. Ella provenía del partido Demócrata y nunca se afilió al partido oficialista La Libertad Avanza. Sin embargo, se convirtió en la pata de derecha del Gobierno de Milei, quien decía ser anarcocapitalista y soñaba con destruir el Estado.

Dos años de andadura después salen a la luz las desavenencias de ese ‘matrimonio de conveniencia’. La postura nacionalista de Villarruel, defensora de la reivindicación argentina sobre las islas Malvinas, se da de bruces con la deriva diplomática de Milei hacia los Estados Unidos, Reino Unido e Israel.

“Este acuerdo solo hace más rentable la ocupación de nuestras islas por los británicos”, disparó sobre un convenio con Londres. También visitó en el Vaticano al Papa Francisco I y en Madrid a la expresidenta argentina, María Martínez viuda de Perón, dos ‘bestias negras’ para Milei.

Villarruel, además, ha criticado la quita de aranceles, que jaquea a la industria local. “La apertura total y libre de las importaciones –dijo- solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales. Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno".

Tras los desencuentros, el presidente descargó su lenguaje colérico contra ella. La llamó “bruta traidora” porque quiso mejorar salarios en el Senado. Y hasta la tildó de golpista por “soñar con el sillón de Rivadavia”, es decir, eyectarse del trono presidencial para ocuparlo ella.

Villarruel tiene prohibido participar en los consejos de ministros en la Casa Rosada, aunque le corresponde por su alto cargo. En esas reuniones, según la prensa argentina, el presidente ensaya un juego de palabras con el apellido de su número 'dos' y se burla llamándola “bicha cruel”.

En la misma línea de ataques, Luis Petri, exministro de Defensa, actual diputado oficialista, sumó su voz a la crítica del mandatario contra su segunda porque apuesta, dijo, "al fracaso del Gobierno" y se ofrece a la oposición como "una alternativa" a Milei.

Por su parte, el jefe de Ministros, Manuel Adorni, aseguró que Villarruel ya “no toma decisiones y no es parte de la gestión” gubernamental porque, añadió, “no coincide con nuestros intereses”. “No hay ninguna oportunidad de volver a tener relación con ella”, asestó.

Tras aguantar esas tundas, la vicepresidenta reaccionó haciendo catarsis en la red social “X”. Primero calificó de “grave” a “la acusación de golpismo que hizo el presidente” y luego alertó de que “dice estas huevadas y no aporta una sola prueba de sus afirmaciones".

Sobre Petri fue más allá y se mofó al llamarlo “vecina chusma (cotilla)” por los comentarios que hizo sobre ella. Y recordó que al dirigente oficialista “lo conozco por los ‘cosplays’ y los trencitos de la alegría (baile en fila, sujetos por la cintura) con el Presidente Milei”.

Villarruel avisó que no planea dimitir y continuará en sus funciones hasta el final: “Quieren mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10 de diciembre de 2027, hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta, vota lo que quiere en el próximo turno", disparó.

El año que viene habrá elecciones presidenciales y probablemente Milei sea candidato a la reelección. Según la prensa argentina, Villarruel no cree que gane porque en 2023, sostuvo, “lo eligieron a él pero gobierna la hermana (Karina)”, a quien el presidente confía la gestión y llama “el Jefe”.

Mientras tanto, la vicepresidenta a veces se reúne en forma reservada con dirigentes de la oposición y posturea una aventura electoral individual para 2027. Le preguntan si aspira a ser presidenciable en alianza con algún peronista a lo que, sonriente, repregunta: “¿Y por qué no?”.